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miércoles, 13 de diciembre de 2023

Nuevos restos de un marsupial dientes de sable en Miramar.




Casi todos conocemos al famoso tigre dientes de sable (Smilodon). Pero mucho antes de la presencia de este gran depredador en Sudamérica, durante el Plioceno, existió un “marsupial dientes de sable”, producto de la convergencia adaptativa de estos mamíferos que evolucionaron aislados geográficamente, como en el tiempo.  

Del 22 al 24 de noviembre último, se presentó preliminarmente un estudio en la “Reunión de Comunicaciones de la Asociación Paleontológica Argentina” en General Roca, nuevos restos fósiles desconocidos del esqueleto de un Thylacosmilidae. Esta familia, se conoce muy poco de su esqueleto. Los fósiles novedosos de este grupo de extintos depredadores sudamericanos fueron encontrados en mayo de 2014 y recuperados en febrero de 2016 en Miramar (prov Bs As), están en estudio y serán dados a conocer en breve. 

El material corresponde a la colección paleontológica del Museo de Ciencias Naturales de Miramar. En el estudio participaron Eric del Campo, Nicolás Chimento, Federico Agnolin, Daniel Boh, Mariano Magnussen y Francisco de Cianni, que representan a distintas instituciones, como la Fundación Azara, Conicet, Laboratorio de Anatomía Compara y Evolución de los Vertebrados, Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires y Museo de Ciencias Naturales de Miramar. Los fósiles en estudio, indicarían ser uno de los últimos Sparassodontes conocidos.

Los thylacosmilidae, llevaban unos largos y afilados colmillos proyectados hacia abajo y adentro de unos 15 centímetros y su tamaño corporal era como la de un puma viviente. A diferencia del "Smilodon", el Thylacosmilus no tenía incisivos y tenía una vaina protectora para los caninos, los cuales crecían permanentemente como los dientes de un roedor. 

Es muy posible que sus víctimas fueran los grandes mamíferos notoungulados, los cuales mataban con una simple mordida en el cuello. Sus caninos habrán infligido a sus presas heridas profundas, logrando que el enorme animal muera desangrado segundos después del terrible ataque. En Sudamérica se han hallado muy pocos restos. Se conocen restos procedentes de Entre Ríos, Córdoba y Catamarca, como así también, el cráneo más completo, procede del Plioceno de la localidad bonaerense de Chapadmalal, y restos de un interesante esqueleto del Plioceno de Miramar.  

Su extinción está asociada a los importantes cambios ambientales que sucedieron al final del Plioceno y a la ausencia de las grandes presas que este asechaba. Thylacosmilus atrox, tuvo una masa corporal entre 90-140 kilogramos. Genero Relacionado: Thylacosmilus lensis y Achlysictis lelongi.

Reconstrucciones artísticas. Extracción de restos de Thylacosmilidae en Miramar. Esqueleto recreado educativamente partir de restos conocidos de Thylacosmilus en el Museo de Miramar.

domingo, 24 de abril de 2022

Miramar y Chapadmalal, y el día en que comenzó a llover sedimentos fundidos y se oscureció la atmosfera durante meses.

 

Puede parecer apocalíptico o un guion de una película de ciencia ficción. Pero en 1998, científicos de la NASA y de Argentina, terminaron con décadas de estudios, y determinaron que hace 3,3 millones de años, un asteroide impacto la superficie terrestre, cerca de Chapadmalal, y gran parte de la evidencia geológica se encuentra en Miramar.

Leer nota divulgativa completa en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/notas06.htm

También podes leer la nota y mejor ilustrada en Paleo – Revista Argentina de Divulgación Paleontológica, en  https://revistadepaleontologia.neocities.org/paleorevista152.pdf


lunes, 1 de febrero de 2021

Descubren el fósil del megaterio más antiguo de Argentina cerca de Miramar.

 



Un grupo de investigadores dieron a conocer el hallazgo del megaterio más antiguo conocido. Se trata de un ejemplar juvenil de más de 3,5 millones de años, hallado en San Eduardo del Mar.

Un equipo interdisciplinario que incluye investigadores del LACEV, Fundación Azara, Museo de Ciencias Naturales de Miramar, Centro de Geología de Costas y Cuaternario de la UNMDP y el Laboratorio de Paleontología de Vertebrados (CICYTTP) dieron a conocer el hallazgo de un cráneo de megaterio de una antigüedad que supera los tres millones y medio de años, durante el Plioceno de la región pampeana..

El ejemplar fue encontrado en la localidad de San Eduardo del Mar, muy cerca de la ciudad de Miramar, en el sector costero y estudiado recientemente  por los investigadores que presentaron el estudio de este hallazgo son Nicolás R. Chimento, Federico L. Agnolin, Diego Brandoni, Daniel Boh, Mariano Magnussen, Francisco De Cianni y Federico Isla.

El megaterio fue un enorme perezoso terrestre que alcanzó los 5 metros de longitud y las 6 toneladas de peso (comparable a los más grandes elefantes!). Su hocico era estrecho y tendría una larga lengua con la que arrancaría las ramas vegetales que constituían su alimento.

Su extraña anatomía, grandes garras y tamaño descomunal hacen del megaterio un animal misterioso, y como tal, ha despertado curiosidad entre los investigadores. Algunos especialistas creen que podría haber sido carnívoro y que utilizaba sus grandes garras para apuñalar a sus presas, e incluso que pudo haber sido casi enteramente pelado como los elefantes y rinocerontes.

Los restos de megaterio son muy comunes en casi todo el territorio argentino, sin embargo, esta es la primera vez que se encuentran restos de tan alta antigüedad, que solo es comparable a un hallazgo realizado hace algunos años en Bolivia.

La existencia de un megaterio tan antiguo en las planicies pampeanas nos muestra que la historia de estos enormes perezosos aún es casi desconocida, y es posible que los megaterios hayan tenido una historia mucho más compleja de lo que se cree.

Imágenes: La reconstrucción del Megaterio ha sido realizada por Sebastián Rozadilla. Vista del cráneo del Megaterio más antiguo para Argentina. Museo de Ciencias Naturales de Miramar. Fuente Fundacion Azara.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm


miércoles, 18 de noviembre de 2020

Nuestro Paedotherium en una reconocida publicación de divulgación científica platense.

 



Unos meses atrás, les comentábamos la presencia de material paleontológico del Museo de Ciencias Naturales de Miramar en el libro “Hace Tiempo”  del Smithsonian Institute de Estados Unidos.

Ahora les mostramos otro fósil de nuestro museo que aparece en el libro de “Caminando con Gliptodontes y Tigres Dientes de Sable” es una guía didáctica para comprender la evolución de la vida en la Tierra, realizado por los investigadores platenses para acercar las ciencias naturales a las escuelas, bibliotecas y museos.

En este caso, se trata del fósil de Paedotherium, hallado en 1996 por Mariano Magnussen, dentro de una crotovina o madriguera prehistórica, donde gran parte del esqueleto de este animal quedo preservado desde hace algo más de 3 millones de años durante el Plioceno local.

 El Paedotherium fue el representante más pequeño de un grupo muy abundante. Sus dimensiones y aspecto en vida recuerdan a la liebre patagonica o mara (Dolichotis australis). Su cráneo era corto y robusto con una cierta semejanza a los de un roedor e incisivos muy prominentes de crecimiento continuo y cincelados pero cortos, ausencia de caninos, premolares y molares alargados, bilobulados y en número de seis en cada mitad del maxilar y mandibular.

Presenta orbitas grandes señalando posibles hábitos crepusculares o nocturnos, y aparato auditivo muy desarrollado, lo que permite inferir posibles hábitos terrestres y subterráneos. Miembros delanteros digitígrados, mientras los posteriores son mas lagos y plantígrados.

Se alimentaban de vegetales duros y es muy probable que vivieran en madrigueras, las cuales excavaban ellos mismos. Fue una especie muy exitosa que vivió desde el Mioceno hasta el Pleistoceno inferior. Su extinción está asociada a cambios ambientales que afectaron dramáticamente su población. Es una de las especies de notoungulados mejor conocidas en la región pampeana por la abundancia de sus fósiles.

Mas info en https://www.caminando.unlp.edu.ar/


sábado, 3 de octubre de 2020

Ringueletia simpsoni, un gran armadillo extinto.


 En la sala de Xenarthros del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, se exhiben varias especies de armadillos fósiles, cuyos restos más antiguos tienen unos 3,5 millones de años, encontrados en el Plioceno local. Poseen características similares a algunas especies vivientes, pero de gran tamaño, como Ringueletia simpsoni.

Fue un armadillo de gran tamaño. Los restos recientemente recuperados, y asociados a otros vertebrados contemporáneos en el Plioceno de la ciudad de Miramar, constituyen hasta el momento la primera evidencia directa que vincula a estos grandes armadillos extintos con paleocuevas o crotovinas halladas en esta edad geológica.

La masa corporal ha sido estimada en 40 kg. Si bien no se ha profundizado sobre la paleobiología de esta especie, el gran desarrollo de las crestas de inserción muscular observadas en su húmero, junto a la presencia de falanges ungueales carpales comprimidas y acuminadas, podría correlacionarse con un activo hábito cavador. 

En este sentido, creemos que el conjunto de información precedente representa un argumento sustancial para postular a Ringueletia simpsoni como el constructor de grandes galerías subterráneas, las cuales utilizaría para protegerse y cuidar su descendencia, aunque en algunos casos como el estudiado, podría haberse convertido en una trampa mortal. De alimentación variada. 

Mas info en http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/paleontologia.htm

lunes, 28 de septiembre de 2020

Actenomys, un roedor de 3 millones de años encontrado en Miramar.


En la sala de paleontología destinada al Terciario, se exhiben numerosos fósiles de distintos animales que vivieron en nuestra región, hace 3 millones de años, entre ellos  Actenomys. 

Es un género desaparecido a comienzos del Pleistoceno. Estaba emparentado con el actual genero Ctenomys (tucos tucos) los cuales tienen una gran diversidad en Sudamérica.

Es probable que fuera de hábitos subterráneos, ya que sus restos normalmente son hallados en antiguas madrigueras. Su alimentación era herbívora, constituida principalmente por raíces y bulbos.

Cuerpo algo corto pero ancho. Sus vértebras cervicales cortas y poca movilidad, así que el animal debería voltearse completamente para ver hacia atrás. Su tamaño duplica notablemente a sus parientes actuales, y durante el Plioceno fueron la presa predilecta de muchos depredadores.

Su extinción está asociada a la desaparición de otros ejemplares. Su origen es aloctono, pudiendo ingresar probablemente al continente durante el Oligoceno medio. Se han podido colectar centenares de piezas, como esqueletos, cráneos y mandíbulas en  Miramar.

Mas info en http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/paleontologia.htm

miércoles, 26 de agosto de 2020

Pseudotypotherium maendrum, un extinto mamífero hallado en el balneario de las Brusquitas, Miramar.



Un cráneo, en su mayor parte completo, fue hallado por Cecilio Bajos, colaborador de nuestro museo, en las inmediaciones del balneario de  Las Brusquitas, en Miramar. Su antigüedad es de 3,5  millones de años, y corresponde al Plioceno.

Se trata de un mamífero Notoungulado, perteneciente a la antigua estirpe que evoluciono desde el Paleoceno sudamericano, hace más de 60 millones de años.

Era un animal de tamaño medio, tal vez, un poco más grande que una oveja moderna, pero su cola era algo más larga al igual que sus patas, y la cabeza como su fórmula dentaria recuerda a los roedores.

Su cuello era corto, de cuerpo algo rechoncho y en el extremo de sus patas presenta una serie de garras muy llamativas. Su alimentación era herbívora, incluyendo en su dieta algunas hojas y sobre todo pasturas que eran muy abundantes en la llanura pampeana.
Su hábitos son comparables al actual carpincho o capibara, ósea, cursorial y semiacuatico.

Este fósil se encuentra exhibido en el Museo de Ciencias Naturales de Miramar, en la sala dedicada al Plioceno Local. La excelente  ilustración es de Daniel Boh.


lunes, 10 de agosto de 2020

Salvator (=Tupinambis), un lagarto de 3 millones de años recuperado en Miramar.



En el Museo de Ciencias Naturales de Miramar, se preservan varios restos aislados de este lagarto con representantes en la actualidad. En la sala destinada a la exhibición del Plioceno, se expone parte de un cráneo encontrado en 1995 por Nicolás A. Ippolito, vecino y eventual colaborador de nuestra institución.

Es el lagarto de mayor tamaño de la familia Teiidae, registrado desde el Mioceno temprano de Patagonia  y con una continua presencia en Argentina durante todo el Mioceno y hasta el Holoceno. Los reptiles escamosos (Squamata) son el segundo grupo más numeroso de vertebrados terrestres con más de 8200 spp, superados únicamente por las aves. Sin embargo, y a pesar de su presente abundancia y diversidad, han sido relegados en la literatura paleontológica por distintas razones.

Su registro paleontológico en sedimentos pampeano corresponde desde el Mioceno tardío hasta el Holoceno temprano, pero su verdadera abundancia corresponde al final del Plioceno. Se caracteriza por la diferenciación de sus dientes. Éstos se especializan en incisivos, dientes con forma de canino y otros aplanados semejantes a molares.

Llego a superar más de un metro, aunque la cola representa más de la mitad de la longitud de su cuerpo. Los machos tienen la cabeza más ancha por el desarrollo de sus músculos mandibulares. Su alimentación consistía en la caza de anfibios, gusanos y reptiles; también mamíferos de tamaño reducido, como los cricetidos y algunos marsupiales.

Sus restos ocasionalmente aparecen articulados dentro de antiguas madrigueras realizadas por Tupinambis, o bien, excavadas por otros vertebrados y luego invadidas por este.

Ilustración del cráneo realizada por  Laura Montserrat – Art-.  Recreación tomada de sciencephto.com

Mas info en http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/paleontologia.htm

sábado, 25 de julio de 2020

Lagostomus (=Lagostomopsis) incisus, una vizcacha de 3 millones de años.


Es una especie de roedor de la familia Chinchillidae. En la actualidad la familia se encuentra representada por la vizcacha y la chinchilla.

El océano Atlántico era menos ancho que en nuestros tiempos, algunos roedores africanos ingresaron a Sudamérica a fines del Eoceno. No se sabe cuánto duró el largo viaje desde África, durante el cual no sólo los roedores iban colonizando las islas que se extendían hasta las proximidades de las costas sudamericanas, sino también algunos primates y hasta plantas, tales como las calabazas.

Rompiendo casi treinta millones de años de aislamiento del continente isla sudamericano, los roedores recién llegados tuvieron que competir con otros mamíferos autóctonos por sus nichos ecológicos.

Gracias a la extraordinaria capacidad de proliferación y a la adaptabilidad a los más variados ambientes, los diminutos roedores se dispersaron por toda Sudamérica entre fines del Eoceno y el Oligoceno.

Una de las características de estos roedores es la sencillez de sus molares. Este cráneo fue encontrado por Daniel Boh, del Museo de Ciencias Naturales de Miramar.

Lagostomus es un género endemico, que llego a Sudamérica durante el Terciario. En Patagonia, durante el Mioceno temprano se registran por primera vez los roedores de la subfamilia de los lagostóminos (Eoviscaccia, Prolagostomus y Pliolagostomus). El género Lagostomus, aparece por primera vez en sedimentos depositados en el Plioceno tardío como Lagostomus (=Lagostomopsis) incertus, y durante el Pleistoceno Lagostomus maximus ha tenido una gran expansión geográfica.

Su alimentación estaría compuesta principalmente por tubérculos, raíces, hierbas etc, siendo herbívoros estrictos, aunque algunos autores sostienen probables hábitos carroñeros, ya que en sus paleocuevas o madrigueras antiguas, con frecuencia se hallan restos óseos pertenecientes a otros animales de la época con marcas a sus dientes, pero también se puede tratar de una actividad propia de los roedores, de roer cosas duras para evitar el crecimiento descontrolado de sus incisivos .Poseía un cráneo ancho y robusto, con nasales alargado.


miércoles, 1 de julio de 2020

El Ave del Terror.


Así se consideran este grupo de ave fósiles extintas, cuyas últimas evidencias se encentran en los sedimentos de la zona, cuya antigüedad es de unos 3 millones de años.

Fuera del grupo de los mamíferos que reinaron en Sudamérica durante toda la Era Cenozoica, encontramos en la exhibición del Museo de Ciencias Naturales de Miramar el cráneo de un Mesembriornis milneedwardsi, un ave que medía 1,80 metros de altura y tenía un cráneo de 45 cm.

Esta enorme ave habría perdido la capacidad de volar, pero en cambio, se convirtió en una poderosa corredora y depredadora durante el Terciario.

La punta del pico dirigida hacia abajo como las aves rapaces delatan hábitos carniceros, cuyas principales víctimas serian animales de talla media y pequeñas como la de Paedotherium o el Pseudotipotherium, a los cuales corría hasta poder golpearlos con su pico y una vez detenido, apoyaba sus grandes patas sobre su espalda, clavándole las garras, decidiendo una vez que el animal estaba sometido como lo destrozaría.  Si encontraba algún animal muerto no lo desperdiciaría, sobre todo en épocas de escasez de presas. Sus alas eran muy reducidas, y sus músculos estaban atrofiados, lo que imposibilitaba al ave poder volar.

El cráneo, fue preparado para esta muestra por Mariano Magnussen del Laboratorio Paleontológico del museo miramarense. La recreación a escala fue realizada por Alejandra Gabriela Monteverde. En las colecciones del museo, se resguardan otros restos de aves, entre ellos un Psiloterus de 1,5 metros de altura, encontrado por Daniel Boh de la misma institución.


domingo, 7 de junio de 2020

El hallazgo del esqueleto de Cyonasua en Miramar, un carnívoro de 3 millones de años.





El peculiar hallazgo de restos parciales del esqueleto de un carnívoro prociónido que vivió en la región pampeana bonaerense hace unos 3 millones de años, fueron recuperados y dados a conocer por personal del Museo de la ciudad de Miramar, Argentina.

El hallazgo fue dado a conocer en los medios de comunicación en octubre de  2016. Durante el Plioceno, la región costera de la actual provincia de Buenos Aires era muy distinta, ya que, la localidad de Miramar se hallaba en el centro continental y la zona estaba poblada por numerosas especies de mamíferos, aves y reptiles, según demuestran más de un siglo de hallazgos paleontológicos en la región.
Personal del Museo Municipal Punta Hermengo de esta ciudad, dependiente de la Secretaria de Turismo y Cultura de la Municipalidad de General a Alvarado, se encontraba realizando tareas de prospección al norte de la ciudad, luego de sucesivos temporales, y encontraron en sedimentos pertenecientes al interior de una crotovina (o madriguera prehistórica) un grupo de huesos fósiles entremezclados, y que pertenecieron a un Cyonasua lutaria, emparentado con los coatíes y los mapaches actuales, pero de tamaño mayor y extinto.
Cyonasua, guarda importancia en los estudios paleogeograficos, ya que pertenece a la fauna invasora, cuya estirpe evoluciono en Sudamérica desde el Mioceno, es decir, hace 10 millones de años, siendo unos de los primeros carnívoros placentarios que invadieron el continente isla de Sudamérica, luego de un largo proceso de aislamiento geográfico por más de 35 millones de años.
El material recuperado de este carnívoro primitivo está constituido por fémur, tibia, sacro, costillas, vértebras varias, falanges y garras. Las ramas mandibulares y dientes, ya habían sido recuperadas hace unos 10 años, en este mismo sitio.
Creemos que se trata del mismo individuo, que se encontraba asociado a otros roedores, anuros, armadillos y marsupiales de la misma época, como así también de  «coprolitos» (excremento fosilizado) el cual determino la publicación de un extenso artículo científico (en inglés) en la prestigiosa revista científica Historical Biology, An International Journal of Paleobiology, realizada por Marcos Cenizo de la Fundación Azara, Universidad Nacional de La Pampa y Universidad Maimónides, junto a Esteban Soibelzon del Museo de La Plata, y Mariano Magnussen Saffer del Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar, argumento Daniel Boh, director del museo miramarense.

jueves, 28 de mayo de 2020

Phugatherium novum, un carpincho prehistórico de gran tamaño hallado en Miramar.



En la actualidad, el carpincho es el roedor de mayor tamaño en nuestras lagunas y arroyos, pero hace más de 3 millones de años durante el Plioceno en nuestra zona  vivió Phugatherium novum, un carpincho más grande y de patas largas. En el Museo de Ciencias Naturales de Miramar hemos coleccionado numerosas muestras de estos animales.

Phugatherium es una versión primitiva de los actuales carpinchos o capibaras pero de tamaño mayor, con una talla comparable a la de un tapir asiático. Su cráneo refleja un rostro alargado y estrecho. Sus primeros restos corresponden al Mioceno, hace 9 millones de años, hasta el Plioceno, hace 3 millones de años.

La longitud del cráneo es la doble a la atribuida al carpincho, superando fácilmente los 50 centímetros. Su fémur y humero, guardan la misma relación en su longitud con el género actual, pero el cubito, radio, tibia, peroné y demás huesos, son mucho más desarrollados y largos que estos, por lo cual Phugatherium parecía un carpincho de patas largas, lo que morfológicamente concuerda con mamíferos corredores.

Su dentición está conformada como la de otros roedores, con incisivos desarrollados y largos, y una serie molariforme laminada. Su alimentación estaría basada principalmente de vegetales que crecían en las inmediaciones de zonas pantanosas, pero algunos Paleontólogos descartan la posibilidad de que este tuviera hábitos anfibios.


domingo, 24 de mayo de 2020

Paedotherium, el más pequeño de los ungulados sudamericanos extintos.



El Museo de Ciencias Naturales de Miramar resguarda decenas de restos fósiles de esta rara y pequeña criatura, que vivió hace algo más de tres millones de años. Este ejemplar fue encontrado en Miramar por Mariano Magnussen,, y se encuentra exhibido en nuestro museo, y su fotografía fue publicada en varios libros y publicaciones cientificas. La ilustración, es de Daniel Boh.

El Paedotherium fue el representante más pequeño de un grupo muy abundante. Sus dimensiones y aspecto en vida recuerdan a la liebre patagónica o mara (Dolichotis australis).

Su cráneo era corto y robusto con una cierta semejanza a los de un roedor e incisivos muy prominentes de crecimiento continuo y cincelados pero cortos.

Presenta orbitas grandes señalando posibles hábitos crepusculares o nocturnos, y aparato auditivo muy desarrollado, lo que permite inferir posibles hábitos terrestres y subterráneos. Miembros delanteros digitígrados, mientras los posteriores son más lagos y plantígrados.

Se alimentaban de vegetales duros y es muy probable que vivieran en madrigueras, las cuales excavaban ellos mismos. Fue una especie muy exitosa que vivió desde el Mioceno hasta el Pleistoceno inferior es decir, de 6 a 2 millones de años atrás.

Su extinción está asociada a cambios ambientales que afectaron dramáticamente su población. Es una de las especies de notoungulados mejor conocidas en la región pampeana por la abundancia de sus fósiles.


viernes, 22 de mayo de 2020

El origen de los Camélidos fósiles y actuales de América del Sur.


Los camélidos son una familia de mamíferos artiodáctilos. Actualmente representados en América del Sur, habitando desde las alturas andinas hasta Tierra del Fuego y el Chaco. Uno de los grandes camélidos que se adaptaron a las condiciones sudamericanas fue Hemiauchenia paradoxa, de gran tamaño y totalmente extinto, cuyos fósiles fueron recuperados por personal del Museo de Ciencias Naturales de Miramar.
Ver nota completa enhttp://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/naturales02.htm

lunes, 4 de mayo de 2020

Impacto de un enorme asteroide entre Mar del Plata y Miramar.






Por Mariano Magnussen Saffer, Integrante del Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar, Provincia de Buenos Aires, República Argentina. Publicado en Paleo - Revista Argentina de Paleontología. Ilustraciones de Daniel Boh. marianomagnussen@yahoo.com.ar

Un grupo de investigadores reveló recientemente que un gran Asteroide impacto contra la tierra, hace unos 3,3 millones de años, provocando un desequilibrio ambiental de proporciones catastróficas, logrando la extinción de numerosas plantas y animales que vivieron en el continente Sudamericano durante la Era Cenozoica, como las gigantescas aves corredoras o los marsupiales Dientes de Sable.

La presencia de rastros geológicos abona esta teoría, de rocas modificadas por altas temperatura “escorias” y la presencia de “vidrios” producidos por calentamiento y enfriamiento rápido de silicatos, parecen ser un indicio serio. En el año 1993, Peter Schultz de la Universidad Brown en Providence, fue el primero en atribuir este origen al material hallado en las costas del sur de la Provincia de Buenos Aires, en un radio comprendido de al menos 50 Km., que pocos meses después Theodore Brunch especialista en meteoritos y cráteres de la NASA, sostuvo que la hipótesis planteada de un impacto de un meteorito en Argentina es por lo más correcta, teniendo en cuenta la evidencia obtenida.

Según el estudio publicado en la prestigiosa revista científica Science presentada el día 11 de diciembre de 1998, sostiene las nuevas evidencias geológicas y paleobiologicas, que en un punto no precisado correctamente en la República Argentina, habría chocado un meteorito de tamaño considerable, situando el área de impacto entre las localidades de Mar del Plata y Miramar, ubicadas sobre la costa atlántica al sudeste de la Provincia de Buenos Aires de este país.


Al comentar el posible choque de una roca espacial y sus posibles consecuencias, no podemos dejar de recordar aquel hecho similar ocurrido a fines del periodo Cretácico, que tuvo como epicentro la península de Yucatán, en la costa de México y que provoco la extinción de los grandes Saurios, por entonces las formas de vida más exitosas y fabulosas de la evolución biológica.

De aquí salió una tesis similar que contestaría décadas de preguntas incesantes sobre ciertas características estratigráficas en Argentina en particular, y su asociación con la desaparición de algunos grandes vertebrados representativos de la Era Terciaria Sudamericana.

Si bien el meteorito que se estrelló en Argentina fue de proporciones menores al que extinguió a los dinosaurios, fue lo suficientemente fuerte para provocar una cicatriz a la superficie terrestre y a la historia natural del hemisferio sur.

Seguir leyendo nota completa en http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/naturales03.htm

jueves, 30 de abril de 2020

Ceratophrys ameghinorum, un anuro del Plioceno.



Los escuerzos del género Ceratophrys conforman un peculiar grupo de anuros neotropicales caracterizados por su notable robustez corporal y una cabeza desproporcionadamente grande. En nuestra zona, hemos encontrado varias muestras en el Plioceno, hace unos 3,5 millo0nes de años, cuyas muestras están depositadas en el Museo de Ciencias Naturales de Miramar.  

Tenía una cabeza ancha e hidrodinámica como la de un animal nadador y cubierta por ásperas molduras óseas. Sus mandíbulas eran anchas y semi-circular provistas de una hilera de pequeños dientecillos aserrados, portando 8 dientes premaxilares y de 30 a 40 dientes maxilares, mientras que la mandíbula inferior carecía de estos, pero poseía un borde muy afilado.

Excavaban cuevas en el suelo utilizando unos tubérculos córneos de bordes afilados que poseen en las patas posteriores. Es probable que este raro animal se moviera torpemente en tierra firme, pero en el agua se movía rápidamente y con astucia para capturar pequeñas aves, mamíferos, insectos, peces e incluso miembros juveniles de su misma especie.

El registro fósil de estos vertebrados es muy escaso. Recientemente se realizaron interesantes hallazgos al norte de la ciudad de Miramar, tratándose de un cráneo muy completo, e incluso, en una crotovina (cueva) junto a otros vertebrados del Plioceno superior, hace unos 3 millones de años. Posteriormente se recuperó otro material en sedimentos del Pleistoceno, hace 200 mil años antes del presente.  


lunes, 27 de abril de 2020

Escarabajos peloteros en Miramar hace 3 millones de años.




El personal del Museo de Ciencias Naturales de Miramar ha recolectado en algunas ocaciones evidencia de actividad de insectos, por medio de icnofosiles. En este caso, la presencia de escarabajos peloteros, por medio de la presencia de nidos o pupas realizadas con bosta de mamíferos gigantes extintos del Plioceno.

Las ichnoespecies conocidas del género Coprinisphaera se han relacionado generalmente con escarabajos peloteros de hábitos necrófagos que viven en ambientes dominados por pastizales habitados por grandes herbívoros, que proporcionan el estiércol para construir bolas de cría. 

En el Plioceno y Pleistoceno bonaerense se han recuperados evidencia de la existencia de estos, por el hallazgo de nidos fósiles en los sedimentos fosilíferos. Muy rara vez, son divisados por los especialistas, por su característica forma “circular”. En el año 2014, el personal del Museo de Miramar, recupero en sedimentos del Plioceno tardío, un nido, el cual, contenía el molde de la larva de un escarabajo.

os coleópteros presentan una enorme diversidad morfológica y ocupan virtualmente cualquier hábitat, incluidos los de agua dulce, aunque su presencia en ambientes marinos es mínima. Los coleópteros son insectos holometábolos o endopterigotos, ya que sufren una metamorfosis completa con estados de larva, pupa e imago (adulto) netamente diferenciados.


martes, 14 de abril de 2020

Conociendo la Sala del Terciario del Museo de Ciencias Naturales de Miramar.






La Sala del Terciario del nuevo Museo Miramarense, es el resultado de trabajo de muchos años del equipo del museo, contando con el apoyo de la Fundación Azara para obtener este resultado admirable.

En este período geológico la región pampeana estaba habitada por una enorme variedad de aves y mamíferos hoy en día extintos, y que vivieron entre 5 y 2,5 millones de años atrás. El paisaje era diferente, de tipo chaqueño, Parches de bosques espinosos alternaban con áreas abiertas y existía una marcada estacionalidad térmica con veranos muy cálidos.

AVES Y REPTILES: Fuera del grupo de los mamíferos que reinaron en Sudamérica durante toda la Era Cenozoica, encontramos el cráneo de un Mesembriornis milneedwardsi, un ave que medía 1,80 metros de altura y tenía un cráneo de 45 cm. Esta enorme ave habría perdido la capacidad de volar, pero en cambio, se convirtió en una poderosa corredora y depredadora durante el Terciario. También se exhiben restos de Salvator (=Tupinambis). Este último era el representante fósil del lagarto overo y un cráneo muy completo de Ceratophrys ameghinorum, un anuro depredador que poseía pequeños cuernos y dientes. En las colecciones científicas del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, se resguardan otros restos de estos grupo de vertebrados, como así también otros organismos contemporáneos a estos, que nos permite establecer como eran esos ambientes.

LOS MARSUPIALES: Raros mamíferos del Plioceno y Pleistoceno hallados en la zona, como una mandíbula de un Hiperdidelphis, Didelphis y de un Lestodelphis, emparentados con las actuales zarigüeyas. La pieza más llamativa de este grupo de mamíferos primitivos la conforma un esqueleto recreado in-situ de un Thylacosmilus atrox o “marsupial dientes de sable”. Los marsupiales se caracterizan por su forma de reproducción, ya que las hembras dan a luz a pequeños embriones que terminan su desarrollo dentro de una bolsa externa con mamas, como los canguros de Australia y las zarigüeyas Sudamericanas. Recientemente la colección de este grupo se vio ampliada por el hallazgo de varias piezas aisladas.

ROEDORES: La muestra Paleontológica también incluyen restos de roedores, como el Protohydrochoerus, emparentado con los actuales capibaras, u otros mas pequeños como el Lagostomopsis antiquus, Actenomys latidens, el gigantesco Telycomys  entre otros.

LOS PEREZOSOS GIGANTES: En esta sala se refleja también, la presencia de un cráneo de Plesiomegatherium, de menor tamaño que su pariente más moderno (el Megatherium del Pleistoceno). En estos sedimentos se han recuperado numerosos restos de distintos edentados de gran tamaño, como así también, de armadillos y gliptodonte.

LOS UNGULADOS SUDAMERICANOS: Durante esta época geológica, se desarrollaron formas extrañas de mamíferos que caminaban sobre sus pezuñas, pero que n han dejado parientes en la actualidad. Entre ellos Promacrauchenia chapadmalense, con un cuerpo muy parecido al de un camello y una larga trompa, herbívoro y antecesor de su pariente de mayor tamaño que vivió durante el Pleistoceno. También se encuentra un pequeño esqueleto y cráneo con mandíbula pertenecientes a Paedotherium typicum del tamaño de un conejo, siendo este el representante más pequeño del Orden.  Por último, un cráneo de Mesotherium cristatum, con características de roedor (sin serlo) y tamaño de una oveja. Todos ellos de unos 3 millones de años de antigüedad.

El Asteroide de Miramar. El misterio de las tierras cocidas y las escoreas.
El análisis de las barrancas costeras en Miramar puede sorprender con el hallazgo casual de tierras cocidas (similares a ladrillos) y escorias (de aspecto vítreo, oscuras y con muchas vesículas) muy diferentes al sedimento que las rodea. Tienen una antigüedad superior de 3.000.000 de años. y fueron un objeto de controversia para la comunidad científica a comienzos del siglo XX.

Los primeros investigadores concluyeron Que se trataban de los restos de antiguos fogones dejados por ancestros del hombre, mientras que otros pensaron que se trataban de los restos de terribles erupciones volcánicas e incluso de grandes incendios.

Estudios recientes señalan que serían tos restos del impacto de un antiguo meteorito que habría caído en el mar, cerca de la costa de Chapadmalal. Este gran cataclismo podría haber sido el responsable de la extinción de parte de la fauna pampeana a fines del Plioceno.


sábado, 4 de abril de 2020

Hallazgo de restos fósiles de Perdices.



Restos fósiles de Perdices del genero Nothura han sido recuperado en varias ocasiones en sedimentos del Plioceno (unos 3 millones de años) y en el Pleistoceno (hace unos 500 mil años) y depositados en las colecciones científicas del Museo de Ciencias Naturales de Miramar.

Los tinámidos son aves cuyo registro fósil se conoce principalmente en el Plioceno y Pleistoceno de Argentina. La Familia Tinamidae es endémica de la región Neotropical. Vulgarmente conocidas como Inambúes o perdices, se caracterizan por una pobre capacidad de vuelo y hábitos terrícolas.

Se han hallado restos fósiles en Brasil y Perú, pero el registro fósil proviene mayoritariamente de la República Argentina, en donde el resto más antiguo fue hallado en el Mioceno tardío de la provincia de La Pampa.

Las ratites se distribuyen en Nueva Zelanda (kiwis), África (avestruz), América (ñandúes) y en Australia y la isla de Nueva Guinea (emú y casuarios). Por otra parte, los tinamués son endémicos del Neotrópico (Sudamérica y Centroamérica).


viernes, 3 de abril de 2020

Hallazgo de excremento fosilizado de 3 millones de años en Miramar.




Entre las tantas curiosidades en el Museo de Ciencias Naturales de Miramar, se encuentran los coprolitos, heces o fecas fósiles recuperados en nuestros sedimentos.

Por lo general, no se preservan restos orgánicos en los fósiles de nuestra región. Pero en este caso se encontraron una importante cantidad de excrementos fosilizados, biológicamente fáciles de reconocer por su alto contenido de calcio, huesos triturados en su interior y con una matriz fosfática.

El estudio de los coprolitos constituye un campo muy importante para la paleontología, ya que teniendo en cuenta el lugar donde fueron hallados y sus características, es posible determinar con cierta precisión a qué animales correspondieron, su antigüedad, la relación del animal que los deposito con su ambiente, entre otras.

Su principal importancia radica en que constituyen pruebas directas de hábitos alimenticios y depredación de especies extintas, especialmente carnívoros ya que resulta más fácil encontrar restos óseos no digeridos que vegetales, (si bien esto no es imposible), estableciendo en muchos casos relaciones directas depredador-presa, que de otra forma solo son teóricas.

En este caso, estas fecas fueron encontradas en una antigua madriguera junto a varios especímenes, entre ellos, un prociónido y un marsupial, a los cuales podrían pertenecer, correspondientes al Plioceno local, unos 3 millones de años antes del presente.
En las fotos, se pueden ver el momento del hallazgo, el proceso de preparación en el Laboratorio Paleontológico y el resultado final para estudio.