Museo de Ciencias Naturales de Miramar

Museo de Ciencias Naturales de Miramar

martes, 14 de abril de 2020

Exhibiciones del Museo

El Museo de Ciencias Naturales está conformado por ocho salas con temáticas locales y un parque con contenido educativo, los cuales se hallan adaptados para tal fin. Se encuentran exhibidas las piezas más representativas en el contexto pedagógico de nuestro patrimonio. También posee una imponente colección para consulta de investigadores y científicos.


Sala I; Histórica. Desde las primeras exploraciones en Miramar hasta la creación de este Museo.

En la Sala I Histórica, el visitante puede verificar la importancia científica de Miramar desde fines del Siglo XIX. En esta zona grandes exploradores y pioneros en las ciencias biológicas han realizado descubrimientos de interés mundial, aun en uso en el ámbito académico, tanto para la paleontología como para la arqueología y ciencias afines. Por medio de paneles con imágenes en relieve, el visitante podrá observar como Miramar fue el centro mundial a nivel científico durante años. Finalizando con los hallazgos de la actualidad y la creación y fundación del Museo de Ciencias Naturales de Miramar.

Las primeras exploraciones científicas en Miramar.

Miramar y sus alrededores atrajeron la atención de varios de los más destacados naturalistas con que contó nuestro país en el siglo XIX y principios del siglo XX, especialmente por sus fósiles.

Los hermanos Florentino y Carlos Ameghino, Santiago Roth o más tardíamente Lucas Kraglievich estudiaron la riqueza paleontológica de la zona. Desde el Museo de La Plata y el actual Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia" -que ha tenido a lo largo de su historia distintas denominaciones- se realizaron numerosas campañas científicas, que con distinta frecuencia y envergadura continuaron hasta la actualidad.

Material científico enviado al Museo Nacional de Historia Natural.

Para el año 1926 se produjo el varamiento de una ballena fin Balaerioptera physalus) al norte de Miramar. El ejemplar fue documentado por José M. Dupuy (h) y Lorenzo Parodi.
El Museo Nacional de Historia Natural (hoy Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia) solicitó el esqueleto del mismo mediante una nota ,enviada a Dupuy por su entonces director Martín Doetto jurado (I884-1948), aunque por alguna razón esto no se concretó.

Tanto José María Dupuy como Lorenzo Parocli con frecuencia enviaron material de  interés científico descubierto o colectado en Miramar y sus alrededores (por ejemplo fósiles y esqueletos de delfines) al Museo Nacional de Historia Natural y recibieron en Miramar a naturalistas de esa institución v del Museo de La Plata.

La ballena azul de Miramar.

En el mes de septiembre del año 1897, al sur de Miramar, se registró el varamiento de un ejemplar hembra de ballena azul (Balaenoptera musculus) de casi 30 metros de longitud. Fue estudiado por el naturalista Fernando Lahille (1861-1940), quién pensó que se trataba de una nueva especie, a la que denominó Balaenoptera miramaris. Su cráneo está actualmente exhibido en la sala de vertebrados acuáticos del Museo de La Plata.
En un panel de la sala se puede observar publicaciones graficas de la época (año 1898) sobre el ejemplar de ballena azul varado en Miramar.

Antecedentes de este Museo en Miramar.

A comienzos del siglo XX José María Dupuy (1881-1973), hijo del cofundador de Miramar, asumió como Subprefecto para ocuparse de la seguridad marítima y de los bañistas que llegaban por ese entonces a Miramar para pasar el verano.

Desde el año 1912 destinó su tiempo libre a la recolección de objetos de historia natural que exponía posteriormente en un local del edificio de Subprefectura, ubicado en la antigua rambla (hoy desaparecida) frente a la avenida Bartolomé Mitre. Se trató del "primer museo" para la localidad. Su amistad con el naturalista viajero Lorenzo Parodi (1857-1932) hizo que se contactara con las más importantes personalidades científicas de su época, de lo cual existe una interesante documentación en los archivos de este museo.

El mismo Lorenzo Parodi poseía una "chacra-museo" en Miramar.

José María Dupuy dejó su cargo en el año 1930 y se trasladó a Quilmes llevándose su colección particular. Similar suerte corrió la colección de Lorenzo Parodi.

En 1977 se crea el Museo Municipal Punta Hermengo (Historia y Tradición – Ciencias Naturales).

En la década de 1970, un grupo de entusiastas aficionados impulsó la idea de "un museo" para Miramar, que se concretó en el año 1973. Sin embargo luego de un período de conflictos la mayor parte del material reunido se perdió.

Entre los años 1975 y 1976 la Municipalidad de General Alvarado y una Comisión presidida por et Dr. Juan Manuel Duclós Peña y Roxana Sciorilli-Borrelli, solicitaron a las autoridades provinciales unos edificios ubicados en el Vivero Dunícola "Florentino Ameghino" para inaugurar un nuevo museo, lo cual se concretó el 17 de agosto del año 1977. Se lo concibió con dos áreas, una histórica-tradicional y otra de ciencias naturales. El nombre "Punta Hermengo" se debe a un accidente geográfico ubicado sobre la costa, a unos pocos metros de la entrada al Vivero, y conocido desde el siglo XVIII.

En 2019 se crea y funda el Museo de Ciencias Naturales de Miramar.

El 22 de febrero del año 2019 se firma un convenio entre la Municipalidad de General Alvarado y la Fundación Azara que posibilitó la creación del Museo de Ciencias Naturales de Miramar "Punta Hermengo", sobre la base de las colecciones del área de ciencias naturales del antiguo museo municipal.

Concretándose así un viejo anhelo del personal del museo, sus colaboradores y la comunidad. Hoy el museo es un espacio dedicado a la investigación científica; a la conservación de colecciones paleontológicas, biológicas y arqueológicas; a la educación; y a la cultura.


Se fundó y abrió al público el día 20 de septiembre de 2019 (en el 131º aniversario de la ciudad), ante gran cantidad de público y principales científicos del país.

Sala II. Paleontología.  Terciario bonaerense.  Homenaje a Osvaldo Reig. 


La Sala del Terciario del nuevo Museo Miramarense, es el resultado de trabajo de muchos años del equipo del museo, contando con el apoyo de la Fundación Azara para obtener este resultado admirable.



En este período geológico la región pampeana estaba habitada por una enorme variedad de aves y mamíferos hoy en día extintos, y que vivieron entre 5 y 2,5 millones de años atrás. El paisaje era diferente, de tipo chaqueño, Parches de bosques espinosos alternaban con áreas abiertas y existía una marcada estacionalidad térmica con veranos muy cálidos.


AVES Y REPTILES: Fuera del grupo de los mamíferos que reinaron en Sudamérica durante toda la Era Cenozoica, encontramos el cráneo de un Mesembriornis milneedwardsi, un ave que medía 1,80 metros de altura y tenía un cráneo de 45 cm. Esta enorme ave habría perdido la capacidad de volar, pero en cambio, se convirtió en una poderosa corredora y depredadora durante el Terciario. También se exhiben restos de Salvator (=Tupinambis). Este último era el representante fósil del lagarto overo y un cráneo muy completo de Ceratophrys ameghinorum, un anuro depredador que poseía pequeños cuernos y dientes. En las colecciones científicas del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, se resguardan otros restos de estos grupo de vertebrados, como así también otros organismos contemporáneos a estos, que nos permite establecer como eran esos ambientes.

LOS MARSUPIALES: Raros mamíferos del Plioceno y Pleistoceno hallados en la zona, como una mandíbula de un HiperdidelphisDidelphis y de un Lestodelphis, emparentados con las actuales zarigüeyas. La pieza más llamativa de este grupo de mamíferos primitivos la conforma un esqueleto recreado in-situ de un Thylacosmilus atrox o “marsupial dientes de sable”. Los marsupiales se caracterizan por su forma de reproducción, ya que las hembras dan a luz a pequeños embriones que terminan su desarrollo dentro de una bolsa externa con mamas, como los canguros de Australia y las zarigüeyas Sudamericanas. Recientemente la colección de este grupo se vio ampliada por el hallazgo de varias piezas aisladas.

ROEDORES: La muestra Paleontológica también incluyen restos de roedores, como el Protohydrochoerus, emparentado con los actuales capibaras, u otros mas pequeños como el Lagostomopsis antiquus, Actenomys latidens, el gigantesco Telycomys  entre otros.

LOS PEREZOSOS GIGANTES: En esta sala se refleja también, la presencia de un cráneo de Plesiomegatherium, de menor tamaño que su pariente más moderno (el Megatherium del Pleistoceno). En estos sedimentos se han recuperado numerosos restos de distintos edentados de gran tamaño, como así también, de armadillos y gliptodonte.

LOS UNGULADOS SUDAMERICANOS: Durante esta época geológica, se desarrollaron formas extrañas de mamíferos que caminaban sobre sus pezuñas, pero que n han dejado parientes en la actualidad. Entre ellos Promacrauchenia chapadmalense, con un cuerpo muy parecido al de un camello y una larga trompa, herbívoro y antecesor de su pariente de mayor tamaño que vivió durante el Pleistoceno. También se encuentra un pequeño esqueleto y cráneo con mandíbula pertenecientes a Paedotherium typicum del tamaño de un conejo, siendo este el representante más pequeño del Orden.  Por último, un cráneo de Mesotherium cristatum, con características de roedor (sin serlo) y tamaño de una oveja. Todos ellos de unos 3 millones de años de antigüedad.

El Asteroide de Miramar. El misterio de las tierras cocidas y las escoreas.

El análisis de las barrancas costeras en Miramar puede sorprender con el hallazgo casual de tierras cocidas (similares a ladrillos) y escorias (de aspecto vítreo, oscuras y con muchas vesículas) muy diferentes al sedimento que las rodea. Tienen una antigüedad superior de 3.000.000 de años. y fueron un objeto de controversia para la comunidad científica a comienzos del siglo XX.

Los primeros investigadores concluyeron Que se trataban de los restos de antiguos fogones dejados por ancestros del hombre, mientras que otros pensaron que se trataban de los restos de terribles erupciones volcánicas e incluso de grandes incendios.

Estudios recientes señalan que serían tos restos del impacto de un antiguo meteorito que habría caído en el mar, cerca de la costa de Chapadmalal. Este gran cataclismo podría haber sido el responsable de la extinción de parte de la fauna pampeana a fines del Plioceno.

Sala III. Paleontología.  El Pleistoceno. Los Ungulados Sudamericanos.

La  Megafauna del Pleistoceno. (2.000.000 a 10.000 años).

El término megafauna comprende al conjunto de animales cuya masa corporal adulta excede la tonelada de peso. Suele ser utilizado para hacer referencia a los gigantescos animales que vivieron entre los 2.000.000 y los 10.000 años antes del presente (en el Pleistoceno). Usted podrá conocerlos en esta sala y las dos siguientes.

Los representantes de la Megafauna en Miramar.

Los invitamos a remontarnos en el tiempo , a unos 100 siglos y comprobar que, recorrer Miramar y sus alrededores por ese entonces hubiera sido un verdadero safari, que en nada envidiaría a los que en la actualidad se pueden realizar en el continente africano.
Hasta hace más de 10.000 años mamíferos de gran rareza y tamaño, como perezosos terrestres, gliptodontes, toxodontes, macrauquenias, mastodontes. Tigres dientes de sable, osos y caballos americanos vivían en la zona. Esos fueron los amos y señores de estas tierras durante el Pleistoceno, una de las épocas geológicas en que se divide el Cuaternario, que a su vez es uno de los períodos de la Era Cenozoica . Desde luego esos mamíferos convivieron con la fauna silvestre actual se extinguieron entre fines del Pleistoceno y comienzos del Holoceno (es decir entre los 10.000 y 8.500 años atrás).

Los Ungulados Sudamericanos.

LOS NOTOUNGULADOS: Son un orden de mamíferos autóctonos totalmente extinguidos durante fines del Pleistoceno, hace 10 mil años. Se destaca un enorme esqueleto y un gran cráneo de Toxodon platensis, recuperado hace poco tiempo de un paleopantano en las inmediaciones de la localidad de Mar del Sud, próxima a Miramar.  El aislamiento geográfico de América del sur, permitió el desarrollo gradual de mamíferos muy extraños, los cuales se diversificaron ocupando  distintos ambientes. 

El Toxodon llego a medir unos 3 metros de largo y una masa estimada de una tonelada. El cráneo de este animal tiene un tamaño de 70 centímetros y sus mandíbulas provistas de incisivos de crecimiento continuo, cuyos esmaltes se representan en fajas longitudinales. Se asemejaban a los actuales hipopótamos y rinocerontes, pero sin parentesco alguno, es otro ejemplo de evolución paralela o convergencia adaptativa, es decir, cuando dos especies totalmente aisladas comparten nichos ecológicos similares, desarrollando algunos rasgos morfológicos notablemente parecidos. Su hábitat estaba conformado por llanuras abiertas y frondosos pantanos, alimentándose principalmente de vegetales, los cuales, podían ser extraídos con sus mandíbulas en forma de "pala".

LOS LITOPTERNOS: Se encuentra representado por varios restos mandibulares bien preservados, acompañada por una copia de un cráneo con mandíbula de Macrauchenia patachonica. Su aspecto en vida es digno de una película de ciencia-ficción. Su nombre significa "cuello largo". Sus dimensiones eran semejantes al de los camellos actuales, pero los orificios nasales y una gran fosa elíptica señala la presencia de una trompa, algo más larga que la del tapir actual. Poseía largas patas y pies ungulados, provistos de tres dígitos. 

Es probable que no corriera con mucha velocidad, ya que las proporciones de las patas traseras estaban invertidas, como ocurren con los animales no corredores, por ejemplo, la jirafa. Su alimentación estaba basada en vegetales de zonas pantanosas donde pasaba la mayor parte de su tiempo, y del pastoreo. Algunos autores han formulado la hipótesis de que estos mamíferos estaban adaptados a una vida semiacuática. Sin embargo, sus restos han sido hallados no sólo en depósitos asociados a cuerpos de agua sino también en eólicos correspondientes a ambientes áridos y semiáridos. Los molares superiores son de sección cuadrangular de corona alta. Se extinguió a fines del Pleistoceno y principios del Holoceno. 

Sala IV. Paleontología. Perezosos Gigantes, Gliptodontes y Dasipodidos. Sala homenaje al Dr Rosendo Pascual.

Los armadillos, osos hormigueros y perezosos actuales pertenecen al grupo de los xenartros. La palabra xenartro, que significa articulación extraña, hace referencia a una articulación suplementaria que existe entre las vértebras de estos mamíferos. A su vez el nombre de edentados, como se denomina también a este grupo, tiene su origen en la reducción del número de dientes, que llega a ser total en el oso hormiguero. También se caracterizan por la falta de esmalte en sus dientes, con excepción de algunas formas primitivas. Los xenartros pilosos o tardígrados se caracterizan por poseer el cuerpo cubierto de un espeso pelo, sin una armadura como en los cingulados, aunque en algunas formas fósiles había un escudo óseo entre la piel. Los perezosos vivientes son mamíferos herbívoros de movimientos lentos que habitan en los árboles de los tupidos bosques y selvas de América del Sur y Central. Son muy distintos de sus parientes fósiles pampeanos, que eran de  tamaños colosales y movimientos más ágiles.

Perezosos Gigantes Extintos; En la sala del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, se exhiben algunos de los centenares de restos fósiles de estos gigantes. Los "Pilosa" (Perezosos) en la actualidad se encuentran representados por mamíferos pequeños y medianos, como osos hormigueros y perezosos de tres dedos, que pasan la mayor parte de su tiempo colgados en los árboles, moviéndose en forma muy lenta, debido a su bajo metabolismo, pero en el Pleistoceno habitaron en nuestro territorio formas gigantescas. 

El Megatherium americanum, sin ninguna dudas fue el mamífero terrestre prehistórico más grande de la región pampeana y en el Pleistoceno sudamericano. Superaba los 4,5 metros de altura cuando se paraba sobre sus patas traseras y con su larga y robusta cola  formando una especie de "trípode" permitiéndole llegar de esta forma a las hojas de los árboles y tener un mejor panorama de todo su alrededor. El peso estimado de esta especie es de 5 toneladas, algo así como dos elefantes. Su cuerpo estaba recubierto por una fuerte pelambre. Sus patas delanteras eran largas y fuertes, acompañadas por cuatro garras, lo que le permitía acceder de mejor manera a los vegetales que formaban parte de su dieta. En la sala del Museo de Miramar se pueden observar un cráneo muy completo y un voluminoso fémur, mientras en las colecciones se resguardan numerosos restos.

El Lestodon arnatus, es el segundo perezoso de mayor tamaño. Aunque resientes restos fósiles hallados cerca del muelle de pescadores e nuestra ciudad, demuestra la existencia de grandes individuos, con talla similar o tal vez superior al anterior. El Lestodonte, al igual que sus parientes era un herbívoro, el cual recogía su comida a orillas de los pantanos o cauces fluviales. Medían aproximadamente unos 4 metros de longitud. Su cráneo tenia una región rostral muy ensanchada. Los huesos de sus miembros eran grandes y gruesos. Su dentición era simple, pero resaltan hacia afuera de la boca unos caniformes muy grandes, lo que se convertía en una defensa contra los posibles depredadores. Su masa estimada es de 2,5 toneladas. 

El Catonyx tarijensis, fue otro extraño perezoso gran tamaño y hábitos terrestres, corpulento, con cabeza grande y una cola larga y pesada. Los pies largos y con garras envueltas hacia adentro al igual que los otros Pilosa ya descriptos, por lo tanto caminaba apoyando sus nudillos. Es probable que pudiera ponerse en dos patas y mantener el equilibrio con la cola, utilizando sus garras para llevarse el alimento a la boca. Tenía 3.5 metros de largo y 1,7 de alto. Su masa estimada fue de una tonelada y su extinción ocurrió durante el Holoceno medio, hace 8 mil años antes del presente. Su cuerpo estaba cubierto por una espesa y densa pelambre y embebidos en la piel se encontraba un gran número de huesillos (osteodermos), en forma y tamaño variables, generalmente superiores a un centímetro de diámetro. En nuestro Museo se exhibe un gran cráneo. 

El Scelidotherium leptocephalum, era de  tamaño menor y del grupo de los Xenarthros (perezosos), fueron los mamíferos más comunes del paisaje en e Pleistoceno, ya que sus restos fósiles son muy abundantes en los depósitos sedimentarios de este periodo. Tenía 1,7  metros de alto y 3,5 de largo. Su peso estimado es de una tonelada. El cráneo es alargado, bajo y estrecho, con un rostro proyectado hacia adelante. Su alimentación consistía de vegetales que hallaba en áreas secas. En el año 2002 se halló en Miramar una paleocueva con galerías, dos cámaras y garras marcadas en paredes y techos. Su extensión supera los 26 metros de largo y un diámetro que llegaba al 1,90 metros, y se podía observar su antigua conexión con la superficie. Así mismo, en 2004, personal de este Museo, recupero en la localidad de Mar del Sud (15 kilómetros de Miramar) el esqueleto de un adulto, abrazando a un juvenil.  La hipótesis, es que se trata de una hembra junto a su cría y que murieron en su madriguera hace más de 100 mil años antes del presente. En este museo se conservan decenas de restos de Celidoterio, mientras que en exhibición se pueden observar un cráneo y manos completas, y el la sala cinco, se expone un esqueleto completo.

Los Gliptodontes: Es tal vez la familia extinguida mas popular de todos los mamíferos fósiles, cuyo nombre significa "diente tallado" (alude a la compleja forma de sus dientes). La característica principal de este grupo es su coraza, la cual no poseía bandas móviles como los armadillos actuales, lo que limitaba sus movimientos, formadas por placas óseas circulares e irregulares que embonaban como un mosaico. Patas cortas y robustas. Su origen se remonta al Eoceno, hace 45 millones de años, pero recién al final del Plioceno y durante todo el Pleistoceno tuvieron una gran diversidad, formas y tamaños. Al parecer no se alimentaban de hormigas como sus parientes modernos, sino de pastos y otras plantas duras. Se conocen alrededor de 65 especies de , los cuales presentan tres formas fundamentales, que se explican en la Sala del Museo. 

El Neosclerocalytus ornatus, fue la más pequeña de todas las especies de los Gliptodontes que habitaron en América del Sur. Tenía un caparazón alargado y bajo, con placas fáciles de identificar por el predominio en su diseño de la figura central sobre las periféricas. Su cabeza estaba protegida por un escudete óseo y su cola recubierta por cuatro anillos móviles y un tubo largo y cilíndrico, capaz de ser usado como arma. En las colecciones del Museo de Ciencias Naturales de Miramar resguardamos una amplia variedad de restos, e incluso una especie única.

El Glyptodon cavipes, tenía 3,5 metros de largo y 1,4 de alto. Su cráneo estaba protegido por una coraza cefálica. Su coraza ósea no tenía anillos móviles, cuya características es propia de esta familia de mamíferos desaparecidos. El tamaño de este caparazón es de unos 2,5 metros de largo por 2 metros de ancho, cuyas placas engrosadas entre si varían de 1 a 7 centímetros de diámetro, las cuales son fáciles de identificar por su forma de "flor". Su cola carecía del anquilosamiento de los anillos terminales en forma de tubo descritos en los otros géneros. Esta se encuentra formada por una serie de anillos móviles de diámetro decreciente, conformada por unos siete anillos con placas de forma relativamente grotesca y en punta. El Museo de Miramar posee tres corazas y numerosos restos de Glyptodon. En la sala de exhibición numero Cinco se encuentra un esqueleto de este género, mientras en la cuatro se exhiben varios restos y una cola completa.

El Doedicurus tuberculatus, fue la especie de mayor tamaño dentro de la familia de los Gliptodontes. Tenía 4,3 metros de largo y 2 metros de alto. La coraza tiene una forma muy particular, presentando una especie de joroba en su parte más alta, con placas más laxamente unidas que en otros parientes de la época. Su cola estaba formada por cuatro anillos, un tubo cilíndrico de un metro de largo y en su término poseía una masa ósea con púas córneas, convirtiéndose en una técnica de defensa contra los habituales depredadores. Sus extremidades son sorprendentemente robustas y su columna y cadera se encuentran soldadas al caparazón del animal. Se alimentaría al igual que otros de sus parientes de pastos cortos y de zonas semi-aridas. Su masa estimada en vida es de 2 toneladas.

Los Dasipodidos o armadillos; es una familia que agrupa a animales cuyos cuerpos se hallan protegidos por una coraza ósea y placas dérmicas, la que se divide en dos partes, una la coraza escapular y la otra la coraza pélvica, separadas por varias bandas móviles que varían en su cantidad según la especie. En la actualidad se encuentran representados por mamíferos de pequeño tamaño como los peludos y las mulitas, o el Tatu Carreta como máximo exponente. Durante la era Cuaternario vivió una mulita gigante llamada Pampatherium typum, cuyo nombre significa "bestia de la pampa". Es probable que su peso fuese de unos 225 kilogramos y superaba los 2,5 metros de longitud.

El Chaetophractus sp fue  un armadillo fósil emparentado con el mismo género viviente (el peludo pampeano). El origen de la presente estirpe es sudamericano, cuyos restos fósiles de sus antecesores corresponden al Eoceno, es decir, hace unos 45 millones de años antes del presente, pero al restablecerse la unión de ambas Américas, este género se desplaza hasta la parte media de Norteamérica. Era un armadillo  acorazado. La armadura de este animal estaba constituida por un mosaico de pequeñas placas óseas que se desarrollan en la capa inferior de la piel o dermis, y están recubiertas de epidermis córnea. Constituye un sistema de protección contra los depredadores; y en este género estaba protegida incluso la cola. Las placas formaban un escudo de una sola pieza sobre los hombros y otro sobre los cuartos traseros. Restos fósiles de este y otros géneros morfológicamente similares son hallados con frecuencia en los afloramientos sedimentarios correspondientes al Plioceno y Pleistoceno de Miramar.

El Eutatus seguini fue tal vez el último de los armadillos gigantes. Su registro fosilífero abarca desde el Pleistoceno inferior (2 millones de años) hasta el Holoceno temprano ( 8 mil años), encontrándose en algunos casos, asociados a restos óseos de otros animales por actividad antropica, es decir, que han presentado manipulación por antiguos grupos humanos. Al igual que los armadillos, posee  un escudete de placas óseas en su cráneo, conocido también como escudete cefálico. Su coraza dorsal es robusta, y poseía unas 33 bandas móviles que cubrían las dos terceras partes del caparazón. En cada mandíbula poseía de 9 a 10 dientes, los cuales utilizaba para comer carne en descomposición, huevos, larvas, caracoles y algunos tallos. Construían grandes galerías subterráneas, con cámaras amplias para proteger sus crías. Su cráneo era alargado. Sus patas eran cortas y robustas, protegidas por unas enormes falanges ungueales o garras, las cuales, eran justamente utilizadas para cavar. En el Museo de Ciencias Naturales de Miramar posee un ejemplar con varios restos de sus esqueletos, y otros ejemplares aislados. 

SALA 5 - Paleontología. Intercambio Faunistico Americano. Sala homenaje al Dr Eduardo Tonni.

Las mismas se encuentran constituidas principalmente por restos de grandes mamíferos, aves, reptiles entre otros, que vivieron en el Partido de General Alvarado en los últimos 4 millones de años, que proceden de los afloramientos geológicos marítimos de la zona. Aquí ofrecemos información de algunas de las piezas exhibidos o resguardadas en nuestra institución. Los mismos poseen una larga fama desde principios del siglo XX.

En sala confluye la presencia de la fauna autóctona de Sudamérica con aquellos llegados desde el Norteamérica en un importante intercambio faunistico sin precedentes.

El gran Intercambio Biótico Americano

Fue el suceso que acaeció durante los últimos 3 millones de años, cuando se  restableciera la unión de Sudamérica con el resto del continente. Este evento geológico posibilito que la fauna  de América del sur se desplazara hacia el hemisferio norte, y la de este, hacia hemisferio sur.

Así fue que hacia el norte se movilizaron los grandes Gliptodontes, Megaterios, Toxodontes etc. en tanto que los emigrantes del norte llegaron a nuestras tierras fueron los Cervidos, Mastodontes, caballos, camelidos y carnívoros como lobos, osos y tigres dientes de sable entre otros.

El impacto de este fluido intercambio trajo aparejadas consecuencia dramáticas, como la competencia por los nichos ecológicos, la falta de readaptación, enfermedades etc, logrando la disminución de especies autóctonas, algunas llevadas a la extinción.

CARNÍVOROS: Hace unos 3 millones de años, América del Sur se une con América del Norte. Del norte hacia el sur, vinieron sorprendentes animales. Entre ellos, el oso de cara corta Arctotherium latidens, distintos felinos extintos y vivientes, canidos hipercarnivoros de gran tamaño, e incluso uno de los primeros carnívoros en ingresar a Sudamérica, llamado Cyonasua, emparentado con los coatíes. De este ultimo se conserva un esqueleto muy completo en la colección del museo.

El tigre dientes de sable fue uno de los grandes triunfos evolutivos de los mamíferos depredadores. Smilodon significa “dientes de sable”, característica que evidencia su acentuada especialización en la cacería de presas grandes, como el megaterio y el mastodonte, enormes mamíferos hoy desaparecidos. 

El Smilodon superaba el peso y tamaño que el león actual; sin embargo, sus proporciones corporales diferían de las de cualquier félido moderno. Las extremidades posteriores del Smilodon populator eran más cortas y robustas, su cuello proporcionalmente más largo, y el lomo más corto. La extraordinaria peligrosidad de este félido se debía al gran desarrollo de la parte anterior de su cuerpo y al tamaño asombroso de sus caninos superiores, que llegaban a sobresalir más de quince centímetros. Todo su cuerpo tenía una estructura poderosa y los músculos de los hombros y del cuello estaban dispuestos de tal manera que su enorme cabeza podía lanzarse hacia abajo con gran fuerza. Las mandíbulas se abrían formando un ángulo de más de 120 grados, permitiendo que el par de los inmensos dientes de sable que tenía en el maxilar superior se pudiera clavar en sus víctimas. En la sala del Museo, se expone un increíble esqueleto de Smilodon populator.

El dientes de sable que homenajea a Miramar.

 En el año 2015,  Mariano Magnussen del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, descubrió un sitio paleoicnologico en esa ciudad. Se identificaron las pisadas de un gran tigre dientes de sable, las cuales fueron recuperadas junto a  Daniel Boh, de la misma institución. Recientemente (2018) se presentó esta nueva icnoespecie como Felipeda miramarensis, únicas en el mundo.

El Notiomastodon platensis,  era un megamamifero que emigro desde el norte en "El gran cambio biótico Americano", encontrando en América del sur un nuevo lugar para expandirse.  Fue un Proboscideo (que posee trompa) al igual que el extinto Mamut y el actual elefante. Era herbívoro y llegaron a tener una masa corporal de 3,5 toneladas y unos 4 metros de altura. Habitaron lugares abiertos y pantanosos, donde sus huesos se iban incorporando al sedimento a medida que morían. Los hallazgos de restos fósiles de antiguos elefantes son algo escasos.  Se ha inferido para este taxón una marcada preferencia por climas de tipo templado cálido y hábitats de zonas abiertas o sabanas arboladas. Estos taxones habrían estado adaptados principalmente a ambientes templado cálidos de altura, alimentándose de especies vegetales arbustivas. En la exhibición de nuestro museo, l visitante puede ver restos de mandíbulas, fémur, colmillos y molares.

El Hippidion principale, era un primitivo caballo, el cual se extinguió poco antes de la llegada de los primeros colonos sin dejar representantes vivientes, siendo reemplazado por el caballo europeo. Era similar a las cebras de África, pero algo más bajo y rechoncho, con extremidades cortas. Su cráneo presenta unos huesos nasales algo alargado y pronunciado que las formas vivientes. Por otro lado, es notable la conformación de las extremidades, proporcionalmente cortas y anchas, que le confieren al animal un aspecto macizo. Su peso pudo ser de 400 kilos. Las características adaptativas de la parte distal de las extremidades de Hippidion pueden ser indicadores de distintos tipos de suelo y vegetación. El hábitat de Hippidion debería corresponder a un bosque húmedo y suelo blando. Los Equidos de América del sur se han extinguido totalmente.  En el museo se resguardan distintos restos fósiles, y en exhibición se muestran un cráneo muy completo con mandíbula.

El Hemiauchenia paradoxa, era semejante a la de una llama o guanaco contemporáneo, pero su altura superaba la de un camello viviente de Asia y África, unos 2,5 metros aproximadamente. Se alimentaba principalmente del pastoreo. En los tiempos prehistóricos, las llamas y los guanacos no estaban restringidos a su presente distribución andino-patagónica, y eran habitantes frecuentes de nuestras praderas. Es un camélido oriundo de América del norte que llego a nuestras praderas hace más de 1,5 millones de años. 

El Morenelaphus brachiceros, pertenece a la  familia Cervidae, que ingresó a América del Sur durante el gran intercambio biótico (límite Plio-Pleistoceno). Este grupo sufrió una rápida radiación durante el Pleistoceno, aumentando su diversidad hace 1 millón de años, situación que se manifiesta en la presencia de diversos géneros, tanto actuales como extintos. Tenía cuernos muy robustos, cilíndricos y achatados, longitudinalmente arqueados y en forma de "s" terminado en tres puntas muy filosas, ideales para la defensa. Su alimentación y comportamiento no habrá sido muy diferente a los ejemplares actuales. En la actualidad los descubrimientos de estos mamíferos se realizaron en abundancia en la localidad fosilífera de Centinela del Mar a unos 45 kilómetros de la ciudad de Miramar, donde se halla un enorme médano "fósil" con una antigüedad estimada de 200 mil años antes del presente. 

En la actualidad los descubrimientos de estos mamíferos se realizaron en abundancia en la localidad fosilífera de Centinela del Mar a unos 45 kilómetros de la ciudad de Miramar, donde se halla un enorme médano "fósil" con una antigüedad estimada de 200 mil años antes del presente.

El Platygonus es un género extinto de pecaríes herbívoros de la familia de los tayasúidos, que fue un endémico de Norteamérica del periodo Mioceno al Pleistoceno, ingresando durante el Plioceno a Sudamérica, conquistando ambientes abiertos y de pastizales. Era un animal gregario y, como los modernos pecaríes, posiblemente se movía en grupos. Mayor que los actuales pecaríes, con cerca de 1 metro de longitud corporal, y poseía largas patas, permitiéndole correr rápidamente. También tenía un hocico similar al de un cerdo y largos colmillos que probablemente usaba para defenderse de los depredadores.  Tenía un complejo sistema digestivo, similar al de los actuales rumiantes. 

La gran extinción de la Megafauna.

Hace unos 10.00o años desaparecieron para siempre de estas tierras perezosos terrestres gigantes, gliptodontes, toxodontes, macrauquenias, mastodontes, tigres dientes de sable, osos y caballos americanos.

En esa época las grandes planicies secas y arbustivas se fueron reemplazando paulatinamente por vegetación más verde y por pastizales. El clima fue tornándose cada vez más húmedo y cálido. Y es en este momento, en el que arribaron los primeros humanos. 

¿Porque se extinguieron?
Varias teorías han atribuido la extinción a la caza por parte de tos primeros americanos, el cambio climático algunas enfermedades, entre otros motivos. 

SALA 6 – Arqueología. Los primeros grupos humanos en nuestra región.

La misma se encuentran constituida principalmente por restos culturales y evidencia de primitiva vida humana y de grupos originarios en el Partido de General Alvarado de los últimos 8 mil años antes del presente. Aquí ofrecemos información de algunas de las piezas exhibidos o resguardadas en nuestra institución. Los mismos poseen una larga fama desde principios del siglo XX.

¿Que es la Arqueología? La arqueología es la ciencia que estudia el pasado del Hombre, por miedo de los cambios que se producen desde las sociedades antiguas hasta las actuales, a través de restos materiales dispersos en la geografía y conservados a través del tiempo. La arqueología puede considerarse tanto una ciencia social como una rama de las humanidades.​​ Imagen: Sitio Arqueológico Nutria Mansa.

Cuando llegaron los primeros seres humanos a América?

Gracias a las investigaciones arqueológicas hoy en día sabemos que los primeros pobladores del continente americano arribaron desde Asia hace más de 14.000 años, cuando descendió el nivel del mar en todo el mundo y emergió un puente terrestre que conectó ambos continentes.

El Hombre convivió con la Megafauna?

El arqueólogo Gustavo Politis descubrió huesos de megaterio en un sitio arqueológico de la provincia de Buenos Aires.

Los huesos presentaban marcas de cortes y una fractura producto de un golpe contra un yunque. Son evidencias que apoyan la teoría que los seres humanos llegaron a América después de la última glaciación. Son la señal humana más antigua de los primeros cazadores-recolectores en nuestras pampas y una clara evidencia de que nuestra especie convivió con la megafauna.

El Hombre fósil de Miramar.

Investigaciones arqueológicas en Miramar constituyeron un punto de  gran interés par comunidad científica de fines del siglo XIX primeras décadas del siglo XX. Este interés estaba vinculado con establecer la antigüedad de las poblaciones humanas en el continente americano.

Florentino Ameghino, basado en los hallazgos de Miramar y de otros puntos de la costa bonaerense, propuso que el origen de la humanidad había sido en nuestras pampas. El sabio argentino analizó restos humanos hallados en Miramar para sostener parte de sus ideas, incluyendo un cráneo que asignó a la especie Homo pampaeus.

Con el correr de los años los arqueólogos demostraron que las ideas propuestas por Florentino Ameghino y sus seguidores respecto a la antigüedad de los seres humanos en nuestras pampas no eran correctas.

En varios de los hallazgos analizados no se encontraban en su contexto original o incluso algunos quedaron bajo una fuerte sospecha de fraude científico por parte de sus colectores. Otras ideas de Florentino Ameghino sobre a la coexistencia de nuestra especie con la megafauna extinta en América del Sur han sido corroboradas en tiempos recientes.

Homo pampaeus.

El cráneo que Florentino Ameghino  que asigno a la especie Homo pampaeus corresponde en realidad a nuestra misma especie Horno sapiens. Si bien resultó ser más moderno que lo supuesto por Florentino Ameghino, fechados recientes indican que tiene una antigüedad superior a los 7.000 años.

Los restos humanos de "La Tigra". Se recrea el hallazgo de los restos humanos del Arroyo La Tigra de Mar del Sud, próximo a nuestra ciudad, hallados en 1888. En 1909, Ameghino denomina a estos restos como “Homo pampeus” Hoy sabemos que los restos corresponden a un masculino de mediana edad con un cráneo deformado artificialmente por cuestiones culturales.