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lunes, 11 de marzo de 2024

Hallan restos de Stegomastodontes en Mar del Sud.

 



La localidad de Mar del Sud, distante 15 km al sur de Miramar, sigue brindando su riqueza paleontológica a la ciencia. Estos hallazgos son gracias a las personas que además de visitar nuestras playas sienten curiosidad y se preocupan en comunicarse con el museo local si ven algo que les llama la atención.

Luego de un paseo por los acantilados en el paraje de “El Remanso” y gracias a que el pequeño Lorenzo de 5 años observó algo raro en el acantilado, su madre Belén Rojas dio aviso al Museo Municipal de Ciencias Naturales de Miramar sobre la presencia de un posible resto prehistórico.

Inmediatamente junto al grupo de voluntarios que colabora en la extracción de fósiles, y a su vez son estudiantes avanzados de la Tecnicatura en Paleontología que se dicta en la misma ciudad, se pusieron a extraer el espécimen, el cual resultó ser parte de la pelvis de un “Notiomastodon platensis”, un pariente antiguo de los elefantes y mamuts, ya extinguido y de unos 400.000 años de antigüedad, según los sedimentos de donde fue extraído.

Curiosamente a 50 metros al norte del primer hallazgo y gracias al buen ojo y aviso de Cecilia Méndez, Romi Méndez y la pequeña Paloma, se pudo extraer, aunque con dificultad debido a su frágil estado de conservación, una media mandíbula de otro Notiomastodon.

Los fósiles recientemente extraídos ya se encuentran en el laboratorio del Museo para su limpieza y restauración, en un trabajo que llevará bastante tiempo debido a su fragilidad. En la mayoría de las ocasiones la tarea es difícil ya que los restos antiguos son bastante delicados y se encuentran en diverso grado de conservación, dependiendo del sitio en donde quedaron sepultados.

Mas info en http://www.museodemiramar.com.ar


domingo, 18 de febrero de 2024

Se recuperaron restos fósiles en la localidad de Mar del Sud.

 

Recientemente el personal y voluntarios del Museo de Ciencias Naturales de Miramar lograron recuperar los restos fósiles de un gran perezoso denominado Scelidoterio, en la localidad balnearia de Mar del Sud.

El aviso fue dado por Delfi Rudecindo, vecina del lugar, por lo que desde el museo se formó el equipo de voluntarios, los cuales son estudiantes avanzados de la Tecnicatura en Paleontología que se dicta en la ciudad de Miramar. El sitio tiene la particularidad de haber sido un antiguo curso de agua que se fue rellenando durante milenios por sedimento. Se sabe que los Scelidoterios realizaban grandes cuevas, por lo que seguramente este animal hizo su madriguera en este terreno blando que luego fue rellenado por el barro de alguna inundación, con una antigüedad probable de unos 100.000 años.

Los restos fueron trasladados al museo en donde el equipo técnico se dedicará a su limpieza y preservación, tarea que puede ser observada por el público visitante. Por otra parte, también destacamos el aviso que nos dio la Socióloga Mónica Aragonés, uruguaya, miembro de la comunidad Charrúa, sobre la presencia de más restos fósiles en cercanías del primero. Se trataba de partes de un Neosclerocalyptus, la especie más pequeña de los Gliptodontes, armadillos de gran tamaño, típicos de la megafauna fósil bonaerense. En este caso de mayor antigüedad, unos 400.000 años. Mar del Sud también tiene una historia de más de 100 años vinculada a los hallazgos de restos paleontológicos y arqueológicos.

Agradecemos el interés de público que se acercó para informarse sobre qué se estaba haciendo, a los vecinos del lugar que ofrecieron ayuda y al entusiasmo y aliento del artista Boy Olmi, vecino también del sitio con los fósiles.

lunes, 22 de mayo de 2023

Bruno, el niño de 8 años, que encontró fósiles de un perezoso gigante de la edad de hielo en Miramar.











Un extraordinario hallazgo paleontológico, fue realizado por un niño de 8 años. La advertencia del hallazgo fue realizada por los padres. Personal del Museo de Ciencias Naturales fue quien procedió al rescate de los fósiles de unos 100 mil años antes del presente.

Miramar, una de las ciudades balnearias predilectas en Argentina, resguarda bajo la superficie, tesoros milenarios de un mundo ya desaparecido, siendo una de las localidades paleontológicas más transcendentales a nivel mundial desde fines del siglo XIX, llamando la atención del sabio Florentino Ameghino.

Días atrás, Bruno González, un niño miramarense de 8 años de edad, que, junto a sus padres, se encontraban paseando en las extensas playas del sur de la localidad bonaerense de Miramar, en las inmediaciones del arroyo La Ballenera, divisa unos huesos incrustados en el barranco.

Fue así que, Bárbara Lugones y Álvaro González, padres de Bruno, se ponen en contacto con el personal del Laboratorio de Paleontología del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, dependiente de la Fundación Azara y de la Municipalidad de General Alvarado, para dar a conocer el hallazgo y verificar si se trataban de verdaderos restos fósiles. 

De esta manera, se acercan al sitio junto al personal del museo en la zona del arroyo La Ballenera, lugar bien conocido por otros hallazgos de relevancia, como la mandíbula fósil de un vampiro gigante, el Desmodus draculae, que tuvo transcendencia mundial hace poco tiempo.

En este caso, se trataba de restos pélvicos y la cola articulada de un perezoso gigante extinto, llamado Scelidoterio (Scelidotherium leptocephalum), de unos tres metros de largo y un peso estimado en una tonelada, que vivió en Sudamérica durante el Pleistoceno, es decir, los últimos dos millones de años antes del presente, hasta hace 10 mil, momento que culmina la edad de hielo.

Luego de varias horas de trabajo, se logra la separación del “bochon” de sedimento, protegido con productos químicos, para ser trasladado a condiciones más adecuadas al laboratorio paleontológico del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, donde aún, el Técnico Mariano Magnussen lo prepara cuidadosamente, debido a la fragilidad de los mismos y por el tiempo que tuvo expuesto a las condiciones ambientales.

Scelidoterio, es la especie más pequeña de todos los perezosos gigantes que vivieron en la región pampeana durante el Cuaternario. Pero igualmente era un gigante herbívoro, armado de enormes garras, las cuales, no solo utilizaban para defenderse o acceder a su alimento, sino que eran cavadores de enormes cuevas, que las utilizaban como madrigueras para refugiarse o cuidar su descendencia.

El material, que conforma la cola de este mamífero ya extinto, sigue en procesamiento técnico para su preservación. Luego será observado y estudiado por un equipo interdisciplinario conformado por investigadores de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara, del Laboratorio de Anatomía Comparada y evolución de los Vertebrados (LACEV) dependiente del Macn- Conicet integrado por el paleontólogo Dr Federico Agnolin quien dirige los estudios científicos de la zona, y el mismo personal del museo miramarense.

En particular, este perezoso gigante vivió hace unos 100 mil años antes del presente, en un ambiente muy distinto al de hoy, acompañado de enormes bestias, como otros perezosos un más grandes (Megatherium), el enorme elefante sudamericano (Notiomastodon), gliptodontes (Doedicurus), tigres dientes de sable (Smilodon) y el oso de cara corta (Arctotherium), entre otros, argumento Daniel Boh, coordinador de Museos de Miramar.

Debemos destacar en esta ocasión, el correcto procedimiento de Bárbara y Álvaro, los padres de Bruno González, en acompañar y comunicarse con el museo, con el propósito de que sean extraídos por personal idóneo, para que se preserven en una institución científica. Los yacimientos paleontológicos y sus fósiles están protegidos por la ordenanza municipal 248/88, y por la Ley 25.743 que regulan estas actividades. Ante cualquier hallazgo en el Partido de General Alvarado, comunicarse con el museo. www.museodemiramar.com.ar




domingo, 7 de mayo de 2023

Un nuevo craneo de Gliptodonte en el Museo de Miramar.


 Los restos fósiles no siempre son fáciles de identificar, especialmente si la erosión los ha gastado, por eso aquí va un gráfico de cómo se ve este cráneo de Glyptodon hallado en Centinela del Mar por Néstor Ibargoyen hace varios años. La regleta es de 10 cm así tienen una idea del tamaño. Es un aporte de la familia Ibargoyen.

http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/principal.htm


Tubo caudal de un gran mamifero prehistorico.


Seguimos con los Panochthus. Estos gigantes acorazados tenían una cola que terminaba en un gran garrote que se supone estaba provisto de gruesas púas. Este le servía para pelear entre ellos o defenderse de los predadores. Este es un fragmento hallado hace décadas por Néstor Ibargoyen en las playas de Centinela del Mar , el cual muestra un gran desarrollo en las bases de estas púas, que no ha sido visto en la bibliografía revisada. Será otra especie? Diferencia entre machos y hembras? Aún hay mucho por conocer sobre nuestra antigua megafauna. Es una donación de la familia Ibargoyen.

http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/principal.htm 

domingo, 20 de noviembre de 2022

Un yaguareté prehistórico en Punta Hermengo, Miramar.


Días atrás, personal del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, de la Fundación Azara y del equipo del Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados, recuperaron parte de un fémur (hueso de la pata) atribuido a Panthera sp, un gran felino emparentado con el actual yaguareté (Panthera onca), aunque algunos tenían un tamaño superior.

El material recuperado e ingresado a las colecciones científicas del Museo de Miramar, amplia el conocimiento sobre la distribución de este felino durante el Pleistoceno y la diversidad de la paleofauna del sitio. Además, está asociado a decenas de restos fósiles de gigantes prehistóricos contemporáneos, que el museo viene recuperando en el lugar, como lestodontes, toxodentes, hippidiones, macraquenidos, esmilodontes y un sin fin de organismos que conformaron aquel ambiente hace más de 30 mil años.

Cabe destacar, que, uno de los registros más recientes de Panthera sp, proviene del Holoceno de Centinela del Mar, en el sitio arqueológico “Nutria Mansa I”, donde se colecto un canino asociado a restos culturales y faunísticos de unos 3 mil años antes del presente. http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/principal.htm

martes, 26 de julio de 2022

Pescadores de Miramar hallan restos fósiles.




Gracias al aviso dado por el pescador local “Ruso” Giménez al Director del Museo Municipal de Ciencias Naturales de Miramar, Museólogo Daniel Boh, se pudo rescatar un interesante cantidad de restos óseos pertenecientes a un gran perezoso prehistórico.

Esto ocurrió en los acantilados frente al Vivero y Bosque Florentino Ameghino de esa ciudad, en estratos que podrían ser del Pleistoceno tardío, quizás de unos 100.000 años de antigüedad. El descubrimiento se debió a que el espécimen estaba ubicado en un sitio usado habitualmente por los pescadores locales y al observar unas formas de las que se dio cuenta que no eran piedras o toscas se puso en contacto con el museo.

Si bien es usual el hallazgo de fósiles en estos acantilados, los cuales fueron estudiados por el mismo Florentino Ameghino desde hace más de 100 años, aún siguen apareciendo algunas novedades. En este caso en particular se han hallado junto a los restos óseos, centenares de pequeños huesitos del tamaño de garbanzos, los cuales formaron un escudo flexible debajo de la piel de estos animales, que los defendía de los predadores o de sus propios congéneres, ya que estaban provistos de grandes y agudas garras.

Debido a que los restos han sido extraídos dentro de bloques de terreno aún no se pudo establecer exactamente la especie, pero se tiene alguna idea. Hay que recordar que las tareas de limpieza en el laboratorio son bastante arduas, especialmente cuando se trata de material muy frágil como en este caso.

Los trabajos de campo fueron realizados por Mariano Magnussen, técnico del museo; Carlos Acha; Gerónimo Elguero; Santiago Llorens; Daniel Boh y estudiantes de la Tecnicatura en Paleontología que se dicta en nuestra ciudad: Karina Perazzo, Emmanuel Segura, Luciana Villafañe, Mariana Balcabao, Joaquín Gianola y Mónica Mariscal. 

 


miércoles, 25 de agosto de 2021

Los carpinchos ya estaban presentes hace unos 3,5 millones de años en la región pampeana.

 




La “carpinchomania” de los últimos días, debido a los reclamos por la “invasión” en nordelta de este simpático roedor, aprovechamos para contarles que, en la localidad bonaerense de Miramar, se han recuperado en varias oportunidades, restos fósiles de estos animales, que atestiguan su remoto reinado.

En la actualidad, el carpincho de la especie Hydrochoerus hydrochaeris, es el roedor más grande del mundo, y pertenece, a la subfamilia Hydrochoeridae, según recientes estudios genéticos. En otros tiempos geológicos estuvo representado por verdaderos gigantes, hasta llegar a la versión que conocemos, y que tanta polémica protagonizaron en los medios de comunicación y redes sociales en los últimos días.

“En el Museo de Ciencias Naturales de Miramar, se exhiben y resguardan en las colecciones científicas, varias piezas de los últimos 3,5 millones de años antes del presente”, sostiene Mariano Magnussen, del laboratorio paleontológico del museo local y Fundación de Historia Natural Félix de Azara.

Se trata de Phugatherium novum, una versión primitiva de los actuales carpinchos o capibaras, pero de tamaño mayor, con una talla comparable a la de un tapir asiático. 

Sus primeros restos corresponden al Mioceno, hace 9 millones de años, hasta el Plioceno, hace 3 millones de años, momento en que se extinguió. “Para entonces, Sudamérica se unía a Norteamérica, provocando el intercambio faunistico entre ambos hemisferios, sumado al cambio de las corrientes marinas y el enfriamiento continental a nivel global. Además, la caída de un asteroide en la zona próxima a Chapadmalal, provoco una lluvia de sedimento fundido en toda la región y grandes incendios, y la explosión de una supernova, habrían influenciado dramáticamente sobre muchos grupos faunísticos autóctonos o primitivos invasores”, argumento enfáticamente Magnussen.

El cráneo de Phugatherium refleja un rostro alargado y estrecho. La longitud del cráneo es la doble a la atribuida al carpincho actual, superando fácilmente los 50 centímetros. Su fémur y humero, guardan la misma relación en su longitud con el género actual, pero el ulna o cubito, radio, tibia, peroné y demás huesos de las patas, son mucho más desarrollados y largos que sus representantes actuales, por lo cual Phugaterium, parecía un carpincho de patas largas, lo que morfológicamente concuerda con mamíferos corredores, y con un peso superior a los 200 kilos, mientras que el carpincho actual, llega a los 65 kilogramos.

Su dentición está conformada por incisivos desarrollados y largos, y una serie molariforme laminada, demostrando gran diferencia entre ejemplares adultos y juveniles, lo que llego a confundir durante décadas a los científicos, conformando, géneros y especies nuevas que terminaron siendo la misma. Su alimentación estaría basada principalmente de vegetales que crecían en las inmediaciones de zonas pantanosas.

No sabemos muy bien cuando apareció el género y especie viviente, pero fue inmediatamente luego de la desaparición del Phugatherium, seguramente en el Pleistoceno temprano, hace unos dos millones de años.

“Además de encontrar restos óseos de la versión más primitiva del Plioceno, hemos recuperado en Miramar, huellas fósiles de un carpincho de 100 mil años antes del presente, llamado Porcellusignum conculcator, en sedimentos próximos al muelle de pescadores de esta localidad balnearia, asociados al Felipeda miramarensis, un diente de sable que también dejo sus rastros en una laguna que hoy en día ya no existe” sostuvo Magnussen.

Si bien, estos animales no tienen la talla de sus antepasados prehistóricos encontrados en varias regiones de Argentina y América, no deja de ser un animal fascinante que invitamos a descubrir y entender. La destrucción de su ambiente natural en los humedales, con el fin de generar zonas de pastoreo para bovinos, el relleno y ocupación para el negocio inmobiliario, provoca el desplazamiento de grandes poblaciones que no pueden encontrar alimento en su propia naturaleza, invadiendo centros urbanos en busca de cualquier planta, las cuales, muchas de ellas no están en su dieta natural provocándoles distintas patologías.

Estas poblaciones de carpinchos han perdido por la destrucción de su hábitat, a sus depredadores naturales, como zorros, pumas, yaguaretés entre otros, un claro ejemplo del delicado equilibrio ecológico que debemos respetar.


lunes, 31 de mayo de 2021

Maxilar de un escuerzo fósil, hallado en las barrancas del Bosque del Vivero de Miramar.


En las colecciones del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, tenemos registrados varios restos de Ceratophrys ameghinorum, del Plioceno y con una antigüedad de 3,3 millones de años. En este caso, este Ceratophrys  sp, es del Pleistoceno, hace unos 500 mil años antes del presente.

Los escuerzos del género Ceratophrys conforman un peculiar grupo de anuros neotropicales caracterizados por su notable robustez corporal y una cabeza desproporcionadamente grande.

Tenía una cabeza ancha e hidrodinámica como la de un animal nadador y cubierta por ásperas molduras óseas. Sus mandíbulas eran anchas y semi-circular provistas de una hilera de pequeños dientecillos aserrados, portando 8 dientes premaxilares y de 30 a 40 dientes maxilares, mientras que la mandíbula inferior carecía de estos.

Mas info en www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/paleontologia.htm

 

lunes, 15 de febrero de 2021

Cómo se forma un fósil?


 Utilizamos como ejemplo, un perezoso gigante extinto, llamado Lestodon para ilustrar como un organismo se convierte en fósil, al menos en nuestro región.

 1- El Lestodon, vivió en el Pleistoceno de América del Sur (últimos 2 millones de años). Fue un perezoso gigante de unos cuatro metros, dotado de grandes garras y un cráneo grande, largo y macizo, con una mandíbula inferior en forma de pala. En Miramar, cerca del ingreso al bosque del Vivero, hemos recuperado de lo que fuera un extinto pantano, al menos, cuatro restos esqueletarios de este gigante, que fueron arrastrados por la corriente y depositados en las playas del mismo, justamente, en donde encontramos las huellas de Felipeda miramarensis, el tigre dientes de sable.

2- Al morir el Lestodon, sus partes blandas se descompusieron o fueron devoradas por los animales carroñeros.

3- El esqueleto o los huesos desarticulados fueron cubiertos por los sedimentos, como la arena y el lodo. Estos sedimentos, producto de la erosión o desgaste de rocas preexistentes, sirvieron de protección, evitando que los huesos se desintegraran por otros animales o por cuestiones ambientales o climáticas.

4- Los minerales, que se encontraban formando parte de los sedimentos, fueron disueltos por el agua de lluvia o de alguna fuente cercana al lugar donde murió el perezoso gigante. Al evaporarse el agua, los minerales se precipitaron en los huecos del tejido esponjoso y los endurecieron, permitiendo así su preservación. Este proceso se conoce como permineralización. Otra posibilidad es que los minerales disueltos hayan sustituido la estructura ósea de este mamífero, conservando los huesos mediante un proceso conocido como reemplazamiento o mineralización.

5- Finalmente, las rocas que contienen los fósiles son erosionadas o plegadas, quedando los vestigios al descubierto y siendo localizados por los paleontólogos, quienes buscan en las diferentes rocas sedimentarias los indicios de la vida en el pasado: los fósiles.

6- Posteriormente los recuperamos en trabajos  realizados por técnicos especializados y trasladados al laboratorio Paleontológico del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, para ser preparados y conservados en las colecciones institucionales, para ser incorporados al patrimonio nacional como marca la ley, y posteriormente estudiados en conjunto con grupos interdisciplinarios de investigadores de la Fundación Azara, Museo Argentino de Ciencias Naturales, Conicet, Universidad Maimonides entre otros.

Esta magnífica ilustración fue realizada por Daniel Boh, y se encuentra en los paneles explicativos de la Sala 2, del Plioceno local, en el Museo de Ciencias Naturales de Miramar. 

Mas info en http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/principal.htm

jueves, 11 de febrero de 2021

Son únicas en el mundo y fueron halladas en Miramar.





Se terminó el trabajo de mantenimiento de nuestro Felipeda miramarensis, una icnoespecie de tigre dientes de sable única en el mundo, encontrada en nuestra ciudad, con una antigüedad de 100 mil años antes del presente y preservadas en el Museo de Ciencias Naturales de Miramar. La semana anterior se pintó y mejoro el aspecto de la escultura. Ahora se realizó lo mismo con las reproducciones de las huellas encontradas en la zona próxima al muelle, que tuvo repercusión mundial, y que fueran preparadas para nuestro parque por la Fundacion Azara. Las mismas sufrieron daños ambientales, climáticos y del público. Se las reforzó con productos químicos y se las ubico de forma tal, que no serán pisadas por los visitantes.

Conoce más sobre el “Dientes de Sable de Miramar” en http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/felipeda%20miramarensis.htm

martes, 22 de diciembre de 2020

Se creará una Estación Científica en Centinela del Mar.






La Fundación Azara firmó un convenio con el municipio de General Alvarado para el establecimiento de una Estación Científica de Centinela del Mar, la cual funcionará como anexo del Museo de Ciencias Naturales de Miramar “Punta Hermengo”. Tendrá la finalidad de estimular la investigación científica, la educación ambiental y la conservación del patrimonio natural y cultural de la región costera bonaerense.

Más de cien investigadores del CONICET y de diversas universidades del país prestaron su aval técnico para la creación de esta nueva área protegida. Marcos Cenizo, coordinador desde 2012 del Proyecto Reserva Natural Centinela del Mar e investigador de la Fundación Azara, comentó que esta área tiene una gran relevancia de distintos puntos de vista. “Por un lado, desde el punto de vista de la conservación de la diversidad. Allí, aún se preserva una buena representación de los ambientes naturales del sistema de dunas austral bonaerense”, señaló a la Agencia CTyS-UNLaM. Y agregó: “El área sirve de refugios para varias especies amenazadas, raras, incluso endémicas que solo habitan en las dunas bonaerenses”.

Cenizo aseveró que, “por otro lado, es un sitio de gran relevancia desde el punto de vista arqueológico, porque allí se han encontrado cuerpos de antepasados datados en torno a los 7.000 años, así como tumbas colectivas, como el famoso túmulo del Malacara, un enterratorio colectivo donde se encontraron trece cuerpos datados en unos 2.500 años de antigüedad”. Asimismo, según los especialistas, Centinela del Mar tiene un enorme valor paleontológico. 

“En las prospecciones que hemos realizado durante los últimos 20 años, en solamente dos de los 23 kilómetros de acantilados que se preserva allí, se ha encontrado una gran diversidad de fauna que vivió durante los últimos dos millones de años; hasta el momento, hemos podido determinar la presencia de más de 60 especies de vertebrados, permitiéndo acceder a un conocimiento más completo sobre la composición y dinámica de las comunidades que habitaron esta región durante el Pleistoceno, lo cual es bastante inusual en el registro fósil”, destacó.

Más allá del valor ecológico, arqueológico y paleontológico, Cenizo indica que la protección de este sitio tendría también ventajas desde el punto de vista de la sustentabilidad económica: “La preservación de los procesos de intercambios de arenas entre dunas y playas permite la renovación natural de las arenas en las playas que hoy tienen uso turístico. Esto minimiza la necesidad de construir escolleras y realizar refulados para recuperar arenas”.

El director del Museo de Ciencias Naturales de Miramar “Punta Hermengo”, del cual dependerá la nueva Estación Científica, Daniel Boh, afirmó que “este espacio brindará soporte logístico a las iniciativas científicas con base en el estudio y conservación de la biodiversidad y el patrimonio costero, y también contará un pequeño centro de interpretación destinado a las ciencias naturales, a la paleontología, arqueología, geología y a la flora y fauna actual; asimismo, habrá un pequeño espacio para la historia y exposiciones”. “En el edificio, habrá habitaciones disponibles para albergar a investigadores; ya hay una lista de especialistas interesados, tanto del CONICET como de universidades”, precisó a la Agencia CTyS-UNLaM.

El investigador Cenizo comentó que “las amenazas en centinela del Mar son las mismas que en todo el litoral de la provincia de Buenos Aires: una de ellas es la forestación con especies exóticas, principalmente con pinos y eucaliptus, los cuales fragmentan o degradan estos ecosistemas de dunas; también, la extracción de arena; el transito no controlado de vehículos en playas y dunas; la urbanización de forma caótica, la cual también fragmenta estos largos pero estrechos ecosistemas costeros naturales”.

En la provincia de Buenos Aires, hay dos áreas de dunas: una oriental, que va desde el norte del Mar del Plata hasta Punta Rasa; y otra austral, que se extiende desde Miramar hasta aproximadamente Punta Alta”. Según indicó Cenizo, “la barrera de dunas oriental tiene varias zonas protegidas, pero esto no ocurre en la barrera austral, por lo que la incorporación de esta área protegida sumaría una buena superficie de ambientes naturales a este sistema”.

Con el establecimiento de la futura Estación Científica, se habrá dado un importante paso adelante en el reconocimiento del valor ambiental, paleontológico y arqueológico existente en las dunas y acantilados de Centinela del Mar. Diversas instituciones nacionales e internacionales ya han prestado su apoyo para la declaración de esta nueva Reserva Provincial que protegería unos 23 kilómetros de costas, ubicados entre el arroyo La Nutria Mansa y hasta el paraje Rocas Negras, en la localidad de Mar del Sud.

http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/principal.htm 

miércoles, 16 de diciembre de 2020

El Toxodonte. Un gigantesco y grotesco mamífero herbívoro en el Museo de Ciencias Naturales de Miramar.

 

Su nombre significa "diente de arco", y fue un habitante común en los pantanos que existieron en el Partido de General Alvarado.

El aislamiento geográfico de América del sur, permitió el desarrollo gradual de mamíferos muy extraños, los cuales se diversificaron ocupando  distintos ambientes. El Toxodon llego a medir unos 3 metros de largo y una masa estimada de una tonelada. El cráneo de este animal tiene un tamaño de 70 centímetros y sus mandíbulas provistas de incisivos de crecimiento continuo, cuyos esmaltes se representan en fajas longitudinales.

Se asemejaban a los actuales hipopótamos y rinocerontes, pero sin parentesco alguno, es otro ejemplo de evolución paralela o convergencia adaptativa, es decir, cuando dos especies totalmente aislados comparten nichos ecológicos similares, desarrollando algunos rasgos morfológicos notablemente parecidos.

Su hábitat estaba conformado por llanuras abiertas y frondosos pantanos, alimentándose principalmente de vegetales, los cuales, podían ser extraídos con sus mandíbulas en forma de "pala". Otros autores sostienen que se tratan de animales de condiciones semiáridas, ya que se han reportado en sedimentos de origen eólico del Pleistoceno tardío, como por ejemplo: en la localidad de Sayape, Provincia de San Luis y Caleufu en La Pampa.

Así mismo, en la localidad de Tres Arroyos en la Provincia de Buenos Aires se ha descubierto la presencia del genero Toxodon asociado a restos culturales en un sitio Arqueológico, cuya antigüedad se remonta a unos 8500 años antes del presente.

También, se dio a conocer en el año 1916, el hallazgo de un fémur de Toxodon con una punta de proyectil incrustada en él, descubierta en la ciudad de Miramar y generando hasta nuestros días notables polémicas entre la comunidad científica, considerado un fraude de la época. Este género tiene una amplia distribución estratigráfica ya que se extiende desde el Plioceno tardío hasta el Holoceno temprano. PaleoArte en el Museo.

Mas info en http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/paleontologia.htm


miércoles, 2 de diciembre de 2020

Otro de los fabulosos hallazgos paleontológicos en Miramar.

 

Hace unos años, se dio a conocer el hallazgo y estudio de una antigua madriguera de 2,5 millones de años antes del presente, donde se recuperaron numerosos restos fósiles de animales, algunos ya extintos. El hallazgo fue realizado en la ciudad bonaerense de Miramar.

Las investigaciones realizadas por Marcos Cenizo de la Fundación Azara, Universidad Nacional de La Pampa y Universidad Maimónides, junto a Esteban Soibelzon del Museo de La Plata, y Mariano Magnussen Saffer del Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar, dieron a conocer un conjunto de fósiles inusuales encontrados dentro de una madriguera de finales del Plioceno en la ciudad de Miramar, Provincia de Buenos Aires, y publicada días atrás en la prestigiosa revista científica Historical Biology, An International Journal of Paleobiology.

Ver más en http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/naturales17.htm

Hallan en Miramar fósiles de cuatro perezosos de más de 100.000 años








Recordando la nota de Clarín. Creen que con todos los restos encontrados podrían armar al menos un ejemplar completo de este animal.

Restos fósiles de al menos cuatro perezosos (Lestodon armatus) fueron hallados cerca del muelle de pescadores de Miramar y los expertos estiman que podrán armar al menos un ejemplar completo de esta especie, que habitó la región hace algo más de 100 mil años.

La excavación se realizó recientemente en un lugar que fue un bañado alimentado por un arroyo -ya desaparecido- y a kilómetros de la actual línea costera, donde en unos pocos metros se recuperaron los fósiles de esos animales, dijeron durante la presentación del hallazgo directivos del museo municipal "Punta Hermengo".

Las mandíbulas, fémures enormes, falanges, vertebras, costillas, sacros, pelvis y otros fósiles de al menos cuatro nuevos ejemplares encontrados, sumados a los que ya tenía el museo, permitirían armar un ejemplar bastante completo.

l perezoso, que tenía 1,80 metro de alto y 4 de largo y una masa corporal de 3,5 toneladas, "era un gran herbívoro, que recogía su comida a orillas de los pantanos o cauces fluviales, y el tercer animal continental de mayor tamaño" después del Megatherium (otro perezoso) y del Stegomastodon (elefante sudamericano)", explicó el técnico Mariano Magnussen.

Las tareas de excavación se realizaron a pocos metros del muelle de pescadores y la zona céntrica de la ciudad, en donde se observaban pequeñas "manchas negras".

Ver más info en https://www.clarin.com/sociedad/hallan-miramar-fosiles-perezosos-100-000-anos_0_ByeUxHNpx.html?fbclid=IwAR1eYZeebZ4beF-zLvIIFNfyOIaE2cx5LT3cZsSLt1V6ldodj8p_HSnYd90

Creen que con todos los restos encontrados podrían armar al menos un ejemplar completo de este animal.

Restos fósiles de al menos cuatro perezosos (Lestodon armatus) fueron hallados cerca del muelle de pescadores de Miramar y los expertos estiman que podrán armar al menos un ejemplar completo de esta especie, que habitó la región hace algo más de 100 mil años.

La excavación se realizó recientemente en un lugar que fue un bañado alimentado por un arroyo -ya desaparecido- y a kilómetros de la actual línea costera, donde en unos pocos metros se recuperaron los fósiles de esos animales, dijeron durante la presentación del hallazgo directivos del museo municipal "Punta Hermengo".

Las mandíbulas, fémures enormes, falanges, vertebras, costillas, sacros, pelvis y otros fósiles de al menos cuatro nuevos ejemplares encontrados, sumados a los que ya tenía el museo, permitirían armar un ejemplar bastante completo.

l perezoso, que tenía 1,80 metro de alto y 4 de largo y una masa corporal de 3,5 toneladas, "era un gran herbívoro, que recogía su comida a orillas de los pantanos o cauces fluviales, y el tercer animal continental de mayor tamaño" después del Megatherium (otro perezoso) y del Stegomastodon (elefante sudamericano)", explicó el técnico Mariano Magnussen.

Las tareas de excavación se realizaron a pocos metros del muelle de pescadores y la zona céntrica de la ciudad, en donde se observaban pequeñas "manchas negras".

Ver más info en https://www.clarin.com/sociedad/hallan-miramar-fosiles-perezosos-100-000-anos_0_ByeUxHNpx.html?fbclid=IwAR1eYZeebZ4beF-zLvIIFNfyOIaE2cx5LT3cZsSLt1V6ldodj8p_HSnYd90

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Nuestro Paedotherium en una reconocida publicación de divulgación científica platense.

 



Unos meses atrás, les comentábamos la presencia de material paleontológico del Museo de Ciencias Naturales de Miramar en el libro “Hace Tiempo”  del Smithsonian Institute de Estados Unidos.

Ahora les mostramos otro fósil de nuestro museo que aparece en el libro de “Caminando con Gliptodontes y Tigres Dientes de Sable” es una guía didáctica para comprender la evolución de la vida en la Tierra, realizado por los investigadores platenses para acercar las ciencias naturales a las escuelas, bibliotecas y museos.

En este caso, se trata del fósil de Paedotherium, hallado en 1996 por Mariano Magnussen, dentro de una crotovina o madriguera prehistórica, donde gran parte del esqueleto de este animal quedo preservado desde hace algo más de 3 millones de años durante el Plioceno local.

 El Paedotherium fue el representante más pequeño de un grupo muy abundante. Sus dimensiones y aspecto en vida recuerdan a la liebre patagonica o mara (Dolichotis australis). Su cráneo era corto y robusto con una cierta semejanza a los de un roedor e incisivos muy prominentes de crecimiento continuo y cincelados pero cortos, ausencia de caninos, premolares y molares alargados, bilobulados y en número de seis en cada mitad del maxilar y mandibular.

Presenta orbitas grandes señalando posibles hábitos crepusculares o nocturnos, y aparato auditivo muy desarrollado, lo que permite inferir posibles hábitos terrestres y subterráneos. Miembros delanteros digitígrados, mientras los posteriores son mas lagos y plantígrados.

Se alimentaban de vegetales duros y es muy probable que vivieran en madrigueras, las cuales excavaban ellos mismos. Fue una especie muy exitosa que vivió desde el Mioceno hasta el Pleistoceno inferior. Su extinción está asociada a cambios ambientales que afectaron dramáticamente su población. Es una de las especies de notoungulados mejor conocidas en la región pampeana por la abundancia de sus fósiles.

Mas info en https://www.caminando.unlp.edu.ar/