domingo, 24 de abril de 2022

Miramar y Chapadmalal, y el día en que comenzó a llover sedimentos fundidos y se oscureció la atmosfera durante meses.

 

Puede parecer apocalíptico o un guion de una película de ciencia ficción. Pero en 1998, científicos de la NASA y de Argentina, terminaron con décadas de estudios, y determinaron que hace 3,3 millones de años, un asteroide impacto la superficie terrestre, cerca de Chapadmalal, y gran parte de la evidencia geológica se encuentra en Miramar.

Leer nota divulgativa completa en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/notas06.htm

También podes leer la nota y mejor ilustrada en Paleo – Revista Argentina de Divulgación Paleontológica, en  https://revistadepaleontologia.neocities.org/paleorevista152.pdf


miércoles, 6 de abril de 2022

Lorenzo Parodi. Un buscador de fósiles de fama mundial y primer guía turístico de Miramar.


 

Don Lorenzo, fue un miramarense por adopción y un naturalista viajero contratado por el Museo Nacional de Buenos Aires, para buscar humanos primitivos en toda la zona, a pedido de Carlos Ameghino.

Parodi, encontró numerosos fósiles de grandes criaturas prehistóricas en Miramar, y restos de los primeros humanos del Terciario (entre 1911 y 1930), cuya repercusión llego a los medios gráficos de todo el mundo.

Además, podemos decir, que fue el primer guía turístico de nuestra ciudad, ya que llevaba en su surky a turistas que deseaban conocer los sitio arqueológicos y paleontológicos de los controvertidos hallazgos, incluyendo un paseo, búsqueda de huesos e instrumentos de piedra, finalizando así el recorrido en su chacra – museo próximo a la zona del muelle, y todos por un buen precio.

Conoce más sobre Lorenzo Parodi en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/pionero06.htm

sábado, 2 de abril de 2022

El pasado natural de las Malvinas, Argentina.




 El pasado natural de las Malvinas, Argentina. 

 
Conoce la Paleontología, Geología y Arqueología de nuestras Islas Malvinas.
 
Gloria y honor a nuestros héroes. Otra forma de homenajearlos. 
 

Hippidion y Amerhippus, los verdaderos caballos americanos extintos y sus fósiles.

      Por Mariano Magnussen Saffer, Integrante del Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar, Provincia de Buenos Aires, Republica Argentina. Publicado en Paleo - Revista Argentina de Paleontología. Ilustraciones de Daniel Boh. marianomagnussen@yahoo.com.ar

Tomado de; Magnussen, Mariano (2022). Hippidion y Amerhippus, los verdaderos caballos americanos extintos y sus fósiles. Paleo, Revista Argentina de Divulgación Paleontológica. Año XV. Número 153. 29-33.


Es bien conocida la historia de la llegada de caballos a nuestro continente por medio de los primeros conquistadores en el siglo XVI. Pero mucho antes, existieron dos géneros de caballos americanos, hoy totalmente extintos, el Hippidion y el Equus (Amerhippus), cuyos restos fósiles son frecuentes en distintas partes de América, sobre todo, en las pampas argentinas.

El 23 de mayo de 1493 comenzó la historia del caballo (moderno) en América con un escrito de los Reyes Católicos, quienes ordenaban el envío al Nuevo Mundo de 20 caballos y cinco yeguas escogidos en el reino de Granada. Estos caballos llegaron a América gracias a Cristóbal Colón quien, en su segundo viaje, los llevo con él. En la región del Río de la Plata fueron introducidos por Pedro de Mendoza en 1535. Los mismos eran según los testigos 42 ó 72, los cuales lograron reproducirse con gran rapidez debido a los escasos predadores de gran tamaño que quedaban. Estos caballos europeos se convirtieron en cimarrones, es decir, de domésticos pasaron a formar grupos salvajes.

También en 1541 Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, llevó caballos a Asunción del Paraguay. Asimismo, otros llevaron caballadas hasta Tucumán desde el Perú. Ya en 1580, Juan de Garay da cuenta de la gran cantidad de estos animales en las praderas pampeanas.  En esos tiempos los grandes beneficiados con la introducción de caballos fueron las tribus nómades americanas que recorrían el territorio a pie. El uso de los equinos cambió y mejoró sus vidas de un modo notable. Posiblemente el caballo europeo desplazo de su nicho ecológico al guanaco (Lama guanicoe), que hasta el siglo XVI era muy común en la región pampeana.

El primer registro de un caballo fósil sudamericano fue el molar superior descubierto por Charles Darwin cerca de Bahía Blanca (Provincia d Buenos Aires), al que Richard Owen identifico en 1840, y lo denomino Equus caballus (la especie actual), y más tarde lo denomino Equus curvidens.

Pero en realidad, los verdaderos caballos americanos vivieron en América el Sur desde el Gran Intercambio Biológico Americano, hace algo más de 2 millones de años, y se extinguieron según las dataciones radiocarbonicas hace unos 8 mil años antes del presente, siendo los equinos, uno de los primeros mamíferos ungulados que invadieron estas tierras.

Este fenómeno geológico y biológico ocurrido en lo que hoy conocemos como istmo de Panamá, que conecto ambas américas, lo que produjo un importante flujo de migraciones faunísticas.

Uno de los tantos invasores fue Hippidion (que significa 'caballito'). Fue un género extinto de caballo endémico de América del Sur, es decir, que sus antepasados eran del hemisferio norte y en Sudamérica desarrollo características distintas y propias. ​Todas las especies del género Hippidion, tenían el tamaño aproximado de un burro actual. Además de proporcionalmente la cabeza más grande, y la particularidad de poseer una protuberancia en su frente, reforzada por el hueso nasal. Además, los cráneos contienen sendos huecos delante de los ojos, siendo posible que alojaran glándulas de algún tipo, tales como tienen algunos ciervos para frotarse en los árboles y marcar su territorio.

El anterior genero paralelo y contemporáneo a este, era Onohippidium. En realidad, se trataba de ejemplares machos de la misma especie. Hasta hace unos años se los clasificaba como otro género, hasta que se llegó a esa conclusión de su dimorfismo sexual.

Este género es muy conocido desde el norte de Colombia hasta el sur de la provincia de Buenos Aires y zonas más australes (Patagonia Argentina y Chile). De acuerdo a las recientes teorías de algunos paleontólogos, este género estaría emparentado con Pliohippus y Dinohippus del Plioceno de América del norte. 

Hippidion principale es además la especie tipo del género Hippidion y la más grande. La especie fue descrita originalmente por Peter W. Lund en el año 1845. ​ Lo hace bajo el nombre de Equus principalis, mediante un molar superior derecho que provenía de las cavernas de Lagoa Santa, en el estado de Minas Gerais, Brasil. El tipo estaba depositado en el Zoologisk Museum de Dinamarca, aunque hoy en día está perdido.

Medía 1,4 metros de altura hasta los hombros. Su longitud era de 2 metros y pesaba en alrededor de los 250 kilogramos. Su aspecto general era similar al de una cebra, es decir, era más robusto y pequeño que los caballos domésticos.

Evidencias morfológicas, como la delicada estructura de los huesos nasales y diferencias anatómicas de las extremidades, sugiere que Hippidion evolucionó aislado de otras especies de caballos de América del Norte, y que pertenece a un tipo de caballos distinto a los actuales, lo cual, luego de varios debates sobre la valides del género, y por medio de los estudios del genoma mitondrial, se lo considera un género valido.

Caracteres craneales y anatómicos sugieren que este género no prefería tanto las llanuras abiertas como su pariente Equus (Amerhippus), al parecer Hippidion estaba mejor adaptado a ambientes cerrados, como bosques y estepas arboladas, donde se alimentaba de vegetales tiernos, favorecidos por un clima más frío y húmedo. Probablemente fue depredado por grandes carnívoros placentarios como félidos dientes de sable (Smilodon) y cánidos sudamericanos como Protocyon y Theriodictis, o por el oso de cara corta Arctotherium.

Evidencias arqueológicas recolectadas en la región patagónica de Chile y Argentina, en localidades como la Cueva del Milodón y la provincia de Santa Cruz, demuestran que Hippidion saldiasi sobrevivió en dicho territorio hace alrededor de 13.000 a 8.500 años, siendo este uno de sus últimos refugios.

En cambio, Amerhippus, es otro de los géneros válidos para equinos sudamericanos. Se caracteriza por presentar una mandíbula robusta, y sus miembros monodáctilos macizos y cortos. El cráneo exhibe una cresta supraoccipital ancha, y una flexión craneal destacada. 

Equus (Amerhippus) se distingue principalmente de Equus (Equus) por la ausencia completa de la cavidad en forma de cono comprimido —llamado cartucho externo o cornete— situada en el extremo libre de los incisivos inferiores. Esto sería el resultado de una evolución regresiva, y trae como resultado la pérdida de esmalte en la superficie que aplica masticación.

El cúbito es más fuerte en Amerhippus que en otros subgéneros de Equus. Otros autores encontraron adecuado separar en un subgénero propio a los Equus sudamericanos pues todas sus especies poseen unas características extremidades más cortas y robustas, un cráneo más grande (en relación a las proporciones corporales), y la misma morfología dentaria.

El ambiente inferido para el género, abarca áreas abiertas de la región pampeana y brasileñas, que indicarían ambientes de pastizales xerofilos y suelos más compactados. En este sentido, los registros en Chile están limitados a la parte central y sólo a nivel genérico, por lo que las inferencias paleoambientales que se pueden obtener resultan poco precisas. Este animal pesaría unos 400 kilogramos y pastoreaba en la antigua región pampeana.

Es un subgénero del género Equus el cual agrupa a las cinco especies de dicho género de la familia Equidae, que vivieron en el Pleistoceno medio al Holoceno temprano de América del Sur, todas ellas se han extinguido.

En el Museo de Ciencias Naturales de Miramar se exhibe un cráneo de la especie Hippidion principale, hallado al sur de la localidad vecina de Mar del Sud. El mismo posee las citadas fosas y es uno de los pocos encontrados hasta ahora. Fue estudiado por la investigadora española María Teresa Alberdi, la más autorizada especialista en caballos prehistóricos y quien es autora también de un importante libro “Caballos fósiles de América del Sur”, junto con el paleontólogo argentino José Luís Prado, de la Universidad Nacional del Centro, en Olavarría. También en nuestro museo se resguardan restos de vértebras, huesos largos, mandíbulas, entre otros

Bibliografía sugerida.

ALBERDI, M.T.; CARTELLE, C. & PRADO, J.L. 2003. El registro Pleistoceno de Equus (Amerhippus) e Hippidion (Mammalia, Perissodactyla) de Brasil. Consideraciones paleoecológicas y biosgeográficas. Ameghiniana, 40:173-196.

ALBERDI, M.T..; MIOTTI, Laura; PRADO, José L. (2001). "Hippidion saldiasi Roth, 1899 (Equidae, Perissodactyla), at the Piedra Museo Site (Santa Cruz, Argentina): Its Implication for the Regional Economy and Environmental Reconstruction". Journal of Archaeological Science 28 (4): 411-419.

ALBERDI, M.T..; PRADO, J.L. 1995b. Los Équidos de América del Sur. In Evolución climática y biológica de la región pampeana durante los últimos cinco millones de años. Un ensayo de correlación con el Mediterráneo occidental (Alberdi, M.T.; Leone, G.; Tonni, E.P.; editores). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Monografías, p. 295-308. Madrid.

ALBERDI, M.T., PRADO JL, FAVIER-DUBOIS C (2006) Nuevo registro de Hippidion principale (Mammalia, Perissodactyla) del Pleistoceno de Mar del Sur. Revista española de paleontología, ISSN 0213-6937, Vol. 21, Nº. 2, 2006, págs. 105-114

AMEGHINO, F. 1888. Rápidas diagnosis de mamíferos fósiles nuevos de la República Argentina. Buenos Aires, Obras Completas, 5:471-480.

AMEGHINO, F. 1889. Contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de la República Argentina. Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba, 6:1-1027.

ATON, Michael. (1992). Dinosaurios y otros animales prehistóricos. Ediciones Lrousse Argentina S.AI.C.

CIONE, A.L. & TONNI, E.P. 1995a. Bioestratigrafía y cronología del Cenozoico superior de la región pampeana. In: Alberdi, M.T.; Leone, G. & Tonni, E.P. (Eds.), Evolución climática y biológica de la región Pampeana durante los últimos cinco millones de años. Un ensayo de correlación con el Mediterráneo occidental. Museo Nacional de Ciencias Naturales, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Monografías, 12:47-74.

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FIDALGO, F; MEO GUZMAN, L; POLITIS, G; SALEMME, M. y TONNI E. 1986. Investigaciones arqueológicas en el sitio 2 de Arroyo Seco (Partido de Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, Republica Argentina). New Evidence for the Pleistocene Peopling of the Americas. Center for the Study Of Early Man. Alan Bryan Ed. Orono Maine.

FRENGUELLI, J. 1920. Los terrenos de la costa atlántica en los alrededores de Miramar (prov. Bs.As.) y sus correlaciones. Bol. Acad. Nac. Cienc. Cordoba 24: 325-385.

NORIEGA, J.I.; CARLINI, A.A. & TONNI, E.P. 2001. Vertebrados del Pleistoceno tardío de la cuenca del arroyo Ensenada (Departamento Diamante, provincia de Entre Ríos, Argentina). Bioestratigrafía y paleobiogeografía. Ameghiniana, 38(4), Resúmenes: 38R.

PALANCA, F. Y POLITIS, G. 1979. Los cazadores de fauna extinguida de la provincia de Buenos Aires. Prehistoria Bonaerense, pp. 71-91, Olavaria.

NOVAS, F. 2006. Buenos Aires hace un millón de años. Editorial Siglo XXI, Ciencia que Ladra. Serie Mayor.

TONNI, E.P. & FIDALGO, F. 1978. Consideraciones sobre los cambios climáticos durante el Pleistoceno tardío-Reciente en la provincia de Buenos Aires. Aspectos ecológicos y zoogeográficos relacionados. Ameghiniana, 15(1-2):235-253

TONNI, E. P. Y FIDALGO, F. 1982. Geología y Paleontología de los sedimentos del Pleistoceno en el área de Punta Hermengo (Miramar, prov. Bs. As, Repub. Argentina); Aspectos paleoclimaticos. Ameghiniana 19 (1-2): 79-108.

Ver completo en http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/naturales02.htm


viernes, 25 de marzo de 2022

Mientras tanto, en algunas veredas de Miramar…….

 


Cuando caminamos por algunas veredas de Miramar, no podemos (en nuestro caso) dejar de mirar ciertas marcas que aparecen en rocas ortocuarciticas, que fueron utilizadas en la construcción. Esta roca en particular, naturalmente corresponde a un fondo arenoso, con poca profundidad y aguas frías, en donde se encuentran una gran cantidad de icnofosiles, es decir, actividad de organismos que vivieron hace 490 millones de años.

Conocer más en; Los fósiles más antiguos de nuestro distrito en rocas cuarciticas. 

http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/naturales17.htm

miércoles, 9 de marzo de 2022

Pequeños habitantes del pasado e indicadores climáticos.

 



Los briozoos son un filo de pequeños animales coloniales, que presentan un lofóforo, ósea, una corona de tentáculos ciliados que sirven para captar alimento. Se han descrito unas 5.700 especies​ mayoritariamente marinas. Son individuos diminutos que viven asociados en colonias. El cuerpo blando o polípida.

En nuestra zona, en ocasiones aparecen formas fósiles, difíciles de identificar a que género o especie corresponde, debido a su gran diversidad. Seguramente estaba en las antiguas playas de fines del Pleistoceno y principios del Holoceno, cuyos sedimentos portadores están a varios kilómetros al este de su ubicación actual, sobre la plataforma submarina, antes de la ingresaron marina sobre el continente.

La presencia de estos organismos, junto a sedimentos con arena y fósiles de gasterópodos, bivalvos, equinodermos, dientes de tiburón y restos de cetáceos, indicarían ambientes más cálidos que los actuales.

Este material fue encontrado por Nicolás Ippolito y familia. Ahora forma parte de la colección del Museo de Ciencias Naturales de Miramar. www.museodemiramar.com.ar


sábado, 5 de marzo de 2022

El Museo de Ciencias Naturales de Miramar en los medios más importantes del mundo


 En este caso, por medio del estudio realizado por los paleontólogos Santiago Brizuela y Daniel Tassara, con la publicación del hallazgo de un vampiro fósil denominado “Desmodus draculae”, en sedimentos de 100 mil años de antigüedad en las inmediaciones del arroyo La Ballenera, cerca de Miramar. Ver más en 

https://www.ngenespanol.com/animales/asi-era-el-murcielago-gigante-que-vivio-en-sudamerica-hace-100000-anos/

sábado, 12 de febrero de 2022

Sobre la presencia de algas en la costa de Miramar y en el litoral maritimo bonaerense.

 









Ante las consultas por la presencia de grandes bancos de algas y aguavivas en la zona céntrica de Miramar, el personal del Museo de Ciencias Naturales de Miramar respondió a las inquietudes.

Su titular Daniel Boh reconoció la importante demanda de información sobre estos dos fenómenos naturales que afectó toda la temporada a la ciudad y gran parte de la Costa Atlántica, y dijo que “este fenómeno no genera grandes preocupaciones, sino curiosidad entre los testigos”.

Por su parte, Mariano Magnussen, comentó que “estas acumulaciones de algas, llamadas ribazón, están conformadas por varias especies, predominando especialmente Polysiphonia nigrescens (Rhodophyta) de color rojo, aunque identificamos otras como Nemalion helmintoides, acompañadas además por huevos de caracol marino, crustáceos menores y puestas (huevos) de varias especies de rayas y tiburones”.

Este ribazón de algas rojas, que al descomponerse se vuelven de color marrón, no afecta de ninguna manera a la salud humana, aunque el olor que genera puede ser molesto para algunos”, enfatizó Magnussen quien agregó que “se trata de algas comunes de la plataforma continental, que viven adheridas al sedimento a unos 50 o 70 metros de profundidad, y fueron desplazadas por las fuertes tormentas y sudestadas de los últimos días, y trasportadas por una corriente suave, alojándolas en las playas del sector centro sur de Miramar, formando grandes barrancos de la misma”.

Daniel Boh, reconoció que “este fenómeno ocurre una o dos veces por temporada, e incluso tenemos registros históricos en nuestra ciudad, los cuales, en su mayor parte ocurre en las playas ubicadas entre las calles 27 a 31”

Por otro lado, semanas atrás, las medusas o aguavivas fueran las otras protagonistas naturales de la temporada, cuyo fenómeno ocurre en días de mucho calor, con viento norte, aguas calmas y cálidas.

“Estas aguavivas o medusas que ocasionan problemas a las personas con mayor frecuencia pertenecen a la especie Olindias sambaquiensis. Miden cerca de 15 cm de diámetro y tienen tentáculos venenosos. También se pueden hallar aguas vivas de la especie Lirope tetraphylla, conocidas como ‘tapioca’ o ‘pica-pica’, que son difíciles de distinguir porque miden aproximadamente un centímetro. No se ven pero causan una fuerte molestia, ardor y prurito”, argumentó Magnussen.

Al contacto con estas medusas se genera una picadura que es el realidad el depósito de una toxina que no genera más que una molestia para las personas, excepto algún caso puntual de alergia.

Magnussen visito el lugar donde se registraron por algunas semanas de diferencia entre ambos acontecimientos naturales, pudiendo colectar algunas muestras de interés biológico para el museo y establecer asociaciones faunísticas entre sí. Incluso en la muestra de Biología Marina del Museo se pueden observar algunos de estos especímenes. Nota de prensa de 2019.

Mas info en www.museodemiramar.com.ar


El Museo de Ciencias Naturales de Miramar entre las noticias mas destacadas de 2021.


 

En el Nuevo número especial de “Paleo, Revista Argentina de Divulgación Paleontológica”, entre los principales hallazgos y novedades de 2021, se encuentra el Museo de Ciencias Naturales de Miramar. La misma se puede adquirir gratuitamente desde http://www.grupopaleo.com.ar/paleoboletin/principal.htm

martes, 18 de enero de 2022

¡Pulgas eran las de antes!!! Rastros de actividad parasitaria en fósiles de Gliptodontes.






 

Hace poco tiempo, se han publicado dos trabajos (entre otros) sobre la identificación de actividades depredadora en caparazones de los extintos y enormes gliptodontes, como así también, en armadillos vivientes.

El técnico Mariano Magnussen, revisando algunas decenas de restos de gliptodontes en las colecciones paleontológicas del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, ha individualizado en un principio, fósiles de Glyptodon reticulatus, Glyptodon munizi y Neosclerocalyptus sp, con evidencia de bioerosion de parásitos (del tipo pulga) por la actividad depredadora de la icnoespecie Cuniculichnus variabilis. Es decir, estos parásitos generaban galerías y zona de protección de crías, perforando la piel y la estructura ósea.

Los armadillos actuales, sufren las mismas patologías, por parte de la hembra de la pulga perforadora (Tunga perforans). En la colección de Biodiversidad (Mastozoología) del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, también identificamos estas mismas trazas en especies actuales, como el peludo pampeano (Chaetophractus villosus) o la mulita (Dasypus hybridus).

En una recreación paleoartistica realizada por Daniel Boh tiempo antes, se observa un Glyptodon reticulatus con un grupo de aves sobre su coraza. Una imagen muy real, que sucedió en el Pleistoceno, cuando las aves acicalaban a estos gigantes ya desaparecidos.

Mas adelante les mostraremos otras bioerosiones detectadas en otros ejemplares.

Podes encontrar dos interesantes publicaciones en línea que inspiraron observar estos materiales depositados en las colecciones de nuestro museo.

http://www.ecobiouruguay.org.uy/wp-content/uploads/2016/06/Perea-et-al.-2019.-Insect-trace-fossils-in-glyptodonts-from-Uruguay-publicado-online.pdf

https://www.sarem.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/SAREM_NotasMamSud_1-2020_Ezquiaga.pdf

Mas info en www.museodemiramar.com.ar