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lunes, 25 de julio de 2022

Descubren fosiles en Miramar.


Reciente extracción de fósiles realizada por el personal del museo, voluntarios y alumnos de la tecnicatura en paleontología. En breve daremos novedades ya que tiene algunos datos interesantes.

http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/principal.htm


sábado, 5 de marzo de 2022

El Museo de Ciencias Naturales de Miramar en los medios más importantes del mundo


 En este caso, por medio del estudio realizado por los paleontólogos Santiago Brizuela y Daniel Tassara, con la publicación del hallazgo de un vampiro fósil denominado “Desmodus draculae”, en sedimentos de 100 mil años de antigüedad en las inmediaciones del arroyo La Ballenera, cerca de Miramar. Ver más en 

https://www.ngenespanol.com/animales/asi-era-el-murcielago-gigante-que-vivio-en-sudamerica-hace-100000-anos/

sábado, 17 de julio de 2021

Hallan fósil de un verdadero vampiro gigante de 100 mil años en Miramar.




 


 La rama mandibular de un vampiro fue recuperada del interior de una madriguera de un perezoso gigante que vivió hace unos 100 mil años, cerca de la localidad bonaerense de Miramar, en Argentina.

Un interesante resto fósil fue presentado recientemente a la comunidad científica internacional, atribuido a un vampiro extinto, de tamaño mayor de los conocidos hasta el presente, en sedimentos del Pleistoceno, en las inmediaciones del arroyo La Ballenera.

Los vampiros en la actualidad, son mamíferos que solo viven solo en América, perteneciente a la familia de los desmodóntidos, conocidos por alimentarse de sangre de animales, o sea, son hematófagos. Constituye una variedad de murciélagos, que incluye a solo tres especies vivientes, como el vampiro común (Desmodus rotundus), vampiro de alas blancas (Diaemus youngi), y el vampiro de patas peludas (Diphylla ecaudata).

“Son la única familia de murciélagos en el mundo, que despierta curiosidad a partir de las leyendas de las Transailvania y su espeluznante conde Drácula. Pero en realidad son animales pacíficos que se alimentan de sangre de animales, y a veces de humanos, por unos breves minutos sin generar molestias, tal es así, que sus falsas víctimas ni lo presienten. Lo único malo, es que pueden transmitir rabia u otras enfermedades si están infectados. Seguramente sus representantes prehistóricos tenían comportamientos similares”, argumenta Mariano Magnussen, del Laboratorio Paleontológico del Museo de Ciencias Naturales de Miramar e investigador de la Fundación Azara, donde se resguarda el nuevo espécimen.

La rama mandibular del vampiro fue identificada como Desmodus draculae, especie encontrada por primera vez en Venezuela en 1988, la cual, alude al fantasmal personaje de ficción. Vivió en el Cuaternario de América, y tuvo un tamaño 30 % mayor que el vampiro común (Desmodus rotundus).

“Lo de vampiro gigante es relativo, pues, su envergadura seria de dimensiones algo más grandes que las de un teclado de computadora, pero, significativamente mayor a sus representantes actuales”, comento Santiago Brizuela, de la Universidad Nacional de Mar del Plata, uno de los autores de la publicación en la revista de paleontología Ameghiniana, editada por la Asociación Paleontológica Argentina.

En el momento que vivió Desmodus draculae en el sudeste bonaerense, sobre lo que hoy es la costa atlántica de Argentina, la región estaba habitada por enormes perezosos gigantes, como el megaterio de unos 4,5 metros de altura, por manadas de elefantes sudamericanos extintos, mamíferos acorazados gigantes de más de 4 metros de largo y más de una tonelada de peso conocidos como gliptodontes, o por el emblemático tigre dientes de sable y muchas otras bestias, hoy totalmente extintos, cuyos fósiles se exhiben en el museo miramarense.

El nuevo fósil fue estudiado bajo un microscopio estereoscópico, y en comparación con los materiales de referencia disponibles en distintas instituciones, junto a los datos recuperados por los autores. Esto permitió al paleoartista Daniel Boh, titular del museo de ciencias naturales local, recrear a Desmodus alimentándose de un perezoso gigante.

Al ser consultado el investigador Daniel Tassara, colaborador del Museo de Ciencias Naturales Pachamama, y segundo autor de la publicación científica titulada NEW RECORD OF THE VAMPIRE DESMODUS DRACULAE (CHIROPTERA) FROM THE LATE PLEISTOCENE OF ARGENTINA, comento; “La rama mandibular de Desmodus draculae, fue encontrada en el interior de una cueva o madriguera de 1,2 metros de diámetro, atribuida a un perezoso gigante de la familia Mylodontidae, como Scelidotherium. No sabemos si este vampiro ingresaba a la cueva para alimentarse, refugiarse, o fue presa de otro animal” explico a los medios.

Otro detalle importante del descubrimiento de esta mandíbula fósil de vampiro, es que brinda datos paleoambientales y paleoclimáticos para el Pleistoceno superior, pues su pariente más directo, el vampiro común (Desmodus rotundus) actualmente se encuentra a 400 kilómetros al norte de la ubicación del “vampiro miramarense”. Por lo tanto, las condiciones ambientales del sitio del arroyo La Ballenera habrían sido diferentes a los que hoy podemos observar.

Los únicos antecedentes de vampiros antiguos de Argentina, corresponden a los hallados en esta zona. Uno de ellos, es un canino superior aislado del Holoceno tardío de la vecina localidad de Centinela del Mar, referido a Desmodus cf. D. draculae, que increíblemente no llego a ser un fósil, pues, la datación readiocarbonica dio una antigüedad de 300 años.

Lo que indica este nuevo resto fósil, el ejemplar histórico, y otros materiales en varios puntos de Sudamérica, es que Desmodus draculae, fue el último de los grandes mamíferos voladores, y se extinguió durante la época colonial, en 1820 aproximadamente, posiblemente como consecuencia de la ‘Pequeña Era de Hielo’.

Este hallazgo excepcional forma parte de las colecciones científicas del nuevo Museo de Ciencias Naturales de Miramar, fundado en 2019 por parte del Municipio de General Alvarado y por la prestigiosa Fundación Azara, reafirmando la relevancia de los yacimientos paleontológicos del área y su vínculo con investigadores de distintas partes de Argentina y del extranjero.

sábado, 20 de febrero de 2021

Curiosidades fósiles a las orillas del mar.

 


En algunas ocasiones, se pueden encontrar algunas estructuras llamadas coquinas, que se asemejan a cemento con restos de arena, caracoles y hasta huesos. Estos sedimentos solidificados o compactados, se han desplazados de su sitio original, corresponde a acumulaciones de arena de una antigua playa de fines del Pleistoceno, hace unos 10 mil años antes del presente, cuando la playa estaba a unos 100 kilómetros de su ubicación actual, momento, que en estas costas, deambulaban los últimos gliptodontes, mastodontes, perezosos gigantes, dientes de sable y una infinidad de raros gigantes.

Muchos de estos caracoles que se observan en la costa miramarenses, son “fósiles”, y en ocasiones están acompañados de estos sedimentos. Además de bivalvos y gasterópodos, se pueden encontrar dientes de tiburones, restos de ballenas y equinodermos, los cuales demostrarían un mar con mayor temperatura oceánica para fines de “la edad de hielo”.

En las colecciones científicas del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, se conservan numerosas muestras de estas antiguas playas, cuyas evidencias y biodiversidad de muestras, son importantes para el conocimiento paleoambiental y paleoclimatica para el hemisferio sur.

Mas info en http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/principal.htm


lunes, 1 de febrero de 2021

Descubren el fósil del megaterio más antiguo de Argentina cerca de Miramar.

 



Un grupo de investigadores dieron a conocer el hallazgo del megaterio más antiguo conocido. Se trata de un ejemplar juvenil de más de 3,5 millones de años, hallado en San Eduardo del Mar.

Un equipo interdisciplinario que incluye investigadores del LACEV, Fundación Azara, Museo de Ciencias Naturales de Miramar, Centro de Geología de Costas y Cuaternario de la UNMDP y el Laboratorio de Paleontología de Vertebrados (CICYTTP) dieron a conocer el hallazgo de un cráneo de megaterio de una antigüedad que supera los tres millones y medio de años, durante el Plioceno de la región pampeana..

El ejemplar fue encontrado en la localidad de San Eduardo del Mar, muy cerca de la ciudad de Miramar, en el sector costero y estudiado recientemente  por los investigadores que presentaron el estudio de este hallazgo son Nicolás R. Chimento, Federico L. Agnolin, Diego Brandoni, Daniel Boh, Mariano Magnussen, Francisco De Cianni y Federico Isla.

El megaterio fue un enorme perezoso terrestre que alcanzó los 5 metros de longitud y las 6 toneladas de peso (comparable a los más grandes elefantes!). Su hocico era estrecho y tendría una larga lengua con la que arrancaría las ramas vegetales que constituían su alimento.

Su extraña anatomía, grandes garras y tamaño descomunal hacen del megaterio un animal misterioso, y como tal, ha despertado curiosidad entre los investigadores. Algunos especialistas creen que podría haber sido carnívoro y que utilizaba sus grandes garras para apuñalar a sus presas, e incluso que pudo haber sido casi enteramente pelado como los elefantes y rinocerontes.

Los restos de megaterio son muy comunes en casi todo el territorio argentino, sin embargo, esta es la primera vez que se encuentran restos de tan alta antigüedad, que solo es comparable a un hallazgo realizado hace algunos años en Bolivia.

La existencia de un megaterio tan antiguo en las planicies pampeanas nos muestra que la historia de estos enormes perezosos aún es casi desconocida, y es posible que los megaterios hayan tenido una historia mucho más compleja de lo que se cree.

Imágenes: La reconstrucción del Megaterio ha sido realizada por Sebastián Rozadilla. Vista del cráneo del Megaterio más antiguo para Argentina. Museo de Ciencias Naturales de Miramar. Fuente Fundacion Azara.

Mas info en http://www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm


viernes, 13 de noviembre de 2020

Notiomastodon platensis, un proboscídeo sudamericano extinto hallado en Miramar.

 


Elefantes en Miramar!!!, si aunque parezca extraño, hace unos 20 mil años antes del presente, enormes elefantes deambulaban por la región pampeana.

Era un megamamifero que emigro desde el norte en "El gran cambio biótico Americano", encontrando en América del sur un nuevo lugar para expandirse. Fue un Proboscideo (que posee trompa) al igual que el extinto Mamut y el actual elefante. Era herbívoro y llegaron a tener una masa corporal de 3,5 toneladas y unos 4 metros de altura.

Habitaron lugares abiertos y pantanosos, donde sus huesos se iban incorporando al sedimento a medida que morían. Los hallazgos de restos fósiles de antiguos elefantes son algo escasos. Se han protagonizado descubrimientos muy notables, como los realizados por Carlos Ameghino en 1913 y luego Kraglievich y compañía en 1928 en nuestra zona, y más recientemente por parte del personal del Museo de Ciencias Naturales de Miramar.

La recreación es del paleoartista Miguel Ángel Lugo. En la sala del Gran Intercambio Biótico Americano, del Museo de Ciencias Naturales de Miramar.

Más info en http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/paleontologia%202.htm 


miércoles, 28 de octubre de 2020

Los fósiles más antiguos de nuestro distrito en rocas cuarcíticas.




El Ordovícico es la fragmentación de la escala temporal geológica que pertenece a la Era Paleozoica, y abarca un lapso de 600 a 245 millones de años antes del presente, ósea, mucho anterior a los primeros dinosaurios del Triásico de la Era Secundaria o Mesozoica.

Durante la primera parte de la Era Paleozoica (Cámbrico, Ordovícico y Silúrico), el continente sudamericano estaba unida a África, Antártida, Australia e India formando la masa continental de Gondwana que estaba separada por el mar del norte América, Europa y Asia, que constituían bloques continentales independientes, ubicados en la franja ecuatorial.

En este momento la República Argentina probablemente haya estado cubierta casi por completo por las aguas. En el Devónico, América del norte y Europa se unieron en un único bloque llamado Euroamérica, e iniciaron una lenta deriva hacia Gondwana, con la cual comenzó a funcionarse en el Carbonífero.

En el sector bonaerense, es muy rico en restos fósiles en los estratos y sedimentos que componen el subsuelo, cuya importancia ha sido reconocida en el país y en el extranjero, y como se sabe están protegidos por una Ley Nacional, una ley provincial y ordenanzas municipales.  La misma impide su extracción sin asesoramiento y es obligatorio entregarlos  a algún Museo para su conservación o exhibición, ya que suelen tener importancia para la ciencia.

Son más populares los fósiles de mamíferos gigantes de fines de la Era Terciaria y Cuaternaria, constituidos por la Megafauna de los últimos 4 millones de años antes del presente, que se encuentran a lo largo de acantilados costeros o de arroyos.

Pero además de estos, también es posible hallar restos fósiles en otros sitios particulares, como edificaciones urbanas o en las rocas de los espigones que se usan para proteger las playas y acumular arena.

Especialmente en los últimos, debido a su abundancia y distribución en la costa atlántica bonaerense, podemos observar con algo paciencia, que hay gran cantidad de marcas de diverso tipo y tamaño, las cuales corresponden principalmente a marcas o huellas provocadas por animales que vivieron en el fondo arenoso de antiquísimas playas y océanos.

La mayoría de estas rocas fueron extraídas de las canteras de la localidad de Batán y Chapadmalal, cuyos sedimentos tienen una antigüedad de 480 millones de años (correspondientes al periodo Ordovícico de la Era Paleozoica) y están formados principalmente por arena con cuarzo, denominado por los geólogos Ortocuarcita  y popularmente, como  “Piedra Mar del Plata”.

Leer nota completa en http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/naturales17.htm

martes, 4 de agosto de 2020

Anunciaran nuevos hallazgos paleontologicos.

En la semana previa al anuncio de la cuarentena pudimos recuperar numerosos restos fósiles, los cuales estamos preparando para su presentación y estudio. El material se encuentra en el Museo de Ciencias Naturales de Miramar. Próximamente daremos a conocer la noticia.

miércoles, 8 de julio de 2020

Publican estudio sobre peces fósiles hallados en Centinela del Mar.


Qué peces habitaban en las lagunas pampeanas antes de la extinción de la Megafauna?

Hoy en día las lagunas de la región pampeana son un elemento del paisaje muy típico de esta región. Pero poco sabemos sobre los peces que vivieron en ellas en el pasado, además el Pleistoceno se ha caracterizado por una enorme diversidad de megamamiferos, entre los que podemos destacar a los mastodontes, gliptodontes, macrauquenias, lestodontes, megaterios y tigres dientes de sable. Todos ellos se extinguieron al final de este periodo de tiempo, hace unos 12.000 años. En este artículo estudiamos de forma integral la diversidad de peces fósiles recuperados en los sedimentos de una laguna del Pleistoceno, tratado de responder la pregunta que nos planteamos hace muchos años ¿qué peces vivían en las pampas bonarenses en esos tiempos y que paso con ellos? 

Para abordar estas preguntas tomamos como modelo el estudio de los fósiles recuperados en sedimentos lacustres de Centinela del Mar (General Alvarado, provincia de Buenos Aires). Basado en evidencia sedimentaria, tafonómica y paleofauna, sabemos que este nivel representa un depósito de una paleo-laguna poco profunda, vegetada y caracterizada por aguas relativamente claras y oxigenadas.

Esta unidad estratigráfica ha producido abundantes fósiles de peces, cientos de huesos, pero de una relativamente baja diversidad taxonómica. Todos los restos pudieron ser referidos a siete tipos de peces de agua dulce.  En esta antigua laguna vivían pejerreyes (Odontesthes), madrecitas de agua (Jenynsia), dientudos (Oligosarcus), mojarritas (Characidae), tachuelas (Corydoras), bagrecitos (Pimelodella) y grandes ejemplares de bagre sapo (Rhamdia).

Todos los fósiles de peces pertenecen a linajes brasileños y están estrechamente relacionados con formas existentes actualmente en el área de estudio. A simple vista, es claro que la composición taxonómica recuperada en Centinela del Mar es similar a la que vive hoy en día en el área de estudio y especialmente en lagunas de las llanuras interserranas bonaerenses.

Además, la fuerte similitud de peces fósiles y vivientes de esta área geográfica sugiere que los ensambles de peces de las llanuras bonaerenses han estado bien establecidos, al menos, desde finales del Pleistoceno medio. Esto puede indicar que las cuencas de esta área ya tenían una configuración similar a la actual, al menos, desde el Pleistoceno.

El fuerte paralelismo entre el registro de peces fósiles de este sector de Buenos Aires y la diversidad de taxones modernos indica que la ictiofauna (a nivel genérico) no sufrió extinciones significativas durante el intervalo del Holoceno Pleistoceno, en contraste con lo que es observado en otros vertebrados, especialmente mamíferos. Las oscilaciones climáticas ocurridas durante el Pleistoceno podrían haber tenido una gran influencia en la composición y distribución de los vertebrados pampeanos modernos, principalmente mamíferos, sin embargo, en la síntesis que presentamos en este artículo indican que la ictiofauna de la pampa interserrana no se ha visto significativamente afectado por estos eventos climáticos.

Para más información ver: Sergio Bogan, Federico L. Agnolin, Marcos Cenizo, Daniel Tassara & Adrián Giacchino, 2020. A Pleistocene freshwater ichthyofaunal assemblage from Central Argentina: what kind of fishes lived in the Pampean lagoons before the extinction of the megafauna?, PLoS ONE 15(7): e0235196. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0235196
Imagen: Recreación de la Fauna de la paleolaguna de Centinela del Mar durante el Pleistoceno. Ilustración de Daniel Boh.


lunes, 6 de julio de 2020

Hallazgo paleontológico con público en Miramar.




En el verano de 2011, muy cerca del campo de golf de Miramar, Juan Manuel Aliaga, investigador del Instituto Miguel Lillo de Tucumán, realizó el hallazgo de restos de un Scelidodon (en perezoso gigante) cuyo cráneo fue rescatado con la colaboración de Axel Petersen, Francisco Elguero Mariano Magnussen Saffer y Daniel Boh. Como en otras tantas oportunidades, el público casual se acercó con curiosidad, y de paso damos una charla in situ. 

jueves, 11 de junio de 2020

Catonyx , un raro perezoso gigante encontrado en Mar del Sud.




Un cráneo muy completo de este raro ejemplar, fue hallado en 2013 por la familia López, oriundos de Mar del Plata y que tienen una casa en la vecina localidad de Mar del Sud, donde realizaron el hallazgo que salió en distintos medios del país. Después de varias observaciones y estudios, se determinó que se trataba de Catonix.

Es un género extinto de perezosos gigantes terrestres de la familia Mylodontidae , endémico de América del Sur durante la época del Pleistoceno, de unos tres metros de largo y 1, 5 toneladas de peso, y una antigüedad estimada en 700 mil años antes del presente.

Fue un enorme herbívoro que seguramente compartía características ambientales como otros perezosos gigantes. Vivió desde 2.5 millones de años hasta hace aproximadamente 10,000 años. Se han descubierto fósiles en Brasil, Bolivia y Uruguay. En Argentina se conocen unos pocos restos, en la Provincia de Córdoba, Santa Fe  y en Miramar, Provincia de Buenos Aires.

Catonyx fue nombrado por Ameghino (1891). Fue asignado a Scelidotheriinae por Gaudin (1995). La fecha más reciente obtenida es alrededor de 9600 años,  lo cual se lo considera uno de los últimos perezosos gigantes que existieron.

Este material se encuentra exhibido en una de las salas de paleontología del Museo de Ciencias Naturales de Miramar. Ilustración de Daniel Boh.


domingo, 7 de junio de 2020

El hallazgo del esqueleto de Cyonasua en Miramar, un carnívoro de 3 millones de años.





El peculiar hallazgo de restos parciales del esqueleto de un carnívoro prociónido que vivió en la región pampeana bonaerense hace unos 3 millones de años, fueron recuperados y dados a conocer por personal del Museo de la ciudad de Miramar, Argentina.

El hallazgo fue dado a conocer en los medios de comunicación en octubre de  2016. Durante el Plioceno, la región costera de la actual provincia de Buenos Aires era muy distinta, ya que, la localidad de Miramar se hallaba en el centro continental y la zona estaba poblada por numerosas especies de mamíferos, aves y reptiles, según demuestran más de un siglo de hallazgos paleontológicos en la región.
Personal del Museo Municipal Punta Hermengo de esta ciudad, dependiente de la Secretaria de Turismo y Cultura de la Municipalidad de General a Alvarado, se encontraba realizando tareas de prospección al norte de la ciudad, luego de sucesivos temporales, y encontraron en sedimentos pertenecientes al interior de una crotovina (o madriguera prehistórica) un grupo de huesos fósiles entremezclados, y que pertenecieron a un Cyonasua lutaria, emparentado con los coatíes y los mapaches actuales, pero de tamaño mayor y extinto.
Cyonasua, guarda importancia en los estudios paleogeograficos, ya que pertenece a la fauna invasora, cuya estirpe evoluciono en Sudamérica desde el Mioceno, es decir, hace 10 millones de años, siendo unos de los primeros carnívoros placentarios que invadieron el continente isla de Sudamérica, luego de un largo proceso de aislamiento geográfico por más de 35 millones de años.
El material recuperado de este carnívoro primitivo está constituido por fémur, tibia, sacro, costillas, vértebras varias, falanges y garras. Las ramas mandibulares y dientes, ya habían sido recuperadas hace unos 10 años, en este mismo sitio.
Creemos que se trata del mismo individuo, que se encontraba asociado a otros roedores, anuros, armadillos y marsupiales de la misma época, como así también de  «coprolitos» (excremento fosilizado) el cual determino la publicación de un extenso artículo científico (en inglés) en la prestigiosa revista científica Historical Biology, An International Journal of Paleobiology, realizada por Marcos Cenizo de la Fundación Azara, Universidad Nacional de La Pampa y Universidad Maimónides, junto a Esteban Soibelzon del Museo de La Plata, y Mariano Magnussen Saffer del Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar, argumento Daniel Boh, director del museo miramarense.

miércoles, 3 de junio de 2020

Icnofosiles de enormes gusanos de 490 millones de años, cerca del muelle de pesca de Miramar.





Las rocas que conforman los espigones o defensas costeras, naturalmente corresponden a sedimentos de un antiguo  fondo marino de 490 millones de años. Para esa época, no había vertebrados, pero si, una abundante y diversa forma de invertebrados, que dejaron marcas de su actividad.

Estas rocas, colocadas artificialmente en nuestras costas o utilizadas para la construcción, no posee cuerpos fósiles, pero si huellas o trazas de actividad de numerosos animales y plantas del Periodo Ordovícico, de las que obtuvimos decenas de registros.

Si bien están catalogados como otros icnofosiles paleozoicos de la provincia de Buenos Aires como "fósiles problemáticos", es probable que estas marcas se deban a las pistas originadas por la traslación de anélidos marinos de tamaño grande.

En 2016, Mariano Magnussen del Laboratorio Paleontológico del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, hallo cerca del muelle de pescadores de la ciudad, una gran roca de cuarcita, depositada allí artificialmente, con el propósito de construir la defensa costera, la misma, portaba una muestra de actividad animal, posiblemente del icnogenero Palaeophycus.

Esta roca que se emplea comúnmente en toda la costa bonaerense para este fin, proceden de las canteras ubicadas en la localidad de Batan.

Estas marcas de actividad  se  caracterizan por sucos semirellenos de sutil trazado, flexionados, superpuestos con sección regular mostrando bordes netos, a veces giros y superposiciones sumamente variadas.

Antecedentes de estos hallazgos corresponden a la Estancia La Celina en la provincia de Buenos Aires en 1945. Se encuentran en sedimentos de arenas cuartiticas de grano fino. El promedio de medida de estas trazas es de 1 metro de longitud y entre1 y 2 centímetros de ancho. En oportunidades se encuentra asociado a trazas de otros organismos, como Corophioides y Tigillites.

Nuestro colega Carlos Adrián Quintana de la UNMdP, justamente nombro a este tipo de muestras como “fósiles urbanos”, ya que también se los puede observar en rocas utilizadas para la construcción.