Museo de Ciencias Naturales de Miramar

Museo de Ciencias Naturales de Miramar

lunes, 31 de agosto de 2020

Felipeda miramarensis. El hallazgo de Miramar que recorrió los medios de todo el mundo.




En este caso, nos enviaron la noticia de la presentación de la nueva icnoespecie encontrada cerca del muelle de pescadores, que en su nombre homenajea a nuestra ciudad.

Esta interesante nota fue publicada en la revista DyM América, en este caso en la versión americana, editada en España. Gracias Eugenia Castro por compartir con nosotros. SEGUIMOS SUMANDO…

Más info en  http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/principal.htm   

viernes, 28 de agosto de 2020

Nos enviaron dibujos desde Kansas, Usa.

Natasha, de Kansas, USA,descargo los dibujos del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, Argentina. Gracias por enviarnos la foto y seguirnos desde tan lejos!!!!

Tareas de exploración paleontológica en Miramar.





Personal del Museo de Ciencias Naturales de Miramar ha realizado esta semana exploraciones paleontológicas con el objeto de acrecentar las colecciones institucionales y para investigación científica, con el apoyo de la Fundación Azara. Se colectaron unas cincuenta piezas constituidas principalmente por fósiles e icnofosiles del Plioceno local, con una antigüedad de 3 millones de años. Mayoritariamente se tratan de cráneos y restos articulados de roedores, marsupiales, notoungulados, xenarthros entre otros. A medida que sean preparados en el laboratorio del museo les iremos contando las novedades.


miércoles, 26 de agosto de 2020

Pseudotypotherium maendrum, un extinto mamífero hallado en el balneario de las Brusquitas, Miramar.



Un cráneo, en su mayor parte completo, fue hallado por Cecilio Bajos, colaborador de nuestro museo, en las inmediaciones del balneario de  Las Brusquitas, en Miramar. Su antigüedad es de 3,5  millones de años, y corresponde al Plioceno.

Se trata de un mamífero Notoungulado, perteneciente a la antigua estirpe que evoluciono desde el Paleoceno sudamericano, hace más de 60 millones de años.

Era un animal de tamaño medio, tal vez, un poco más grande que una oveja moderna, pero su cola era algo más larga al igual que sus patas, y la cabeza como su fórmula dentaria recuerda a los roedores.

Su cuello era corto, de cuerpo algo rechoncho y en el extremo de sus patas presenta una serie de garras muy llamativas. Su alimentación era herbívora, incluyendo en su dieta algunas hojas y sobre todo pasturas que eran muy abundantes en la llanura pampeana.
Su hábitos son comparables al actual carpincho o capibara, ósea, cursorial y semiacuatico.

Este fósil se encuentra exhibido en el Museo de Ciencias Naturales de Miramar, en la sala dedicada al Plioceno Local. La excelente  ilustración es de Daniel Boh.


lunes, 24 de agosto de 2020

Hemiauchenia, un extinto camélido fosil gigante encontrado en nuestra zona.



Los camélidos fósiles se encuentran entre los mamíferos que llegaron a Sudamérica hace unos 3 millones de años, durante el intercambio faunísticos. Había algunos del tamaño del guanaco actual, pero otros como Hemiauchenia paradoxa eran gigantes, cuyos restos hemos hallado en Miramar y Partido de General Alvarado.

En los últimos 700 mil años, las llamas y los guanacos no estaban restringidos a su presente distribución andino-patagónica, y eran habitantes frecuentes de nuestras praderas bonaerenses.

Hemiauchenia o Paleolama, fueron camélidos oriundos de América del norte. El registro más primitivo de la familia Camelidae, corresponde al Plioceno de Barranca los Lobos, entre las ciudades de Mar del Plata y Miramar, aunque se reportaron otros restos de mayor antiguedad en las inmediaciones de la localidad de  Olavarria.

Su apariencia era semejante a la de una llama o guanaco actual, pero su altura supera la de un camello viviente de Asia y África, con  unos 2,5 metros aproximadamente. Su peso estimado es de una tonelada.  Se alimentaba principalmente del pastoreo y sus restos son muy abundantes en la Provincia de Buenos Aires hasta hace unos 8 mil años, quedando reemplazados por los géneros vivientes, los cuales después del siglo XVII desaparecieron completamente de la región pampeana, sobreviviendo en las estepas patagónicas.

Lama guanicoe fue de menor tamaño y es el guanaco actual, cuyos restos fósiles son conocidos desde el Pleistoceno por Lama gracilis. Los restos de Hemiauchenia, se han colectado en Sudamérica desde Bolivia, hasta el sur de la Patagonia, incluyendo Chile, Uruguay, y Argentina.

Los fósiles que se encuentran exhibidos en la sala número cinco del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, fueron hallados por la familia López, cerca de Centinela del Mar. La ilustración fue realizada por Daniel Boh.


viernes, 21 de agosto de 2020

Nota detallada del nuevo Museo en la Revista Historia Natural.





Compartimos con ustedes este interesante artículo sobre la creación del Museo de Ciencias Naturales de Miramar. El mismo contiene muchos detalles desde las primeras exploraciones científicas, la creación del anterior museo municipal y la inauguración del nuevo museo. Muy interesante para conocer con detalle nuestro pasado natural e histórico. Publicado recientemente en la Revista Historia Natural de la Fundación Azara.

https://fundacionazara.org.ar/img/revista-historia-natural/tercera-serie-volumen-10-1-2020/8-giacchino-et-al-museo-miramar-hn-2020_1.pdf 

viernes, 14 de agosto de 2020

Los Toxodontes del PaleoArtista Miguel Ángel Lugo, de Arte Yaguaron.


Es otro de los paleoartistas que trabajaron por medio de la Fundación Azara para el Museo de Ciencias Naturales de Miramar. En este caso, mostraremos la reproducción del Toxodonte junto a su cría, que se encuentra en la sala número tres de nuestro museo, dedicada a ungulados sudamericanos fósiles.

Los animales a escala fueron trabajados paulatinamente, haciendo primero una estructura de hierro o alambre, agregándole el volumen o forma con telgopor de alta densidad.  Reposado sobre una base de madera, empezando por la cabeza, por lo cual, tallo en el telgopor el cráneo a escala del animal, y de ahí le da los detalles con masilla epoxi parcet.

Le agrega dicha cabeza, y recubre el resto del cuerpo con más masilla, sin olvidar de modelar pelos y músculos con herramientas de odontología. Luego se concentra en manos, patas y garras. Una vez seco le da una base con pintura acrílica, preferentemente colores oscuros y lo fue aclarándolo con colores más claros con el aerógrafo.
A cada una de las figuras le hizo una forma única de base que lo personalizo, con un suelo y algunos arbustos etc.

Como era el Toxodon? El aislamiento geográfico de América del sur, permitió el desarrollo gradual de mamíferos muy extraños, los cuales se diversificaron ocupando  distintos ambientes. El Toxodon llego a medir unos 3 metros de largo y una masa estimada de una tonelada. El cráneo de este animal tiene un tamaño de 70 centímetros y sus mandíbulas provista de  incisivos de crecimiento continuo, cuyos esmaltes se representan en fajas longitudinales. 

Se asemejan a los actuales hipopótamos y rinocerontes, pero sin parentesco alguno, es otro ejemplo de evolución paralela o convergencia adaptativa, es decir, cuando dos especies totalmente aislados comparten nichos ecológicos similares, desarrollando algunos rasgos morfológicos notablemente parecidos. Su hábitat estaba conformado por llanuras abiertas y frondosos pantanos, alimentándose principalmente de vegetales, los cuales, podían ser extraídos con sus mandíbulas en forma de "pala". 


miércoles, 12 de agosto de 2020

Smilodon populator, el tigre dientes de sable.

 

El tigre dientes de sable fue uno de los grandes triunfos evolutivos de los mamíferos depredadores. Smilodon significa “dientes de sable”, característica que evidencia su acentuada especialización en la cacería de presas grandes, como el megaterio y el mastodonte, enormes mamíferos hoy desaparecidos. 

El primer hallazgo de un smilodonte en nuestro país fue realizado por el naturalista Francisco Javier Muñiz en 1844, en la barranca del Río Luján. En 1842 un paleontólogo danés, Peter Lund, halló fósiles en unas cavernas del sur brasileño. 

El Smilodon superaba el peso y tamaño que el león actual; sin embargo, sus proporciones corporales diferían de las de cualquier félido moderno. Las extremidades posteriores del Smilodon populator eran más cortas y robustas, su cuello proporcionalmente más largo, y el lomo más corto. La extraordinaria peligrosidad de este félido se debía al gran desarrollo de la parte anterior de su cuerpo y al tamaño asombroso de sus caninos superiores, que llegaban a sobresalir más de quince centímetros.

A diferencia de la mayoría de los félidos, tenía un rabo corto, como el lince o el gato montés actual. Todo su cuerpo tenía una estructura poderosa y los músculos de los hombros y del cuello estaban dispuestos de tal manera que su enorme cabeza podía lanzarse hacia abajo con gran fuerza. Las mandíbulas se abrían formando un ángulo de más de 120 grados, permitiendo que el par de los inmensos dientes de sable que tenía en el maxilar superior se pudiera clavar en sus víctimas.

Los dientes de sable eran ovales en sentido transversal, lo que aseguraba una mínima resistencia cuando se hundían en su presa. También estaban aserrados por el extremo posterior, permitiendo atravesar la carne de la víctima con mayor facilidad. Así vivió desde hace un millón de años, hasta que la llegada del hombre y la desaparición de las grandes presas provocó a su vez la extinción del tigre dientes de sable hace apenas unos 8000 años. 

En el año 2015, personal del Museo Municipal de Ciencias Naturales de Miramar, descubrió un sitio paleoicnologico en esa ciudad. Se identificaron las pisadas de un gran tigre dientes de sable. Recientemente (2018) se presentó esta nueva icnoespecie como Felipeda miramarensis, únicas en el mundo.


lunes, 10 de agosto de 2020

Salvator (=Tupinambis), un lagarto de 3 millones de años recuperado en Miramar.



En el Museo de Ciencias Naturales de Miramar, se preservan varios restos aislados de este lagarto con representantes en la actualidad. En la sala destinada a la exhibición del Plioceno, se expone parte de un cráneo encontrado en 1995 por Nicolás A. Ippolito, vecino y eventual colaborador de nuestra institución.

Es el lagarto de mayor tamaño de la familia Teiidae, registrado desde el Mioceno temprano de Patagonia  y con una continua presencia en Argentina durante todo el Mioceno y hasta el Holoceno. Los reptiles escamosos (Squamata) son el segundo grupo más numeroso de vertebrados terrestres con más de 8200 spp, superados únicamente por las aves. Sin embargo, y a pesar de su presente abundancia y diversidad, han sido relegados en la literatura paleontológica por distintas razones.

Su registro paleontológico en sedimentos pampeano corresponde desde el Mioceno tardío hasta el Holoceno temprano, pero su verdadera abundancia corresponde al final del Plioceno. Se caracteriza por la diferenciación de sus dientes. Éstos se especializan en incisivos, dientes con forma de canino y otros aplanados semejantes a molares.

Llego a superar más de un metro, aunque la cola representa más de la mitad de la longitud de su cuerpo. Los machos tienen la cabeza más ancha por el desarrollo de sus músculos mandibulares. Su alimentación consistía en la caza de anfibios, gusanos y reptiles; también mamíferos de tamaño reducido, como los cricetidos y algunos marsupiales.

Sus restos ocasionalmente aparecen articulados dentro de antiguas madrigueras realizadas por Tupinambis, o bien, excavadas por otros vertebrados y luego invadidas por este.

Ilustración del cráneo realizada por  Laura Montserrat – Art-.  Recreación tomada de sciencephto.com

Mas info en http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/paleontologia.htm

viernes, 7 de agosto de 2020

Megatherium filholi, un megaterio enano en el Pleistoceno bonaerense.




Los perezosos vivientes son mamíferos de movimientos lentos que habitan colgados de las ramas de los árboles en bosques y selvas de Sudamérica. Sin embargo, hace unos 10.000 años antes del presente existieron en nuestras pampas perezosos terrestres de tamaños colosales, que en su mayoría superaban los 500 kilogramos de peso. Tenían una larga lengua y labios muy móviles con los que seleccionaban las plantas que eran parte de su dieta.

Estos perezosos estaban dotados de grandes garras con las que se defendían de los carnívoros de la época, como ser el tigre dientes de sable y el oso de las pampas.
Sin lugar a dudas el más espectacular de los perezosos terrestres fue el Megatherium americanum. Fue el mayor de su linaje, alcanzaba los cinco metros de longitud y un peso que rondaba entre cinco y seis toneladas.

Sin embargo, entre los gigantes megaterios existió una especie más pequeña, conocida como Megatherium filholi. Esta especie fue descubierta por primera vez por el Perito Francisco P. Moreno en el año 1888, y desde entonces quedó olvidada por la mayoría de los investigadores.

Hasta que recientemente -transcurridos desde entonces 130 años- naturalistas de campo del Museo Municipal Punta Hermengo de la ciudad de Miramar (provincia de Buenos Aires) rescataron los restos de esta especie hallada en sedimentos cercanos a la localidad de Mar del Sud, unos 15 km al sur de la primera. Los mismos fueron estudiados por un equipo de investigadores de la Fundación Azara, la Universidad Maimónides, el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, el Centro de Investigaciones Científicas y Transferencia de Tecnología a la Producción de Entre Ríos, el Museo Municipal Punta Hermengo y el CONICET. En este estudio los autores descubrieron que Megatherium filholi era mucho más pequeño que sus parientes cercanos, no sobrepasaba los tres metros de longitud (un tamaño pequeño para un megaterio) y la tonelada de peso. El estudio fue publicado en la revista especializada Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie - Abhandlungen ( Nuevo Anuario de Geología y Paleontología – Ensayos) de Alemania.

Si uno recorre las barrancas de la costa balnearia entre las ciudades de Mar del Plata y Miramar es posible cruzarse con grandes cuevas de hasta dos metros de diámetro que desembocan en la playa. Estas cavernas, muestran en sus paredes las marcas de las garras que dejaron los perezosos gigantes que habitaron la región hace más de 10.000 años. Es muy posible que estos grandes perezosos las habrían utilizado para refugiarse o hibernar en los crudos inviernos de aquel entonces. Por lo tanto, este “pequeño” Megaterio pudo haber sido uno de los animales que las produjeron.

El hallazgo de Megatherium filholi muestra que aún conocemos poco sobre la fauna extinta pampeana y que aún hay muchos actores que faltan por descubrir.

Debido a este y otros importantes descubrimientos paleontológicos recientes, como el hallazgo de las huellas de un tigre dientes de sable, la Municipalidad de General Alvarado y la Fundación Azara planifican construir un nuevo Museo de Ciencias Naturales en la localidad, a partir del área de la respectiva temática que hoy tiene el Museo Municipal Punta Hermengo.


miércoles, 5 de agosto de 2020

Sala IV. Paleontología. Perezosos Gigantes, Gliptodontes y Dasipodidos. Sala homenaje al Dr Rosendo Pascual.


Los armadillos, osos hormigueros y perezosos actuales pertenecen al grupo de los xenartros. La palabra xenartro, que significa articulación extraña, hace referencia a una articulación suplementaria que existe entre las vértebras de estos mamíferos. A su vez el nombre de edentados, como se denomina también a este grupo, tiene su origen en la reducción del número de dientes, que llega a ser total en el oso hormiguero. También se caracterizan por la falta de esmalte en sus dientes, con excepción de algunas formas primitivas. Los xenartros pilosos o tardígrados se caracterizan por poseer el cuerpo cubierto de un espeso pelo, sin una armadura como en los cingulados, aunque en algunas formas fósiles había un escudo óseo entre la piel. Los perezosos vivientes son mamíferos herbívoros de movimientos lentos que habitan en los árboles de los tupidos bosques y selvas de América del Sur y Central. Son muy distintos de sus parientes fósiles pampeanos, que eran de  tamaños colosales y movimientos más ágiles.

Perezosos Gigantes Extintos; En la sala del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, se exhiben algunos de los centenares de restos fósiles de estos gigantes. Los "Pilosa" (Perezosos) en la actualidad se encuentran representados por mamíferos pequeños y medianos, como osos hormigueros y perezosos de tres dedos, que pasan la mayor parte de su tiempo colgados en los árboles, moviéndose en forma muy lenta, debido a su bajo metabolismo, pero en el Pleistoceno habitaron en nuestro territorio formas gigantescas. 

El Megatherium americanum, sin ninguna dudas fue el mamífero terrestre prehistórico mas grande de la región pampeana y en el Pleistoceno sudamericano. Superaba los 4,5 metros de altura cuando se paraba sobre sus patas traseras y con su larga y robusta cola  formando una especie de "trípode" permitiéndole llegar de esta forma a las hojas de los árboles y tener un mejor panorama de todo su alrededor. El peso estimado de esta especie es de 5 toneladas, algo así como dos elefantes. Su cuerpo estaba recubierto por una fuerte pelambre. Sus patas delanteras eran largas y fuertes, acompañadas por cuatro garras, lo que le permitía acceder de mejor manera a los vegetales que formaban parte de su dieta. En la sala del Museo de Miramar se pueden observar un cráneo muy completo y un voluminoso fémur, mientras en las colecciones se resguardan numerosos restos.

El Lestodon arnatus, es el segundo perezoso de mayor tamaño. Aunque recientes restos fósiles hallados cerca del muelle de pescadores e nuestra ciudad, demuestra la existencia de grandes individuos, con talla similar o tal vez superior al anterior. El Lestodonte, al igual que sus parientes era un herbívoro, el cual recogía su comida a orillas de los pantanos o cauces fluviales. Medían aproximadamente unos 4 metros de longitud. Su cráneo tenia una región rostral muy ensanchada. Los huesos de sus miembros eran grandes y gruesos. Su dentición era simple, pero resaltan hacia afuera de la boca unos caniformes muy grandes, lo que se convertía en una defensa contra los posibles depredadores. Su masa estimada es de 2,5 toneladas. 

El Catonyx tarijensis, fue otro extraño perezoso gran tamaño y hábitos terrestres, corpulento, con cabeza grande y una cola larga y pesada. Los pies largos y con garras envueltas hacia adentro al igual que los otros Pilosa ya descriptos, por lo tanto caminaba apoyando sus nudillos. Es probable que pudiera ponerse en dos patas y mantener el equilibrio con la cola, utilizando sus garras para llevarse el alimento a la boca. Tenia 3.5 metros de largo y 1,7 de alto. Su masa estimada fue de una tonelada y su extinción ocurrió durante el Holoceno medio, hace 8 mil años antes del presente. Su cuerpo estaba cubierto por una espesa y densa pelambre y embebidos en la piel se encontraba un gran numero de huesillos (osteodermos), en forma y tamaño variables, generalmente superiores a un centímetro de diámetro. En nuestro Museo se exhibe un gran cráneo. 

El Scelidotherium leptocephalum, era de  tamaño menor y del grupo de los Xenarthros (perezosos), fueron los mamíferos más comunes del paisaje en el Pleistoceno, ya que sus restos fósiles son muy abundantes en los depósitos sedimentarios de este periodo. Tenía 1,7  metros de alto y 3,5 de largo. Su peso estimado es de una tonelada. El cráneo es alargado, bajo y estrecho, con un rostro proyectado hacia adelante. Su alimentación consistía de vegetales que hallaba en áreas secas. En el año 2002 se halló en Miramar una paleocueva con galerías, dos cámaras y garras marcadas en paredes y techos. Su extensión supera los 26 metros de largo y un diámetro que llegaba al 1,90 metros, y se podía observar su antigua conexión con la superficie. Así mismo, en 2004, personal de este Museo, recuperó en la localidad de Mar del Sud (15 kilómetros de Miramar) el esqueleto de un adulto, abrazando a un juvenil.  La hipótesis, es que se trata de una hembra junto a su cría y que murieron en su madriguera hace más de 100 mil años antes del presente. En este museo se conservan decenas de restos de Celidoterio, mientras que en exhibición se pueden observar un cráneo y manos completas, y el la sala cinco, se expone un esqueleto completo.

Los Gliptodontes: Es tal vez la familia extinguida más popular de todos los mamíferos fósiles, cuyo nombre significa "diente tallado" (alude a la compleja forma de sus dientes). La característica principal de este grupo es su coraza, la cual no poseía bandas móviles como los armadillos actuales, lo que limitaba sus movimientos, formadas por placas óseas circulares e irregulares que embonaban como un mosaico. Patas cortas y robustas. Su origen se remonta al Eoceno, hace 45 millones de años, pero recién al final del Plioceno y durante todo el Pleistoceno tuvieron una gran diversidad, formas y tamaños. Al parecer no se alimentaban de hormigas como sus parientes modernos, sino de pastos y otras plantas duras. Se conocen alrededor de 65 especies de , los cuales presentan tres formas fundamentales, que se explican en la Sala del Museo. 

El Neosclerocalytus ornatus, fue la más pequeña de todas las especies de los Gliptodontes que habitaron en América del Sur. Tenía un caparazón alargado y bajo, con placas fáciles de identificar por el predominio en su diseño de la figura central sobre las periféricas. Su cabeza estaba protegida por un escudete óseo y su cola recubierta por cuatro anillos móviles y un tubo largo y cilíndrico, capaz de ser usado como arma. En las colecciones del Museo de Ciencias Naturales de Miramar resguardamos una amplia variedad de restos, e incluso una especie única.

El Glyptodon cavipes, tenía 3,5 metros de largo y 1,4 de alto. Su cráneo estaba protegido por una coraza cefálica. Su coraza ósea no tenia anillos móviles, cuya características es propia de esta familia de mamíferos desaparecidos. El tamaño de este caparazón es de unos 2,5 metros de largo por 2 metros de ancho, cuyas placas engrosadas entre si varían de 1 a 7 centímetros de diámetro, las cuales son fáciles de identificar por su forma de "flor". Su cola carecía del anquilosamiento de los anillos terminales en forma de tubo descriptos en los otros géneros. Esta se encuentra formada por una serie de anillos móviles de diámetro decreciente, conformada por unos siete anillos con placas de forma relativamente grotesca y en punta. El Museo de Miramar posee tres corazas y numerosos restos de Glyptodon. En la sala de exhibición número Cinco se encuentra un esqueleto de este genero, mientras en la cuatro se exhiben varios restos y una cola completa.

El Doedicurus tuberculatus, fue la especie de mayor tamaño dentro de la familia de los Gliptodontes. Tenía 4,3 metros de largo y 2 metros de alto. La coraza tiene una forma muy particular, presentando una especie de joroba en su parte más alta, con placas más laxamente unidas que en otros parientes de la época. Su cola estaba formada por cuatro anillos, un tuvo cilíndrico de un metro de largo y en su término poseía una masa ósea con púas corneas, convirtiéndose en una técnica de defensa contra los habituales depredadores. Sus extremidades son sorprendentemente robustas y su columna y cadera se encuentran soldadas al caparazón del animal. Se alimentará al igual que otros de sus parientes de pastos cortos y de zonas semi-aridas. Su masa estimada en vida es de 2 toneladas.

Los Dasipodidos o armadillos; es una familia que agrupa a animales cuyos cuerpos se hallan protegidos por una coraza ósea y placas dérmicas, la que se divide en dos partes, una la coraza escapular y la otra la coraza pélvica, separadas por varias bandas móviles que varían en su cantidad según la especie. En la actualidad se encuentran representados por mamíferos de pequeño tamaño como los peludos y las mulitas, o el Tatu Carreta como máximo exponente. Durante la era Cuaternario vivió una mulita gigante llamada Pampatherium typum, cuyo nombre significa "bestia de la pampa". Es probable que su peso fuese de unos 225 kilogramos y superaba los 2,5 metros de longitud.

El Chaetophractus sp fue  un armadillo fósil emparentado con el mismo género viviente (el peludo pampeano). El origen de la presente estirpe es sudamericano, cuyos restos fósiles de sus antecesores corresponden al Eoceno, es decir, hace unos 45 millones de años antes del presente, pero al restablecerse la unión de ambas Américas, este género se desplaza hasta la parte media de Norteamérica. Era un armadillo  acorazado. La armadura de este animal estaba constituida por un mosaico de pequeñas placas óseas que se desarrollan en la capa inferior de la piel o dermis, y están recubiertas de epidermis córnea. Constituye un sistema de protección contra los depredadores; y en este género estaba protegida incluso la cola. Las placas formaban un escudo de una sola pieza sobre los hombros y otro sobre los cuartos traseros. Restos fósiles de este y otros géneros morfológicamente similares son hallados con frecuencia en los afloramientos sedimentarios correspondientes al Plioceno y Pleistoceno de Miramar.

El Eutatus seguini fue tal vez el último de los armadillos gigantes. Su registro fosilífero abarca desde el Pleistoceno inferior (2 millones de años) hasta el Holoceno temprano ( 8 mil años), encontrándose en algunos casos, asociados a restos óseos de otros animales por actividad antropica, es decir, que han presentado manipulación por antiguos grupos humanos. Al igual que los armadillos, posee  un escudete de placas óseas en su cráneo, conocido también como escudete cefálico. Su coraza dorsal es robusta, y poseía unas 33 bandas móviles que cubrían las dos terceras partes del caparazón. En cada mandíbula poseía de 9 a 10 dientes, los cuales utilizaba para comer carne en descomposición, huevos, larvas, caracoles y algunos tallos. Construían grandes galerías subterráneas, con cámaras amplias para proteger sus crías. Su cráneo era alargado. Sus patas eran cortas y robustas, protegidas por unas enormes falanges ungueales o garras, las cuales, eran justamente utilizadas para cavar. En el Museo de Ciencias Naturales de Miramar posee un ejemplar con varios restos de sus esqueletos, y otros ejemplares aislados. 


martes, 4 de agosto de 2020

Anunciaran nuevos hallazgos paleontologicos.

En la semana previa al anuncio de la cuarentena pudimos recuperar numerosos restos fósiles, los cuales estamos preparando para su presentación y estudio. El material se encuentra en el Museo de Ciencias Naturales de Miramar. Próximamente daremos a conocer la noticia.