Museo de Ciencias Naturales de Miramar
Exhibiciones del Museo
miércoles, 19 de agosto de 2020
Hace un año, se trabajaba contrarreloj.
viernes, 14 de agosto de 2020
Los Toxodontes del PaleoArtista Miguel Ángel Lugo, de Arte Yaguaron.
miércoles, 12 de agosto de 2020
Smilodon populator, el tigre dientes de sable.
El tigre dientes de sable fue uno de los grandes triunfos evolutivos de los mamíferos depredadores. Smilodon significa “dientes de sable”, característica que evidencia su acentuada especialización en la cacería de presas grandes, como el megaterio y el mastodonte, enormes mamíferos hoy desaparecidos.
lunes, 10 de agosto de 2020
Salvator (=Tupinambis), un lagarto de 3 millones de años recuperado en Miramar.
En el Museo de Ciencias Naturales de Miramar, se preservan varios restos aislados de este lagarto con representantes en la actualidad. En la sala destinada a la exhibición del Plioceno, se expone parte de un cráneo encontrado en 1995 por Nicolás A. Ippolito, vecino y eventual colaborador de nuestra institución.
Es el lagarto de mayor tamaño de la familia Teiidae,
registrado desde el Mioceno temprano de Patagonia y con una continua
presencia en Argentina durante todo el Mioceno y hasta el Holoceno. Los
reptiles escamosos (Squamata) son el segundo grupo más numeroso de vertebrados
terrestres con más de 8200 spp, superados únicamente por las aves. Sin embargo,
y a pesar de su presente abundancia y diversidad, han sido relegados en la
literatura paleontológica por distintas razones.
Su registro paleontológico en sedimentos pampeano
corresponde desde el Mioceno tardío hasta el Holoceno temprano, pero su
verdadera abundancia corresponde al final del Plioceno. Se caracteriza por la
diferenciación de sus dientes. Éstos se especializan en incisivos, dientes con
forma de canino y otros aplanados semejantes a molares.
Llego a superar más de un metro, aunque la cola representa
más de la mitad de la longitud de su cuerpo. Los machos tienen la cabeza más
ancha por el desarrollo de sus músculos mandibulares. Su alimentación consistía
en la caza de anfibios, gusanos y reptiles; también mamíferos de tamaño
reducido, como los cricetidos y algunos marsupiales.
Sus restos ocasionalmente aparecen articulados dentro de
antiguas madrigueras realizadas por Tupinambis, o bien, excavadas por otros
vertebrados y luego invadidas por este.
Ilustración del cráneo realizada por Laura Montserrat – Art-. Recreación tomada de sciencephto.com
Mas info en http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/paleontologia.htm
viernes, 7 de agosto de 2020
Megatherium filholi, un megaterio enano en el Pleistoceno bonaerense.
miércoles, 5 de agosto de 2020
Sala IV. Paleontología. Perezosos Gigantes, Gliptodontes y Dasipodidos. Sala homenaje al Dr Rosendo Pascual.
martes, 4 de agosto de 2020
Anunciaran nuevos hallazgos paleontologicos.
sábado, 25 de julio de 2020
Lagostomus (=Lagostomopsis) incisus, una vizcacha de 3 millones de años.
jueves, 23 de julio de 2020
Detalles de una paleocueva realizada por mamíferos gigantes prehistóricos en Miramar.
En estas paleocuevas, en raras ocasiones hemos podido hallar restos fósiles de distintos microvertebrados, como por ejemplo, un grupo de cuevas halladas en la zona del Vivero Dunicola de Miramar, donde se rescató partes esqueletarías de un ejemplar adulto y cuatro crías de Lagostumus maximus, representante fósil de las actuales vizcachas, o en otro caso, donde se extrajo restos sustanciales de dos ejemplares de un Cyanasua argentina, un mamífero emparentado con los actuales Coatíes, pero sin representantes vivientes.
Solo en raras ocasiones se han preservado algunas cuevas sin rellenar, conservando su estructura interna. Esto pudo ocurrir cuando la entrada quedaba tapada por hierbas, o solo ingresaba material sin llegar a cubrir toda su larga extensión, logrando una especie de “tapón”.
No fue hasta 1992 que se publicara en la prestigiosa revista Ameghiniana de la Asociación Paleontológica Argentina, un trabajo sobre la estructura interna de una paleocueva atribuida a algún género de Dasipodido de gran tamaño (probablemente Pampatherium). Se caracterizaron por ser descubiertas dentro del casco urbano, alejados de los barrancos marítimos donde por lo general son más evidentes los restos fósiles y en donde se puede establecer sus antigüedades según los estudios previos de la estratigrafía y demás.
El autor de estas cuevas fue una especie de mulita gigante, llamada Pampatherium, que llegaba a pesar unos 250 kilogramos, o tal vez al género Eutatus, que demuestra semejanzas con el actual Tatu carreta, el cual, se encuentra en peligro de extinción.
Por lo general se tratan de estructuras cerradas y discordantes con relación a la estratigrafía hospedante en las inmediaciones. Presentan una estructura semicircular o casi elíptica con diámetros que varían según su recorrido, que pueden ir desde 0,75 y 1,90 metros, según lo que logramos establecer, atribuidos a distintos grupos de mamíferos.
Los rellenos sedimentarios están usualmente compuestos por arenas muy finas y limos, ya sea estratificado o macizo, que alternan con niveles de arcillas laminadas. Las estructuras, interpretadas como cuevas y galerías, se hallan excavadas en sustratos pelíticos o arenosos finos, ya sea de planicies de inundación de zonas pantanosas o interfluvios. La distribución estratigráfica de los presentes icnofosiles se distribuye desde el Plioceno hasta el Pleistoceno más reciente.
Lo sorprendente de estos nuevos hallazgos, demuestran estructuras de diámetro más desmedidos al tamaño corporal y masa estimada a armadillos gigantes de la familias Pampatheriidae y Dasypodidae.
Estas características que confundieron a los investigadores por más de un siglo, fueron aclaradas por análisis anatómicos, alométricos y biomecánicos efectuados en distintos ejemplares depositados en los Museos nacionales, cuyos especímenes correspondían a Milodontidos del Pleistoceno, que agrupan a los géneros Scelidotherium, Glossotherium y Lestodon, sugieren al momento, que estos megamamiferos pudieron realizar enormes galerías por motivos de refugio.
En los túneles estudiados y sin relleno que aparecen en la región, se han podido rescatar numerosas marcas y moldes negativos realizados en yeso y cemento instantáneo, que se adaptan a las características anatómicas y morfológicas de los dos dedos más desarrollados que presentan el género Scelidotherium y Glossotherium, ya que los restantes se encuentran atrofiados, lo que no pasa con las otras especies vinculadas al estudio. En detalles generales, podemos decir que las paleocuevas corresponden a estos gigantes mamíferos Terciarios y Cuaternarios desaparecidos.
En 1998 mientras se construía en la ciudad de Mar del Plata la Cuarta Cloaca Máxima, constituida por un túnel de 2,5 metros ancho y un recorrido de 5 kilómetros de largo, permitió a los investigadores, estudiar la estructura geológica del casco urbano, a diferencia de otros estudios en la región que corresponden mayormente a la estratigrafía de los afloramientos geológicos de litoral marítimo bonaerense.
Durante la excavación, además de rescatar restos óseos en estado fósil, se encontraron cuatro grandes paleocuevas de 2 metros de ancho y parcialmente rellenas; también se observaron cuevas más pequeñas. Las cuevas grandes de longitudes mayores a 6 metros fueron asignadas a la actividad de milodóntidos (Milontidae, Mammalia); que para entonces eran desconocidas, en cambio las pequeñas fueron supuestamente excavadas por gliptodóntidos.
Después de estos hallazgos totalmente novedosos, aparecieron varios más. Uno de ellos y que sorprendió a los investigadores fue una paleocueva de 1,8 metros de diámetro y 40 metros de largo, con centenares de icnitas en el techo y laterales de la misma.
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