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sábado, 2 de octubre de 2021

Preparacion de un femur de perezoso gigante en el Museo.

 








Material preparado hace unos años. Se trata de un fémur de Mylodontidae, un perezoso gigante extinto. La pieza, se encontraba en más de 100 fragmentos, debido a que, al perder la humedad y extraerle el sedimento, las fracturas naturales cedieron. 

Se pegó una por una, se le completo los faltantes con yeso, y se lo preparo químicamente para su preservación. Este material, forma parte de la colección paleontológica del Museo de Ciencias Naturales de Miramar. En las imágenes se pueden ver los trabajos realizados en 2017 y el resultado de cómo se encuentra hoy guardado. 

 Es otro ejemplo del tiempo que lleva cada material en ser acondicionado, tanto para colección, estudio o exhibición.

viernes, 23 de abril de 2021

Fósil de un Perezoso Gigante en Miramar.


Punta Hermengo sigue aportando su riqueza paleontológica, especialmente con restos del perezoso gigante Lestodon. Esta es una falange ungueal, o sea una garra. Este sector fue hace miles de años un bañado o laguna alimentada por un curso de agua ya desaparecido.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Hallan en Miramar fósiles de cuatro perezosos de más de 100.000 años








Recordando la nota de Clarín. Creen que con todos los restos encontrados podrían armar al menos un ejemplar completo de este animal.

Restos fósiles de al menos cuatro perezosos (Lestodon armatus) fueron hallados cerca del muelle de pescadores de Miramar y los expertos estiman que podrán armar al menos un ejemplar completo de esta especie, que habitó la región hace algo más de 100 mil años.

La excavación se realizó recientemente en un lugar que fue un bañado alimentado por un arroyo -ya desaparecido- y a kilómetros de la actual línea costera, donde en unos pocos metros se recuperaron los fósiles de esos animales, dijeron durante la presentación del hallazgo directivos del museo municipal "Punta Hermengo".

Las mandíbulas, fémures enormes, falanges, vertebras, costillas, sacros, pelvis y otros fósiles de al menos cuatro nuevos ejemplares encontrados, sumados a los que ya tenía el museo, permitirían armar un ejemplar bastante completo.

l perezoso, que tenía 1,80 metro de alto y 4 de largo y una masa corporal de 3,5 toneladas, "era un gran herbívoro, que recogía su comida a orillas de los pantanos o cauces fluviales, y el tercer animal continental de mayor tamaño" después del Megatherium (otro perezoso) y del Stegomastodon (elefante sudamericano)", explicó el técnico Mariano Magnussen.

Las tareas de excavación se realizaron a pocos metros del muelle de pescadores y la zona céntrica de la ciudad, en donde se observaban pequeñas "manchas negras".

Ver más info en https://www.clarin.com/sociedad/hallan-miramar-fosiles-perezosos-100-000-anos_0_ByeUxHNpx.html?fbclid=IwAR1eYZeebZ4beF-zLvIIFNfyOIaE2cx5LT3cZsSLt1V6ldodj8p_HSnYd90

Creen que con todos los restos encontrados podrían armar al menos un ejemplar completo de este animal.

Restos fósiles de al menos cuatro perezosos (Lestodon armatus) fueron hallados cerca del muelle de pescadores de Miramar y los expertos estiman que podrán armar al menos un ejemplar completo de esta especie, que habitó la región hace algo más de 100 mil años.

La excavación se realizó recientemente en un lugar que fue un bañado alimentado por un arroyo -ya desaparecido- y a kilómetros de la actual línea costera, donde en unos pocos metros se recuperaron los fósiles de esos animales, dijeron durante la presentación del hallazgo directivos del museo municipal "Punta Hermengo".

Las mandíbulas, fémures enormes, falanges, vertebras, costillas, sacros, pelvis y otros fósiles de al menos cuatro nuevos ejemplares encontrados, sumados a los que ya tenía el museo, permitirían armar un ejemplar bastante completo.

l perezoso, que tenía 1,80 metro de alto y 4 de largo y una masa corporal de 3,5 toneladas, "era un gran herbívoro, que recogía su comida a orillas de los pantanos o cauces fluviales, y el tercer animal continental de mayor tamaño" después del Megatherium (otro perezoso) y del Stegomastodon (elefante sudamericano)", explicó el técnico Mariano Magnussen.

Las tareas de excavación se realizaron a pocos metros del muelle de pescadores y la zona céntrica de la ciudad, en donde se observaban pequeñas "manchas negras".

Ver más info en https://www.clarin.com/sociedad/hallan-miramar-fosiles-perezosos-100-000-anos_0_ByeUxHNpx.html?fbclid=IwAR1eYZeebZ4beF-zLvIIFNfyOIaE2cx5LT3cZsSLt1V6ldodj8p_HSnYd90

viernes, 7 de agosto de 2020

Megatherium filholi, un megaterio enano en el Pleistoceno bonaerense.




Los perezosos vivientes son mamíferos de movimientos lentos que habitan colgados de las ramas de los árboles en bosques y selvas de Sudamérica. Sin embargo, hace unos 10.000 años antes del presente existieron en nuestras pampas perezosos terrestres de tamaños colosales, que en su mayoría superaban los 500 kilogramos de peso. Tenían una larga lengua y labios muy móviles con los que seleccionaban las plantas que eran parte de su dieta.

Estos perezosos estaban dotados de grandes garras con las que se defendían de los carnívoros de la época, como ser el tigre dientes de sable y el oso de las pampas.
Sin lugar a dudas el más espectacular de los perezosos terrestres fue el Megatherium americanum. Fue el mayor de su linaje, alcanzaba los cinco metros de longitud y un peso que rondaba entre cinco y seis toneladas.

Sin embargo, entre los gigantes megaterios existió una especie más pequeña, conocida como Megatherium filholi. Esta especie fue descubierta por primera vez por el Perito Francisco P. Moreno en el año 1888, y desde entonces quedó olvidada por la mayoría de los investigadores.

Hasta que recientemente -transcurridos desde entonces 130 años- naturalistas de campo del Museo Municipal Punta Hermengo de la ciudad de Miramar (provincia de Buenos Aires) rescataron los restos de esta especie hallada en sedimentos cercanos a la localidad de Mar del Sud, unos 15 km al sur de la primera. Los mismos fueron estudiados por un equipo de investigadores de la Fundación Azara, la Universidad Maimónides, el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, el Centro de Investigaciones Científicas y Transferencia de Tecnología a la Producción de Entre Ríos, el Museo Municipal Punta Hermengo y el CONICET. En este estudio los autores descubrieron que Megatherium filholi era mucho más pequeño que sus parientes cercanos, no sobrepasaba los tres metros de longitud (un tamaño pequeño para un megaterio) y la tonelada de peso. El estudio fue publicado en la revista especializada Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie - Abhandlungen ( Nuevo Anuario de Geología y Paleontología – Ensayos) de Alemania.

Si uno recorre las barrancas de la costa balnearia entre las ciudades de Mar del Plata y Miramar es posible cruzarse con grandes cuevas de hasta dos metros de diámetro que desembocan en la playa. Estas cavernas, muestran en sus paredes las marcas de las garras que dejaron los perezosos gigantes que habitaron la región hace más de 10.000 años. Es muy posible que estos grandes perezosos las habrían utilizado para refugiarse o hibernar en los crudos inviernos de aquel entonces. Por lo tanto, este “pequeño” Megaterio pudo haber sido uno de los animales que las produjeron.

El hallazgo de Megatherium filholi muestra que aún conocemos poco sobre la fauna extinta pampeana y que aún hay muchos actores que faltan por descubrir.

Debido a este y otros importantes descubrimientos paleontológicos recientes, como el hallazgo de las huellas de un tigre dientes de sable, la Municipalidad de General Alvarado y la Fundación Azara planifican construir un nuevo Museo de Ciencias Naturales en la localidad, a partir del área de la respectiva temática que hoy tiene el Museo Municipal Punta Hermengo.


jueves, 23 de julio de 2020

Detalles de una paleocueva realizada por mamíferos gigantes prehistóricos en Miramar.





Por Mariano Magnussen. Museo de Ciencias Naturales de Miramar.

En las ciudades del litoral marítimo bonaerense, es uno de los pocos lugares del mundo donde se pueden hallar evidencias de antiguas cuevas realizadas por perezosos gigantes, hace más medio millón de años antes del presente, según el boletín paleontológico “Paleo” donde se publicó la noticia.

Los afloramientos geológicos que se hallan en el litoral marítimo bonaerense, en especial aquellos ubicados entre las localidades fosilíferas de Camet y Punta Hermengo, correspondientes a las ciudades de Mar del Plata y Miramar, son muy ricos en restos fósiles e icnofosiles (restos de hormigueros, termiteros, moldes de coleópteros, nidos de abejas, tuberías de anélidos, huellas de grandes animales entre otros), siendo objeto de estudios desde la primera década del siglo XX, por investigadores muy importantes, entre lo que podemos citar a Florentino y Carlos Ameghino, Lucas Kraglievich, Osvaldo Reig y más recientemente por Marcelo Zarate, Eduardo Tonni entre otros.

Otros icnofosiles más comunes lo conforman las madrigueras o paleocuevas realizadas por distintos micromamiferos, como los roedores octodontidos (Actenomys) del Plioceno tardío, y otras de mayor tamaño atribuidas a dasipodidos (Eutatus, Pampatherium y Propraopus) que frecuentaban las llanuras pampeanas durante el Pleistoceno. Otros animales que han aprovechado estos refugios luego que su propietario lo haya abandonado, como hacen las aves Estrigiformes, que en algunas ocasiones los investigadores hallan en el interior de las madrigueras algunas regurgitaciones o bolos alimenticios, logrando rescatar centenares de pequeños restos fósiles de distintos micromamiferos de un mismo ambiente.

Las Paleocuevas que se destacan, afloran en un 97% rellenas por sedimentos secundarios u hospedantes, que ingresaron paulatinamente a su interior, o rápidamente luego de alguna inundación o derrumbe de terreno. Este sedimento que ingreso, puede ser rápidamente visualizado por los investigadores, ya que por lo general se observa un contraste colorimetritos entre el interno y aquellos que los rodean, o bien, por superposición sedimentaria con caracteres complejos o una erosión diferencial.

Algunos paleosuelos contienen gran densidad de antiguas madrigueras, a lo largo de varios metros. Estas han sufrido arduos estudios por los investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata.

En estas paleocuevas, en raras ocasiones hemos podido hallar restos fósiles de distintos microvertebrados, como por ejemplo, un grupo de cuevas halladas en la zona del Vivero Dunicola de Miramar, donde se rescató partes esqueletarías de un ejemplar adulto y cuatro crías de Lagostumus maximus, representante fósil de las actuales vizcachas, o en otro caso, donde se extrajo restos sustanciales de dos ejemplares de un Cyanasua argentina, un mamífero emparentado con los actuales Coatíes, pero sin representantes vivientes.

Solo en raras ocasiones se han preservado algunas cuevas sin rellenar, conservando su estructura interna. Esto pudo ocurrir cuando la entrada quedaba tapada por hierbas, o solo ingresaba material sin llegar a cubrir toda su larga extensión, logrando una especie de “tapón”.

No fue hasta 1992 que se publicara en la prestigiosa revista Ameghiniana de la Asociación Paleontológica Argentina, un trabajo sobre la estructura interna de una paleocueva atribuida a algún género de Dasipodido de gran tamaño (probablemente Pampatherium). Se caracterizaron por ser descubiertas dentro del casco urbano,  alejados de los barrancos marítimos donde por lo general son más evidentes los restos fósiles y en donde se puede establecer sus antigüedades según los estudios previos de la estratigrafía y demás.


En estas cuevas se pudieron rescatar algunos moldes de yeso correspondientes a icnitas, en donde se evidencia en las paredes y techo de la antigua madriguera numerosas marcas realizadas con las falanges ungueales (base de la garra), acompañadas cada una por 3 o 5 marcas verticales paralelas, lo que recuerda fácilmente la morfología biomecánica de Dasipodidos ya extinguidos, y en algunos casos los vivientes.

Esto concuerda además con las medidas transversales, que poseen un alto promedio de 0,76 metros por un ancho promedio de 0,93 metros, caracterizadas por una serie de galerías de longitud variable e interconectada entre sí.

El autor de estas cuevas fue una especie de mulita gigante, llamada Pampatherium, que llegaba a pesar unos 250 kilogramos, o tal vez al género Eutatus, que demuestra semejanzas con el actual Tatu carreta, el cual, se encuentra en peligro de extinción.

Por lo general se tratan de estructuras cerradas y discordantes con relación a la estratigrafía hospedante en las inmediaciones. Presentan una estructura semicircular o casi elíptica con diámetros que varían según su recorrido, que pueden ir desde 0,75 y 1,90 metros, según lo que logramos establecer, atribuidos a distintos grupos de mamíferos.
Los rellenos sedimentarios están usualmente compuestos por arenas muy finas y limos, ya sea estratificado o macizo, que alternan con niveles de arcillas laminadas. Las estructuras, interpretadas como cuevas y galerías, se hallan excavadas en sustratos pelíticos o arenosos finos, ya sea de planicies de inundación de zonas pantanosas o interfluvios. La distribución estratigráfica de los presentes icnofosiles se distribuye desde el Plioceno hasta el Pleistoceno más reciente.


Los principales criterios de reconocimiento a las antiguas estructuras subterráneas se basan por lo general por sus relaciones estratigráficas, dimensiones contornos cerrados. Los rellenos sedimentarios en las estructuras y su contenido fosilífero en ciertas ocasiones, permiten recaudar información amplia y variada para emplearla en una relación contextual con especies vivientes.

Como mencionamos anteriormente, las estructuras pertenecen por lo general al orden Xenarthra - Cingulata, especialmente a armadillos extinguidos y sin parentesco alguno con las formas vivientes, lo que dificulta las comparaciones.

Lo sorprendente de estos nuevos hallazgos, demuestran estructuras de diámetro más desmedidos al tamaño corporal y masa estimada a armadillos gigantes de la familias Pampatheriidae y Dasypodidae.

Estas características que confundieron a los investigadores por más de un siglo, fueron aclaradas por análisis anatómicos, alométricos y biomecánicos efectuados en distintos ejemplares depositados en los Museos nacionales, cuyos especímenes correspondían a Milodontidos del Pleistoceno, que agrupan a los géneros Scelidotherium, Glossotherium y Lestodon, sugieren al momento, que estos megamamiferos pudieron realizar enormes galerías por motivos de refugio.

En los túneles estudiados y sin relleno que aparecen en la región, se han podido rescatar numerosas marcas y moldes negativos realizados en yeso y cemento instantáneo, que se adaptan a las características anatómicas y morfológicas de los dos dedos más desarrollados que presentan el género Scelidotherium y Glossotherium, ya que los restantes se encuentran atrofiados, lo que no pasa con las otras especies vinculadas al estudio. En detalles generales, podemos decir que las paleocuevas corresponden a estos gigantes mamíferos Terciarios y Cuaternarios desaparecidos.

En 1998 mientras se construía en la ciudad de Mar del Plata la Cuarta Cloaca Máxima, constituida por un túnel de 2,5 metros ancho y un recorrido de 5 kilómetros de largo, permitió a los investigadores, estudiar la estructura geológica del casco urbano, a diferencia de otros estudios en la región que corresponden mayormente a la estratigrafía de los afloramientos geológicos de litoral marítimo bonaerense.

Durante la excavación, además de rescatar restos óseos en estado fósil, se encontraron cuatro grandes paleocuevas de 2 metros de ancho y parcialmente rellenas; también se observaron cuevas más pequeñas. Las cuevas grandes de longitudes mayores a 6 metros fueron asignadas a la actividad de milodóntidos (Milontidae, Mammalia); que para entonces eran desconocidas, en cambio las pequeñas fueron supuestamente excavadas por gliptodóntidos.

Después de estos hallazgos totalmente novedosos, aparecieron varios más. Uno de ellos y que sorprendió a los investigadores fue una paleocueva de 1,8 metros de diámetro y 40 metros de largo, con centenares de icnitas en el techo y laterales de la misma.

El hallazgo de una gran paleocueva e icnitas en Miramar.

Una enorme madriguera realizada por mamíferos gigantes hace más de medio millón de años, fue presentada públicamente por los miembros de la Asociación de Amigos del Museo Municipal Punta Hermengo de la ciudad balnearia de la provincia de Buenos Aires en el reconocido boletín paleontológico “Paleo”.

Esta enorme madriguera o refugio, es conocida paleontologicamente como “paleocueva”. Por lo general siempre los investigadores encontraban pequeñas estructuras rellenas de sedimento atribuidas a roedores o armadillos prehistóricos. En esta ocasión, la sorpresa fue grande como el mismo descubrimiento. Se encontraron con una estructura biogenética que no fue cubierta totalmente por sedimento, y que no sufrió mayores modificaciones a lo largo de cientos de milenios.

Mariano Magnussen Saffer, por entonces miembro de la Asociación de Amigos del museo miramarense, fue quien noto la existencia y origen de esta enorme madriguera que algún tiempo albergo animales que pesaban más de una tonelada y media, tres metros de largo y dieta vegetariana. De inmediato se comenzaron los primeros estudios.

"Debido a la antigüedad de los estratos de la zona que se hallan al norte de Miramar, la cueva pertenece al Pleistoceno, un edad geológica que se inició hace unos dos millones de años y terminó hace diez mil años atrás, e inferimos de esta manera, que la cueva pertenecería a Scelidotherium, pues, las marcas de garras en techos y paredes de la misma reflejan su biomecánica y anatomía morfológica.

Lo trascendental de esta paleocueva, es que se pudo ingresar a una de las cámaras principales, cuyo túnel tiene un diámetro de 1,90 metros, con secciones parcialmente cubiertas de sedimentos secundarios, con finas láminas de barro solidificado depositadas en sucesivas inundaciones, a lo largo de varios milenios.

A solo unos metros, se halla otra galería que se comunicaba a la superficie, y que solo quedo tapado por sedimento en su ingreso, preservando el interior en su forma original. Los investigadores pudieron caminar de pie por esta corta galería, parcialmente erosionada, que se extiende por unos 10 metros y con un diámetro de 1,7 metros. Lo sorprendente fue la observación de las marcas de garras en los laterales y techos de ambas bifurcaciones, de las cuales se recuperaron varios moldes.

Los investigadores locales  suponen que, por las medidas que posee la cueva y las características marcas de excavación, la madriguera fue realizado por un Milodontino, posiblemente del género Scelidotherium s.p, un extinto perezoso prehistórico de gran tamaño, y común en el registro fosilífero de la región pampeana, con el propósito de refugio, cuidado de ejemplares juveniles o mantener el control sobre la temperatura y humedad de sus cuerpos.

El hallazgo podría aportar nuevos datos sobre las condiciones climáticas en el momento en que fue construida la madriguera, y también los datos anatómicos del animal que la excavó. Es otra manera de conocer cómo vivían estos animales, cuya información no puede ser recuperada de sus grandes huesos.

Un hecho curioso y ligeramente relacionado, fue el descubrimiento de otra paleocueva en 2004 (pero sin estructura interna), cuyo techo había colapsado. De su interior el personal del museo miramarense recupero un esqueleto de 3 metros de largo de Scelidotherium leptocephalum, seguramente de una hembra adulta, abrazando su pequeña cría. Parte de este material se halla en exhibición en el Museo de Ciencias Naturales de Miramar.

Seguir leyendo en http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/naturales07.htm

lunes, 20 de julio de 2020

Corte transversal y natural a una cueva de perezosos gigantes en Miramar.


Esta maravilla paleontológica se encuentra cerca del campo de golf de Miramar. Se trata de una “Paleocueva” o madriguera prehistórica, en gran parte sin relleno (como cuando era habitada) y otra parte cubierta por sedimento, que  ingresaba paulatinamente durante años.

El ojo de los expertos del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, descubrió estas madrigueras en 1999, y dadas a conocer a la prensa  y en jornadas científicas años más tarde. Se ve el corte transversal debido a la erosión marina que las dejo al descubierto. Se ven en este caso, a la izquierda el túnel en forma circular donde se divisa claramente el relleno del mismo alrededor del investigador, y a la derecha, la estructura totalmente libre desde hace milenios. Su antigüedad corresponde al Pleistoceno, más o menos 500 mil años antes del presente.

Sabemos que el constructor de esta paleocueva fue un perezoso gigante , ya que los investigadores locales pudieron recuperar de su interior marcas de las garras en paredes y techo. Estudios anatómicos y biomecánicos demuestran que estos gigantes extintos se refugiaban bajo tierra. Las manos y garras de milodontidos que coinciden son Scelidotherium, Lestodon y Glossotherium.  Próximamente les contaremos con mas detalles de este lugar único.


viernes, 3 de julio de 2020

Encuentro de titanes miramarenses!!!!


En una de las salas del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, se recrea un esqueleto de perezoso gigante extinto (Scelidotherium) atacado por un tigre dientes de sable (Smilodon).

El primero, corresponde a un orden de mamíferos que se desarrollaron aislados en Sudamérica, mientras el segundo es una especie que llego a nuestra zona hace unos 2 millones de años, cuando ambas américas se unieron

Este suceso geológico y biológico es conocido como el “Gran Intercambio Biótico Americano”.


jueves, 11 de junio de 2020

Catonyx , un raro perezoso gigante encontrado en Mar del Sud.




Un cráneo muy completo de este raro ejemplar, fue hallado en 2013 por la familia López, oriundos de Mar del Plata y que tienen una casa en la vecina localidad de Mar del Sud, donde realizaron el hallazgo que salió en distintos medios del país. Después de varias observaciones y estudios, se determinó que se trataba de Catonix.

Es un género extinto de perezosos gigantes terrestres de la familia Mylodontidae , endémico de América del Sur durante la época del Pleistoceno, de unos tres metros de largo y 1, 5 toneladas de peso, y una antigüedad estimada en 700 mil años antes del presente.

Fue un enorme herbívoro que seguramente compartía características ambientales como otros perezosos gigantes. Vivió desde 2.5 millones de años hasta hace aproximadamente 10,000 años. Se han descubierto fósiles en Brasil, Bolivia y Uruguay. En Argentina se conocen unos pocos restos, en la Provincia de Córdoba, Santa Fe  y en Miramar, Provincia de Buenos Aires.

Catonyx fue nombrado por Ameghino (1891). Fue asignado a Scelidotheriinae por Gaudin (1995). La fecha más reciente obtenida es alrededor de 9600 años,  lo cual se lo considera uno de los últimos perezosos gigantes que existieron.

Este material se encuentra exhibido en una de las salas de paleontología del Museo de Ciencias Naturales de Miramar. Ilustración de Daniel Boh.


sábado, 16 de mayo de 2020

Evidencia de una enfermedad ósea en fósil de perezoso gigante extinto.





Algunos animales del pasado tuvieron las mismas enfermedades que padecen los animales actuales (incluyendo al hombre), y la evidencia se encuentra en sus restos fósiles. En este caso, una vértebra caudal patológica con infección inespecífica (reacción de filigrana ósea) en la placa vertebral anterior, posterior y laterales de un Mylodontidae, posiblemente Scelidotherium, un perezoso gigante del Pleistoceno, unos 200 mil años antes del presente. El hallazgo fue realizado en la vecina localidad de Mar del Sud, por Daniel Tassara, que forma parte del equipo del Museo de Ciencias Naturales Pachamama en Santa Clara del Mar, y gentilmente la acercó a nuestro museo.

La Paleopatología es la disciplina científica que estudia las enfermedades padecidas por personas o animales en la antigüedad, a través de vestigios hallados en los huesos, restos orgánicos e inmediaciones donde se hallan dichos restos. En el Museo de Ciencias Naturales de Miramar tenemos varios animales que presentan distintas problemáticas, que iremos identificando de a poco.

Asimismo, las enfermedades y los traumas se consideran también como factores que pueden afectar el desarrollo óptimo de estas poblaciones. Los marcadores de actividad se definen como cambios de la arquitectura interna y/o externa del hueso, que se desarrollan bajo condiciones de estrés continuado y prolongado derivado de la realización de actividades habituales. La información que aporta el estudio de estos marcadores se proyecta tanto a nivel individual como colectivo.


martes, 28 de abril de 2020

El hallazgo de un extinto perezoso gigante junto a su cría en Mar del Sud.




Durante el mes de Enero de 2004 se realizó una excavación en la que se extrajeron los restos fósiles de un  Perezoso gigante y su cría, cuya antigüedad en estos terrenos se presume en unos 100 mil años. 

El descubrimiento fue realizado en la localidad de Mar del Sud, a unos 17 kilómetros al sur de la ciudad turística de Miramar. El hallazgo fue realizado por Jonathan Suárez y su padre Miguel que de inmediato se comunicaron con el Museo Municipal “Punta Hermengo” de Miramar. 

Las tareas para recuperare los restos demandaron unas dos semanas de arduo trabajo, en las que se lograron exhumar los restos fósiles de dos esqueletos de Scelidotherium leptocephalum, un gran mamífero de tres metros de largo y unas tonelada de peso, que realizaba enormes cuevas que utilizaba para refugiarse. El mismo fue encontrado asociado a su cría que tiene aproximadamente 1, 3 metros de largo y se la encontró debajo de la cabeza de su madre.

Es posible que la cueva que usaban se derrumbara por alguna causa, dejándolos intactos en un abrazo de miles de años. Este extraordinario hallazgo servirá para mejorar los conocimientos sobre la antigua fauna bonaerense y el medio ambiente de aquellos tiempos. 

Participaron en los trabajos de campo Jonathan Suárez, Juani Rodríguez, Axel Petersen, Jorge Trusoni, Luciano Seneca, Cecilio Bajos, Eduardo Gamba, Daniel Boh y miembros de la Asociación de Amigos del Museo.

Las primeras observaciones e interpretaciones sobre este hallazgo, fueron presentadas por Mariano Magnussen Saffer, Daniel  Boh y Carlos Estarli en 2014., bajo el título “Asociación de un ejemplar juvenil y uno adulto de Scelidotherium leptocephalum Owen, 1839  (Xenarthra, Mylodontidae, Scelidotheriinae ) en una paleocueva en el Pleistoceno del Partido de General Alvarado” durante las XXVIII Jornadas Argentinas de Paleontología de Vertebrados.


domingo, 19 de abril de 2020

Fósiles a la espera de ser recuperados después de la cuarentena.



Un día antes que se declare la cuarentena a nivel nacional, personal del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, realizo una exploración paleontológica, en la que se descubrió y extrajo media docena de fósiles, pero al final de la jornada apareció este último material. No lo pudimos recuperar aun. Al parecer, se trata de una tibia y fíbula de un perezoso gigante, posiblemente Scelidotherium leptocephalum.


sábado, 28 de marzo de 2020

El más grande y el más pequeño de los mamíferos en nuestro registró fósil.


Entre las maravillosas colecciones paleontológicas del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, tenemos restos de decenas de especies que conforman nuestro registro fósil. 

Hoy te mostramos, en forma comparativa, los fémures (hueso de la pata continuo a la cadera y por encima de la rodilla) del Megatherium, un perezoso gigante, considerado como uno de los más grandes mamíferos de la megafauna sudamericana, y al  lado, el fémur correspondiente a un pequeño roedor llamado Calomys. Ambos mamíferos convivieron en nuestra zona en el Pleistoceno tardío, entre 200 mil y 10 mil años antes del presente.


Mas info en http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/principal.htm

jueves, 19 de diciembre de 2019