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lunes, 11 de marzo de 2024

Hallan restos de Stegomastodontes en Mar del Sud.

 



La localidad de Mar del Sud, distante 15 km al sur de Miramar, sigue brindando su riqueza paleontológica a la ciencia. Estos hallazgos son gracias a las personas que además de visitar nuestras playas sienten curiosidad y se preocupan en comunicarse con el museo local si ven algo que les llama la atención.

Luego de un paseo por los acantilados en el paraje de “El Remanso” y gracias a que el pequeño Lorenzo de 5 años observó algo raro en el acantilado, su madre Belén Rojas dio aviso al Museo Municipal de Ciencias Naturales de Miramar sobre la presencia de un posible resto prehistórico.

Inmediatamente junto al grupo de voluntarios que colabora en la extracción de fósiles, y a su vez son estudiantes avanzados de la Tecnicatura en Paleontología que se dicta en la misma ciudad, se pusieron a extraer el espécimen, el cual resultó ser parte de la pelvis de un “Notiomastodon platensis”, un pariente antiguo de los elefantes y mamuts, ya extinguido y de unos 400.000 años de antigüedad, según los sedimentos de donde fue extraído.

Curiosamente a 50 metros al norte del primer hallazgo y gracias al buen ojo y aviso de Cecilia Méndez, Romi Méndez y la pequeña Paloma, se pudo extraer, aunque con dificultad debido a su frágil estado de conservación, una media mandíbula de otro Notiomastodon.

Los fósiles recientemente extraídos ya se encuentran en el laboratorio del Museo para su limpieza y restauración, en un trabajo que llevará bastante tiempo debido a su fragilidad. En la mayoría de las ocasiones la tarea es difícil ya que los restos antiguos son bastante delicados y se encuentran en diverso grado de conservación, dependiendo del sitio en donde quedaron sepultados.

Mas info en http://www.museodemiramar.com.ar


sábado, 7 de noviembre de 2020

El hombre fósil de Miramar: la alucinante teoría de Florentino Ameghino sobre el origen pampeano de la humanidad.

 





En 1898, las ideas más disruptivas del argentino Florentino Ameghino, naturalista autodidacta, teórico de las eras geológicas y estudioso de los huesos fósiles, desataron acalorados debates científicos en ambos lados del Océano Atlántico Fuente: Archivo - Crédito: Heinrich Harder

Facundo Di Genova Diario La Nación.

5 de noviembre de 2020  

Es el año 1898. Mientras Julio Argentino Roca se prepara para asumir su segunda presidencia, un inmigrante genovés naturalizado argentino al que todos conocen como "el gringo de los huesos" le muestra al mundo las pruebas que confirman su revolucionaria teoría sobre el origen de la humanidad.

El ser humano prehistórico no se habría originado en la Europa de los Neandertales, sino en Sudamérica y en la Argentina, puntualmente en la región pampeana de Buenos Aires, y la prueba más contundente de este postulado es "El hombre fósil de Miramar", hallado en 1888 por el recolector de huesos Andrés Canesa en el arroyo La Tigra de Mar del Sud.

El autor de la alucinante teoría sobre el "origen pampeano de la humanidad" es Florentino Ameghino; un naturalista autodidacta, teórico de las eras geológicas y estudioso de los huesos fósiles, cuyas ideas más disruptivas desatan acalorados debates científicos en ambos lados del Océano Atlántico.

Así termina el iluminado siglo XIX en Occidente: con una efervescencia científica pocas veces vista en todas las disciplinas del conocimiento y con las principales mentes de Europa y Norteamérica mirando hacia el sur, preguntándose cómo puede ser que el origen de la humanidad estuviera en nuestro continente.

Ameghino y la antigüedad del hombre en el Plata

No era la primera vez que Ameghino sacudía al mundo científico con sus ingeniosas hipótesis, en un contexto donde los exploradores más atrevidos recorrían el mundo en busca de huesos que probaran el antecedente más antiguo de nuestra especie.

El genovés criado en Luján junto a cuatro hermanos había viajado a París en 1878, con el poco dinero que pudo recolectar vendiendo sus colecciones de fósiles, para presentarse en el Congreso Internacional de Americanistas, vincularse con la vanguardia científica de la época y promover sus principales argumentos acerca del origen de la humanidad.

La apuesta dio sus frutos. Ameghino contrajo matrimonio con la joven francesa Leontine Poirier -en adelante su principal colaboradora literaria-, vivió dos años en Francia y publicó, en 1880, su libro capital: El origen del hombre en el Plata.

Allí afirmó que el hombre y los mamíferos se habían originado en América, puntualmente en la pampa argentina, yendo todavía más allá de las teorías evolucionistas de Charles Darwin, de cuya obra se hizo eco en estas latitudes.

Pero, cuando regresó al país, Ameghino no solo no fue recibido con honores, sino que fue declarado cesante de su cargo en el Museo de La Plata. Lejos de deprimirse, aceleró la publicación de su obra en castellano (1881) y abrió una librería en la capital bonaerense llamada El Glyptodon, con Leontine como principal impulsora.

Ese mismo año, Ameghino divulgó también otra de sus grandes hipótesis: la coexistencia del humano prehistórico americano con los megamamíferos, también conocidos como megafauna, entre los que se cuentan el gliptodonte y el megaterio.

Esta idea fue rechazada de plano por las principales figuras paleontológicas de la época sin saber que, pocas décadas después, serían rotundamente confirmadas.

Ales Hrdlicka: su gran detractor

El principal detractor de las ideas de Ameghino fue un checo nacionalizado estadounidense, miembro del Instituto Smithsoniano y fundador del American Journal of Physical Anthropology, Ales Hrdlicka, quien promovía una teoría sobre la población continental que chocaba de frente con la teoría ameghiniana.

América no es la cuna de la humanidad, sostenía Hrdlicka: solo había recibido las migraciones de poblaciones asiáticas a través del Puente de Beringia o el corredor terrestre que se formó entre Siberia y Alaska luego de la última glaciación, conocida como Era del Hielo.

Según el checo, esto había sucedido hace unos 12 mil años, por lo que el hombre sudamericano jamás hubiera podido coexistir con la megafauna, como se denomina a los mamíferos gigantes.

Sin embargo, el padre de la paleontología argentina sostenía que el "Hombre fósil de Miramar" provenía del "pampeano inferior", es decir, que tenía más de 2 millones de años, lo suficiente como para ser considerado el "origen" de la humanidad y echar por tierra al esquema de Hrdlicka.

"Cuando la teoría de Ameghino fue puesta en duda, también se puso en cuestión que el hombre sudamericano hubiera coexistido con la megafauna; ellos postulaban, al contrario que Ameghino, que el hombre americano había llegado después de la extinción de los grandes mamíferos. Hallazgos en décadas posteriores, muchos de ellos realizados en la provincia de Buenos Aires y en la Patagonia, demostraron que el hombre sudamericano convivió con megaterios, gliptodontes, hippidiones [el caballo original americano] y también con la llama gigante", destaca a LA NACIÓN Mariano Magnussen, del laboratorio paleontológico del Museo de Ciencias Naturales de Miramar y Fundación Azara.

"Florentino publicó en 1884 el descubrimiento de fósiles de Homunculus patagonicus, que es la única especie del género monotípico extinto de primate platirrino (un pequeño mono) y que vivió en la Patagonia argentina cuando era una selva tropical en el Mioceno, hace unos 17 millones de años antes del presente. Ese hallazgo de monos tan antiguos, y el hallazgo de restos humanos del Plioceno de Miramar y otros puntos de la costa bonaerense, cerraban la teoría del origen pampeano de la humanidad", agrega Magnussen.

Del Homo pampeanus al Phorusrhacos longissimus

"Cambiaré de opinión tantas veces y tan a menudo como adquiera conocimientos nuevos, y el día que perciba que mi cerebro ha dejado de ser apto para esos cambios, dejaré de trabajar. Compadezco de todo corazón a todos los que después de haber adquirido y expresado una opinión, no pueden abandonarla nunca más", escribió Florentino Ameghino, poco antes de morir, el domingo 6 de agosto de 1911 a las 8.20 de la mañana en la ciudad de La Plata. Tenía 57 años.

La diabetes del naturalista había empeorado después del golpe emocional que significó la muerte de su compañera Leontine y ya no volvió a recuperarse. Su hermano Carlos Ameghino, el menor de la familia y principal recolector de fósiles en el territorio, continuó su legado y la defensa de sus principales ideas y descubrimientos.

Entre ellos, el hallazgo y descripción pormenorizada, a partir del fósil de una mandíbula, de un enorme pajarraco prehistórico patagónico de Santa Cruz, el Phorusrhacos longissimus (1887).

Esta ave carnívora no voladora que midió hasta tres metros de altura se cuenta entre los principales depredadores de América del Sur, vivió entre 2 y 60 millones de años atrás (era Cenozoica) y también es conocida como "ave del terror" o "pájaro terrorista".

Sospechas de fraude, entre Lorenzo Parodi y Charles Dawson

Con la muerte del sabio, sus críticos promovieron una canibalización de sus ideas. Sobre todo, porque algunos de los hallazgos analizados "no se encontraban en su contexto original o incluso algunos quedaron bajo una fuerte sospecha de fraude científico por parte de sus colectores", cuentan en el Museo de Ciencias Naturales de Miramar.

Finalmente, se supo que el cráneo de La Tigra que Florentino Ameghino asignó a la especie Homo pampaeus correspondía a nuestra misma especie, Horno sapiens.

Si bien resultó ser más moderno que lo supuesto, fechados recientes indican que tiene una antigüedad superior a los 7000 años", destacan los naturalistas miramarenses.

Sin embargo, no fue este hecho lo que puso en cuestión toda su obra, honesta desde lo intelectual, sino el trabajo de campo de otro inmigrante genovés radicado en Necochea, Lorenzo Parodi.

Con Florentino ya muerto, y mientras la Argentina del Primer Centenario se erigía como una potencia pujante con élites dirigentes que promovían las ideas del progreso científico, las autoridades de la Universidad de La Plata impulsan una expedición en 1912 en busca de restos fósiles en las localidades de Miramar, Monte Hermoso y Valcheta para verificar la ideas del "Hombre fósil de Miramar", en un contexto mundial donde los intelectuales de todo el mundo buscaban nuevas explicaciones acerca del origen de la humanidad.

or invitación de Carlos Ameghino, "una comisión científica viajó a Miramar para inspeccionar los sitios donde Parodi había hecho sus descubrimientos, en la cual participaron los principales investigadores de la época", cuentan Eduardo Tonni, Ricardo Pasquali y Mariano Bond en Ciencia y Fraude: el hombre fósil de Miramar (Ciencia Hoy, 2001).

El descubrimiento más extraordinario fue realizado por el mismo Lorenzo Parodi y fue conocido como "el fémur de toxodon flechado", lo que confirmaba tempranamente la hipótesis ameghiniana de que el humano americano había coexistido con la megafauna.

En este contexto, Carlos Ameghino planteó sus dudas en la revista Physis (1918) y "expresó que Parodi fue el único que descubrió los yacimientos", caracterizaron los investigadores.

Al hueso del toxodon le habían incrustado maliciosamente un instrumento lítico humano que servía de raspador a la vez que cortador, en una especie de acto desesperado para forzar la comprobación de la hipótesis.

"Lo que no sabemos es quién fue el autor del fraude. ¿Fue Parodi el responsable? ¿Fue víctima de una broma, como era común, por otra parte, en el medio rural en la época? Quizás nunca lo sabremos", refieren los académicos.

Otro fraude, todavía más escandaloso, ocurría al mismo tiempo en Inglaterra.

En 1912, el anticuario Charles Dawson había desenterrado en las afueras de Piltdown Common, en el sur inglés, los restos de un cráneo humano cuyo aspecto era muy primitivo.

El hallazgo se publicó en la revista científica Geological Society de Londres firmado por el paleontólogo Arthur Smith Woodward con el nombre Neoantrhopus dawsoni, el humano más antiguo jamás hallado o el eslabón perdido del ser humano.

El descubrimiento competía con la hipótesis de Ameghino, pero sobre todo con el hallazgo de 1856 cerca de Düsseldorf (Alemania) en el valle alemán de Neander, conocido como Neandertal.

El Neoantrhopus dawsoni u "Hombre de Piltdown" fue un fraude rotundo que se sostuvo durante más de cuarenta años, cuando en 1953 se descubrió que el cráneo correspondía en realidad a un ser humano moderno de no más de 50 mil años de antigüedad, y que además le habían insertado un trozo de mandíbula de un orangután para que pareciera todavía más antiguo.

Ameghino, el precursor de la prehistoria americana

Más temprano que tarde, se supo que la obra de Ameghino fue totalmente ajena a este tipo de adulteraciones científicas. "Más allá de las grandes correcciones de las teorías ameghinianas, es indudable la enorme contribución al conocimiento científico sudamericano, con más de 6 mil nuevas especies descriptas y una obra que supera las 30 mil páginas", considera Magnussen.

Especialistas en Ciencias Naturales de todo el mundo reconocen sus ingeniosas teorías como vigentes e ineludibles, aun cuando el "Hombre fósil de Miramar" y el cráneo hallado en el arroyo La Tigra no hayan sido ni tan originales ni tan antiguos como él pensaba.

Ver nota completa en https://www.lanacion.com.ar/ciencia/el-hombre-fosil-miramar-alucinante-teoria-florentino-nid2501149?fbclid=IwAR28Iiqeez58NQ4U_J4-6HP0g-ulXXAI2LdKOHZg63le7MekqVcyftVP3vQ

  

 


jueves, 11 de junio de 2020

Catonyx , un raro perezoso gigante encontrado en Mar del Sud.




Un cráneo muy completo de este raro ejemplar, fue hallado en 2013 por la familia López, oriundos de Mar del Plata y que tienen una casa en la vecina localidad de Mar del Sud, donde realizaron el hallazgo que salió en distintos medios del país. Después de varias observaciones y estudios, se determinó que se trataba de Catonix.

Es un género extinto de perezosos gigantes terrestres de la familia Mylodontidae , endémico de América del Sur durante la época del Pleistoceno, de unos tres metros de largo y 1, 5 toneladas de peso, y una antigüedad estimada en 700 mil años antes del presente.

Fue un enorme herbívoro que seguramente compartía características ambientales como otros perezosos gigantes. Vivió desde 2.5 millones de años hasta hace aproximadamente 10,000 años. Se han descubierto fósiles en Brasil, Bolivia y Uruguay. En Argentina se conocen unos pocos restos, en la Provincia de Córdoba, Santa Fe  y en Miramar, Provincia de Buenos Aires.

Catonyx fue nombrado por Ameghino (1891). Fue asignado a Scelidotheriinae por Gaudin (1995). La fecha más reciente obtenida es alrededor de 9600 años,  lo cual se lo considera uno de los últimos perezosos gigantes que existieron.

Este material se encuentra exhibido en una de las salas de paleontología del Museo de Ciencias Naturales de Miramar. Ilustración de Daniel Boh.


sábado, 16 de mayo de 2020

Evidencia de una enfermedad ósea en fósil de perezoso gigante extinto.





Algunos animales del pasado tuvieron las mismas enfermedades que padecen los animales actuales (incluyendo al hombre), y la evidencia se encuentra en sus restos fósiles. En este caso, una vértebra caudal patológica con infección inespecífica (reacción de filigrana ósea) en la placa vertebral anterior, posterior y laterales de un Mylodontidae, posiblemente Scelidotherium, un perezoso gigante del Pleistoceno, unos 200 mil años antes del presente. El hallazgo fue realizado en la vecina localidad de Mar del Sud, por Daniel Tassara, que forma parte del equipo del Museo de Ciencias Naturales Pachamama en Santa Clara del Mar, y gentilmente la acercó a nuestro museo.

La Paleopatología es la disciplina científica que estudia las enfermedades padecidas por personas o animales en la antigüedad, a través de vestigios hallados en los huesos, restos orgánicos e inmediaciones donde se hallan dichos restos. En el Museo de Ciencias Naturales de Miramar tenemos varios animales que presentan distintas problemáticas, que iremos identificando de a poco.

Asimismo, las enfermedades y los traumas se consideran también como factores que pueden afectar el desarrollo óptimo de estas poblaciones. Los marcadores de actividad se definen como cambios de la arquitectura interna y/o externa del hueso, que se desarrollan bajo condiciones de estrés continuado y prolongado derivado de la realización de actividades habituales. La información que aporta el estudio de estos marcadores se proyecta tanto a nivel individual como colectivo.


martes, 28 de abril de 2020

El hallazgo de un extinto perezoso gigante junto a su cría en Mar del Sud.




Durante el mes de Enero de 2004 se realizó una excavación en la que se extrajeron los restos fósiles de un  Perezoso gigante y su cría, cuya antigüedad en estos terrenos se presume en unos 100 mil años. 

El descubrimiento fue realizado en la localidad de Mar del Sud, a unos 17 kilómetros al sur de la ciudad turística de Miramar. El hallazgo fue realizado por Jonathan Suárez y su padre Miguel que de inmediato se comunicaron con el Museo Municipal “Punta Hermengo” de Miramar. 

Las tareas para recuperare los restos demandaron unas dos semanas de arduo trabajo, en las que se lograron exhumar los restos fósiles de dos esqueletos de Scelidotherium leptocephalum, un gran mamífero de tres metros de largo y unas tonelada de peso, que realizaba enormes cuevas que utilizaba para refugiarse. El mismo fue encontrado asociado a su cría que tiene aproximadamente 1, 3 metros de largo y se la encontró debajo de la cabeza de su madre.

Es posible que la cueva que usaban se derrumbara por alguna causa, dejándolos intactos en un abrazo de miles de años. Este extraordinario hallazgo servirá para mejorar los conocimientos sobre la antigua fauna bonaerense y el medio ambiente de aquellos tiempos. 

Participaron en los trabajos de campo Jonathan Suárez, Juani Rodríguez, Axel Petersen, Jorge Trusoni, Luciano Seneca, Cecilio Bajos, Eduardo Gamba, Daniel Boh y miembros de la Asociación de Amigos del Museo.

Las primeras observaciones e interpretaciones sobre este hallazgo, fueron presentadas por Mariano Magnussen Saffer, Daniel  Boh y Carlos Estarli en 2014., bajo el título “Asociación de un ejemplar juvenil y uno adulto de Scelidotherium leptocephalum Owen, 1839  (Xenarthra, Mylodontidae, Scelidotheriinae ) en una paleocueva en el Pleistoceno del Partido de General Alvarado” durante las XXVIII Jornadas Argentinas de Paleontología de Vertebrados.